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La Audiencia Nacional permite los actos de homenaje a Rafa Diez, prohibidos por la Delegación

El exlíder del sindicato LAB queda libre este próximo jueves día 17 tras cumplir 6 años y medio de cárcel por 'intentar reconstruir Batasuna'

D.N. /NOTICIASDENAVARRA.COM - Miércoles, 16 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 12:08h

El exsecretario general de LAB, Rafa Diez Usabiaga, durante una movilización.

El exsecretario general de LAB, Rafa Diez Usabiaga. (EFE)

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El exsecretario general de LAB, Rafa Diez Usabiaga, durante una movilización.Rafa Díez Usabiaga.El exsecretario general de LAB Rafael Díez Usabiaga, en 2011 a su llegada a la Audiencia Nacional.

SANTANDER, El magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha acordado este jueves no prohibir los actos de recibimiento al ex secretario general de LAB, Rafael Díaz Usabiaga, quien está previsto que salga de prisión este jueves, al entender que no existe constancia que permita afirmar que se vaya a producir delito alguno.

El juez sobresee el procedimiento después de que la asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT) solicitara la prohibición de los homenajes previstos por un lado en las puertas del centro penitenciario de El Dueso (Cantabria) donde ha cumplido condena, y por otro en la plaza de Okendo, en la localidad de Lasarte, a las 19.30 horas.

En el auto, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, razona que deberá ser la Consejería de Interior del Gobierno vasco la que decida si la convocatoria anunciada para este jueves se ajusta a la normativa para su celebración o no y añade que a la jurisdicción penal compete solo la persecución y el castigo de los hechos penales "una vez estos se han producido".

Responde a la asociación --que pidió la prohibición del homenaje al entender que los hechos podrían ser constitutivos de delito de enaltecimiento del terrorismo-- que en derecho no puede actuarse con carácter preventivo porque ello implicaría asociar consecuencias jurídicas que limitan derechos. El principio de intervención se aplicaría en situaciones que "causen un daño relevante o ponga en peligro bienes jurídicos esenciales".

NO HAY INDICIOS DE QUE EXISTA DELITO Añade que en el caso de los recibimientos a Usabiaga no existen razones para adelantar que se producirá una alteración del orden público y lo enmarca dentro del derecho de reunión.

"En el presente caso no existe constancia alguna que permita afirmar que se haya producido o se vaya a producir delito alguno", reza el auto del magistrado Andreu en respuesta a la petición de este colectivo de víctimas.

PROHIBICIÓN La Delegación del Gobierno en Cantabria ha prohibido la concentración de homenaje y recibimiento al dirigente sindical abertzale Rafa Díez Usabiaga prevista este jueves a las 8.00 horas a las puertas de la cárcel de El Dueso de Santoña (Cantabria). Los promotores han desconvocado el acto tras este anuncio.

Según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno, esta concentración se prohíbe "por incumplimiento del plazo que exige la ley para comunicar este tipo de actos".

Las mismas fuentes indican que la ley marca un plazo entre diez y treinta días para comunicar estos actos, y en el caso de la concentración para recibir al exsecretario general de LAB a su salida de El Dueso esa comunicación se presentó "con seis días".

Además, la Delegación del Gobierno en Cantabria deniega el permiso para esta concentración porque existen "informes de la Guardia Civil que apuntan a posibles problemas de seguridad".

Los organizadores de la concentración de homenaje habían presentado en el Gobierno Vasco la solicitud para celebrar este acto a las puertas del penal.

El Gobierno Vasco remitió esa petición a la Delegación del Gobierno en esa comunidad autónoma, que a su vez la envió a este organismo en Cantabria.

EL ÚLTIMO DE 'BATERAGUNE'Cuatro días antes de celebrar 61 años, Rafa Diez Usabiaga (Urnieta, 1956) saldrá de la prisión cántabra de El Dueso tras cumplir los seis años y medio de prisión a los que fue condenado por intentar reconstruir Batasuna.

Casi dos años después de que Miren Zabaleta, Sonia Jacinto y Arkaitz Rodriguez salieran de la cárcel, y año y medio después de que Arnaldo Otegi hiciera lo propio, el jueves sale de prisión el último de Bateragune.

