Venezuela: Leopoldo y Lilian montan el belén

Por Mikel Razkin Fraile - Jueves, 17 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

hemos sido testigos en los últimos meses del nacimiento de una nueva estrella en el firmamento mediático. Su nombre es Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, líder de la oposición venezolana, que en estos momentos se encuentra en arresto domiciliario en su casa de Caracas.

Con su marido en prisión, durante meses esta mujer ha sido portada en los medios de comunicación, protagonista de las algaradas contra el gobierno de Nicolás Maduro, altavoz de las protestas… pero, sobre todo, rostro de la cruzada de la oposición venezolana contra el bolivarismo en Venezuela. Su figura por momentos llegó a eclipsar a la de su esposo, llegando incluso a acudir al plató de El programa de Ana Rosa (Telecinco)en compañía del expresidente español Felipe González.

Si por algo se han caracterizado las declaraciones de Lilian Tintori ha sido por la enérgica defensa de su marido mientras éste se encontraba en la cárcel, así como por la firmeza en que expresaba su deseo de que Venezuela diera un giro político para que el país acabe en manos de la oposición. Pero no podemos entender a este personaje si no reflejamos las múltiples referencias que hace a Dios en sus palabras: “Le pido a Dios que me dé fuerza para seguir trabajando por la libertad de Leopoldo López”;“Lo que une Dios no lo separa nada, ni nadie”;“Nos protegen la fe y Dios”… son algunos de estos ejemplos.

Tener a Dios de tu lado a la hora de tratar de conseguir una meta o alcanzar un propósito determinado es algo muy a tener en cuenta. Nada menos que Dios -con mayúscula-, ese ser supremo al que pedirle que interceda a tu favor, al que la fe otorga valor, entrega, pasión… un aliado sin parangón. Y el caso es que la fuerza de su convicción cristiana ha sido tal que lo que le ha sucedido a la pareja Leopoldo-Lilian sólo hay constancia de que sucediera una sola vez en la Historia. Así se narra en el evangelio según San Mateo, que el Espíritu Santo fue enviado para santificar el seno de la Virgen María y fecundarla por obra divina.

Esto mismo es lo que ha debido suceder ahora en Venezuela, puesto que Lilian Tintori anunció el 1 de agosto que estaba embarazada de tres meses, puesto que su marido, que obtuvo el beneficio penitenciario del arresto domiciliario el pasado 8 de julio, llevaba en prisión desde 2014. Me he visto obligado a llegar a esta conclusión de la concepción a través del Espíritu Santo por las palabras de la propia Lilian Tintori, que el 4 de mayo (exactamente tres meses antes del anuncio del embarazo) aseguraba que la prueba de vida que se había dado sobre su marido era falsa, ya que se encontraba incomunicado, estaba siendo torturado y nada se sabía de él desde hacía tiempo;incluso lo dieron por muerto.

Yo no tengo tanta fe como Lilian, he de reconocerlo. Pero si hago mías todas y cada una de las palabras que se dicen sobre lo que está sucediendo en Venezuela tengo que creerme que ha existido una intervención divina, porque en un país en el que, según la oposición, se encarcela, incomunica y tortura a los políticos sólo por posicionarse de esa forma, no creo que los vis a vis estén en la carta de garantías en un Estado que reprime tan violentamente a la disidencia (según nos explican). Porque si lo que tengo que hacer es creerme que lo me cuenta la oposición venezolana y sus altavoces en España, que son el 95% de los medios de comunicación, debo hacer caso a que lo que me enseñaron en clase de religión cuando iba al colegio ha vuelto a suceder. La paloma ha sobrevolado Venezuela.

Así es porque el caso más cercano que conozco de alguien con tanta fe y que se sirvió de ella para llegar al poder estuvo gobernando casi cuarenta años por gracia y obra de Dios, andaba bajo palio y murió en la cama también después de haberse sublevado contra un gobierno democráticamente elegido en las urnas a través de una guerra civil allá por 1936. Y es que es eso lo que parece que pretenden comenzar las fuerzas opositoras al gobierno bolivariano, calcarlo, el inicio de una guerra civil… y con Dios de su parte.

Por ello, en torno a todo este asunto me quedo con las palabras de Nietzsche al respecto: “Tener fe significa no querer saber la verdad”. Porque de Venezuela no me creo nada de nada de todo lo que nos cuentan. No trago…

El autor es sociólogo