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La crisis de los huevos con fipronil cuestiona el sistema de control alimentario de la UE

La Comisión Europea se reúne en septiembre para analizar sus fallos e intentar devolver la confianza de los consumidores

Miércoles, 16 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

bruselas- La crisis de los huevos contaminados con fipronil ha puesto de manifiesto las grietas del sistema alimentario europeo, que ya ha sembrado dudas a los consumidores dado que en la última década ha habido otros episodios como el de la gripe aviar, la carne de caballo o el E.Coli.

Si en los últimos meses Bruselas presumía de su estricto sistema de control y miraba con recelo a Brasil por un fraude en la venta de carne en mal estado que salpicó incluso las negociaciones del acuerdo con Mercosur, la Unión Europea tiene ahora que analizar sus fallos y devolver la confianza a sus propios consumidores. El escándalo de los huevos con fipronil ha recordado al de la carne de caballo detectada en 2013, que afectó a más de 20 países.

Este nuevo fraude, esta vez en partidas de huevos contaminadas con un insecticida de uso ilegal en la cadena alimentaria, ha recordado a Bruselas la necesidad de seguir trabajando en el asunto.

La Comisión Europea ha evitado tratar el tema con la palabra “crisis”, dado que técnicamente, según los niveles detectados hasta ahora, no ha llegado a haber un riesgo potencial para el consumo, aunque la Organización Mundial de la Salud calificó el producto como “moderadamente tóxico” y los umbrales “máximos” establecidos a nivel europeo han sido superados en algunas partidas. El fipronil no ha causado ninguna intoxicación mortal.

El sistema de control alimentario europeo se rige por una herramienta de alerta rápida compartida por los Estados miembros (RASFF), creado en 1979 y en el que los países envían notificaciones urgentes cuando detectan algo anormal en sus alimentos.

Según el último informe del RASFF, las alertas pasaron de 523 en 2012 a 821 en 2016. El escándalo del fipronil, sin embargo, ha puesto en duda que los países utilicen correctamente este sistema, dado que, si bien Bélgica había detectado la sustancia en huevos en junio, no lo comunicó al resto de países hasta el 20 de julio. La sospecha recae en la empresa holandesa Chickfriend, que supuestamente comercializó como “bio” un tratamiento para las gallinas con este insecticida, que estaría en el origen del fraude. Sus dos administradores han sido detenidos y permanecerán en la cárcel al menos dos semanas más.

Bélgica, además, acusó a Holanda de haber detectado la sustancia en noviembre y de “ralentizar” la gestión de la crisis, mientras la CE dice que no va a entrar “en un juego de culpas”. Sin embargo, la CE tiene que analizar su papel como supervisor y la eficiencia de las normas comunitarias, para lo que ha convocado una reunión el próximo 26 de septiembre, en la que espera extraer nuevas lecciones de este escándalo. - Efe

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