El 13 de octubre se cumplen ocho años desde que la Policía se presentó en la sede donostiarra de LAB por orden del entonces juez de la Audiencia Nacional y hoy impulsor del partido Actúa, Baltasar Garzón. Un grupo de personas al que el tribunal de la Audiencia Nacional condenó como integrantes de ETA dos de ellos en grado dirigente se había dado cita en las oficinas centrales de un sindicato que era el único islote de la izquierda abertzale en la legalidad.

No era, sin embargo, la única diferencia de LAB respecto al resto de estructuras de la izquierda abertzale. Trabajador de Michelin en Lasarte-Oria, Diez Usabiaga se afilió a la central fundada en 1974 muy poco después y tras ser coordinador general desde 1992, en el congreso sindical de 1996 de Leioa alcanzó el puesto más importante de una dirección de la que ya formaba parte en los 80.

En estos años dos ejes marcan la actuación de Diez Usabiaga: la apuesta por la unión de las fuerzas abertzales donde destaca la unidad de acción sindical con ELA impulsada desde 1994, necesaria para entender mejor el Pacto de Lizarra y la apertura de LAB a la sociedad.

Frente a una corriente social y política con carácter endogámico, como la Alternativa KAS que duró 20 años y a la que pertenecía LAB, Diez Usabiaga perfiló un sindicato que, habiendo aceptado la figura del afiliado lo que Sortu no aceptaría hasta 2011, buscaba abrirse a la sociedad.

Su tesis sostenía que más que por la toma de la calle, el cambio social provendría desde el ámbito laboral. En esta lógica se entiende la participación de LAB en cuestiones también propiamente políticas una discusión que enfrenta ahora a ELA y el PNV y el impulso de una unidad sindical que se prolongó siete años. Hasta que ETA rompió la tregua de Lizarra-Garazi. De nuevo, una tregua. De nuevo, ETA.

Reconocido dentro de la izquierda abertzale como una de sus mentes con mayor visión estratégica, el exdiputado en Madrid y exparlamentario en Gasteiz ha participado desde Argel en todos los procesos de negociación entre la organización violenta y el Gobierno español. Todos menos el de Loiola, el último. El que colmó el vaso.

Después de que Batasuna, el PSE y La Moncloa, de manera subsidiaria y el PNV alcanzaran un principio de acuerdo en la Casa Arrupe, la izquierda abertzale llevó a la siguiente reunión, para la que los jesuitas conocedores de las conversaciones guardaban el champán en el frigorífico, más cambios.

El proceso había descarrilado a comienzos de noviembre de 2006, aunque hubiera un último intento para comprobarlo en Suiza en mayo de 2007. Esa cita a cuyo regreso en tren, como recoge Imanol Murua en Ekarri armak, Rufi Etxeberria diagnosticó a su compañero de viaje, Arnaldo Otegi, que "este modelo y estrategia de negociación está acabado".

ATENTADO DE LA T-4El 30 de diciembre de 2006, en plena tregua de una ETA que apareció en el Gudari Eguna de Aritxulegi, la organización armada asesinó a dos personas en el aparcamiento de la T-4 de Barajas. Fue un día después de que el entonces presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, invitara al optimismo pese a que conocía la trastienda rota de Loiola: "Hoy estamos mejor que hace un año.

Pero dentro de un año estaremos aún mejor". El exportavoz de Batasuna concedió que existía "confusión" en el seno de la izquierda abertzale por un atentado que ETA había cometido durante una tregua. Desde el plano táctico, Otegi asumió que este tipo de acciones suponían "restar credibilidad" al alto el fuego.

Un día después de estas declaraciones, Diez Usabiaga habló claro. Ya lo había hecho en el que fue el primer desmarque de una organización de la izquierda abertzale respecto a la kale borroka en noviembre de 2006. Ocurrió tras el ataque con cócteles molotov a dos policías municipales en Bilbao cuando el sindicato que en aquel momento dirigía Diez Usabiaga mostró su "preocupación" y "desacuerdo".

ETA voló la T-4 mes y medio después, y el secretario general de LAB, en la misma línea que llevaba tiempo tratando de conducir desde una discreción que le ha caracterizado incluso en las contadas intervenciones desde la cárcel, aclaró: "Con bombas no hay proceso". No existió como hasta entonces se entendía. Sí, en cambio, en parte de la izquierda abertzale, donde hubo quien asumió incluso sin entrar en reflexiones éticas que la estrategia político-violenta estaba agotada.

