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Carrera muy vistosa que acaba con una atención leve

Una de las vacas de la ganadería Lastur, de Itziar, hizo parte del recorrido en solitario
Un corredor sufrió una pequeña contusión en el codo derecho

María San Gil J. Bergasa/U. Beroiz/D. Olóriz - Jueves, 17 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Tropezones y caídas en la parte final de la cuesta del encierro.

Tropezones y caídas en la parte final de la cuesta del encierro. (J. BERGASA/ U. BEROIZ/ D. OLÓRIZ)

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  • Tropezones y caídas en la parte final de la cuesta del encierro.

falces- Los vecinos de Falces ya han superado el ecuador de las fiestas y con ellas los encierros del Pilón, que hasta el momento se han desarrollado con total normalidad y con muy pocas atenciones sanitarias para lo que suele ser habitual. Ayer, y siguiendo la tónica de las anteriores carreras, los miembros de la DYA solo tuvieron que curar a un herido leve con una contusión en el codo derecho como resultado de una caída en la cuesta final del recorrido.

Una mañana más, y tras cantar tres veces la tradicional melodía del Pilón, Miguel Navascués, el alcalde txiki, prendió la mecha de los dos cohetes que dieron inicio al cuarto encierro con motivo de la celebración del Día del Muete. Con las laderas mucho mas despejadas tras la multitud de gente que se acercó hasta Falces el martes, las vacas de la ganadería Lastur, de Itziar, hicieron aparición en la parte alta del recorrido, lugar elegido por muchos vecinos para correr todos los días.

A pesar de que el ritmo parecía lento, algo que hizo temer a todos los allí presentes lo peor, las vacas no amagaron en ningún momento con escaparse o saltar a la poza y enfilaron la última curva de forma compacta. El único animal que se retrasó un poco con respecto a los demás, y que tuvo que ser azuzado por los pastores que se encontraban por el recorrido distribuidos estratégicamente, fue el Nº 53, de nombre Ratita, que en el corral tardó más que sus hermanos en salir y realizó parte de la carrera en solitario.

La cuesta final del Pilón, el tramo más empinado y que culmina los 800 metros de recorrido, volvió a ser espectacular y tan solo unos pocos corredores aguantaron en pie hasta el asfalto. Los que fueron superados en velocidad acabaron tirándose al suelo, muchos de ellos buscando el amparo del madero, y tratando de evitar que la manada les pasara por encima.

Finalmente, y sin parada previa en el recoveco que hay antes de llegar a los corrales, los diez animales de Lastur continuaron su trayecto y pararon el crono en un minuto y quince segundos.

una manada jovenEl ganadero, José Oñederra, es un veterano también del Pilón puesto que lleva participando más de una década en este encierro y, tal y como reconocía, hace más de cuatro décadas que se enamoró del mismo cuando se acercó hasta Falces para verlo en directo por primera vez.

Este año, explicaba, seleccionó un ganado joven, con brío y nervio. Además, dos de las vacas ya habían participado en otra ocasión en este encierro “con el objetivo de que empujen y guíen a las demás porque no son animales tontos y se aprenden el camino”.

Satisfecho con la carrera de sus reses, Oñederra, que vio el encierro desde los corrales de abajo, aseguraba que “para nosotros, los ganaderos, lo mejor es que todas las vacas bajen juntas, agrupadas, pero está claro que para el espectador y para los corredores es mejor que se separen o que se entretengan”.

Y es que, insistía, en más de diez años le ha tocado vivir experiencias de todos los colores en Falces. “Es un evento muy espectacular y original, un encierro que da mucho renombre y al que viene mucha gente. Es un referente para los amantes y aficionados de los festejos taurinos. Cuando una vaca se escapa o amaga con hacerlo a los espectadores les gusta, pero a nosotros se nos ponen los pelos de punta”, comentaba Oñederra, que informaba de que durante el encierrillo, la carrera que tiene lugar a las 7.30 horas para subir al ganado al corral de arriba del monte, no hubo que lamentar ningún incidente y que, tal y como sucedió después en la bajada, una de las vacas se retrasó un poco con respecto al resto de la manada.

la canteraAyer, Día del Muete, no hubo prueba de ganado y los toros de fantasía reunieron a decenas de txikis en el Pilón. La cantera falcesina demostró estar en plenas facultades ya que todos ellos realizaron el recorrido en más de una ocasión sin mayores incidentes salvo una atención por un rasguño sufrido tras una pequeña caída.

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