Mikel Buil, ¿portavoz de quién?

Por José Ramón Urtasun Recalde - Miércoles, 16 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

portavoz de Eduardo Santos o portavoz del grupo parlamentario, esta es la cuestión. Dice Mikel en declaraciones al DIARIO DE NOTICIAS que su nombramiento fue respaldado por la asamblea, ¿de qué asamblea habla? Mal comienzo como portavoz apoyándose en una asamblea inexistente.

Desde que Eduardo Santos y Ainhoa Aznárez se hicieron con la Secretaría General de Podemos por 28 votos, que supone un voto de diferencia en el Consejo Ciudadano de Navarra, se ha impuesto la política por decreto. Se terminaron las asambleas, la consulta a la militancia y las reuniones abiertas. A partir de ahí se tejen los nuevos designios políticos de Podemos en Navarra. Primera medida: despido de tres trabajadores (una compañera y dos compañeros) con aplicación de la Ley del PP. Su delito, haber mostrado públicamente su apoyo a la compañera Laura Pérez y al programa político con el que nos presentamos a las elecciones. En sus declaraciones a la prensa dice Mikel Buil que no se trató de una purga, que solo fueron despidos de carácter político, sin embargo, dos de estas personas desarrollaban funciones de carácter técnico, no político;y accedieron al puesto de trabajo por méritos y capacidad en contrato abierto. Estos despidos suponen una grave vulneración de sus derechos fundamentales (DDHH).

En Podemos Navarra se sabe muy bien que tanto el nuevo secretario general como su portavoz plenipotenciaria Aznárez dialogan más con otras fuerzas políticas que con la mayoría de nuestros y nuestras parlamentarias, y siempre a espaldas del conjunto de la militancia;la transparencia cacareada se la llevó el viento del cambio. Hoy en Podemos, una nueva élite burocrática dirige el partido a las órdenes de Madrid, lo que, por desgracia, estamos viendo repetido en otras comunidades del Estado. El típico y ya conocido centralismo de nuevo cuño pretende la plurinacionalidad uniforme, así como la implantación de un nuevo bipartidismo al cuadrado, es decir, PSOE/Podemos - PP/Ciudadanos. Fórmula que en Navarra ya está publicitándola el partido del agostazo. La matemática del voto y las curvas demoscópicas están sustituyendo a los principios políticos de los partidos que ayer se decían de cambio, y la maquinaria del sistema vuelve a funcionar con el conocido camino de vuelta, que lleva implícito el posibilismo político de los mediocres por encima y en contra de sus promesas. Un triste ejemplo lo dieron Iglesias y Monedero justificando con argumentos de la derecha vaticana la confesionalidad en el Ayuntamiento de Cádiz, cargándose una de las señas de identidad de Podemos con el laicismo. Pero aún quedan personas defendiendo los principios inspirados en el 15-M y en la rebelión ciudadana, principios fundamentados en la participación, en la democracia directa y en el empoderamiento de la ciudadanía sin excepción.

Somos un partido por “imperativo legal” se decía en los albores de Podemos, estaremos siempre al servicio de los movimientos ciudadanos, nunca nos convertiremos en “casta política”… aún se puede escuchar el eco de la ilusión de aquellos sinceros deseos de los de abajo. La pureza de ayer va tornándose en la farsa posibilista de hoy.

Se aprende muy pronto a justificar lo injustificable, condición necesaria para llevar galones y medrar en la carrera política. Medro que comporta actuar al margen de compañeras y compañeros en el Parlamento que siguen esforzándose para que se realice el programa político que apoyó la gente para defenderlo en las instituciones. Sorprende tanto empeño en justificar las imposiciones del secretario general, aunque ser recompensado con el nuevo cargo de portavoz, sin mediar explicación alguna en su grupo parlamentario, lleva implícito acatar la nueva línea política, incluidos los vergonzosos despidos de sus compañeros.

Llegados a ese punto no hay nada que negociar, sino tragar con lo que caiga, que seguirá cayendo, porque Navarra para el centralismo plurinacional no es más que una provincia que se tendrá que mover políticamente al ritmo que le interese. Los agostazos llegan siempre de similares vaticanos.

Con el nombramiento de Mikel Buil como portavoz del grupo parlamentario, sin consultarlo a la mayoría de parlamentarios, se ha vulnerado el acuerdo adoptado por el CNN en el que se aprobó que quien asumiera la portavocía parlamentaria tendría que reunir tres requisitos esenciales: ser mujer, euskaldun y defensora de los valores republicanos. Sin duda eran otros tiempos.