Dos semanas después de volver de Suiza, Otegi fue encarcelado en junio de 2007 y en octubre la Guardia Civil desarrolló la redada de Segura. Rafa Diez Usabiaga seguía al frente del islote legal de LAB. Otegi salió de la prisión de Martutene en agosto de 2008 y algunos de los exdirigentes de Batasuna que iban quedando en libertad empezaron a trabajar en lo que Otegi calificó en el juicio de Bateragune como el "giro del transatlántico". Uno de los primeros movimientos de timón que tuvo repercusión pública se dio en las elecciones europeas de 2009.

Cinco meses antes de que el tándem Diez Usabiaga-Otegi fuera encarcelado en octubre por Bateragune, Batasuna apostó por apoyar la candidatura de Iniciativa Internacionalista.

Antes, en cambio, había movimientos de fondo. El respaldo en mayo a la plancha que encabezó Alfonso Sastre ilegalizada por el Supremo, habilitada por el Constitucional acabó de abrir, como entre otros revelaría el auto de encarcelamiento que dictó Garzón contra los arrestados de Bateragune, una brecha entre las dos vertientes de la estrategia político-violenta.

ETA recordó a los arrestados que la primera opción era aliarse con EA y, en el caso de no ser posible, configurar listas populares o incluso la abstención. La formación liderada por Unai Ziarreta, con la que Batasuna conversaba para las autonómicas de marzo, fijó una condición para esa alianza que ya estaba trabajada: una nueva tregua.

En diciembre de 2008, ETA asesinó a Inaxio Uria. El entendimiento fue imposible para las autonómicas que llevaron a Patxi López a Ajuria Enea. También después. El grupo en el que se encontraban Diez Usabiaga y Otegi optó en mayo por Iniciativa Internacionalista, y ETA preguntó si había "alguien desarrollando la línea política fuera de la dirección".

ETA consideró "difícil ver el recorrido" que desembocaba en el apoyo a Iniciativa Internacionalista "si no es que la legalidad nos ciega y que aparecemos dispuestos a separarnos del recorrido de diez años de estrategia nacional en pago a ello". El regreso a la legalidad era una necesidad para parte de las estructuras de la izquierda abertzale.

La ponencia Argitzen que se terminó por imponer a Mugarri, de ETA se desarrolló en Zutik Euskal Herria! y el rumbo estaba marcado. Incluso con los cinco de Bateragune en la cárcel. Un periodo que, en el caso de Otegi y Diez Usabiaga, al principio se iba a prolongar durante diez años.

El tribunal que presidió la jueza Ángela Murillo entendió que, además de participar en la reconstrucción de Batasuna "siguiendo instrucciones de ETA", ambos eran dirigentes de la organización armada, cargo que el Supremo retiró después. La condena se redujo hasta los seis años y medio.

PARÉNTESIS FUERA DE LA CÁRCEL

Seis años después...

El actual coordinador de EH Bildu los cumplió el 1 de marzo de 2016, mientras que Diez Usabiaga lo hará el jueves después de que el 26 de abril de 2010 saliera de prisión durante 17 meses previo pago de 30.000 euros de fianza para cuidar de su madre.

Lo hizo hasta que la Fiscalía consideró que existía "un gran riesgo de fuga y reiteración delictiva", y solicitó su encarcelamiento el 19 de septiembre de 2011. Un mes antes de que ETA, sin un proceso con el Gobierno español, anunciara el final de su actividad. Han pasado seis años en los que Diez Usabiaga, que suma el inglés a sus conocimientos lingüísticos, ha pretendido ser un preso más, sin acogerse a los beneficios penitenciarios sobre los que acaba de debatir el EPPK.

Seis años en los que la alianza soberanista ha tomado cuerpo en torno a EH Bildu y seis años en los que la relación entre ELA y LAB que ha superado a CCOO como segundo sindicato ha vuelto a una clave de mayor entendimiento.

Seis años en los que el apoyo de una treintena de personalidades a Diez Usabiaga evidenció en octubre de 2016 el peso de su figura en la historia reciente: los exlehendakaris Garaikoetxea e Ibarretxe, Xabier Arzalluz, Gemma Zabaleta, Josu Onaindi y los diputados jeltzales en Madrid Joseba Agirretxea e Iñigo Barandiaran. Seis años tras los que el jueves saldrá de prisión el que, pese a ser el primero en muchos movimientos de la izquierda abertzale, ha quedado como último de Bateragune.