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“La gente se quedó petrificada y de pronto empezó a correr y gritar”

Muchos de los testigos del atentado se refugiaron en comercios y hoteles de la zona

Viernes, 18 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

barcelona- El centro de la capital catalana se paralizó ayer, las paradas de metro de la zona se clausuraron, se desviaron las líneas de autobús y se cerraron todos los comercios a petición de la policía.

Muchos de estos recintos se llenaron de personas que estaban en la zona en el momento del atropello refugiándose en ellos. Rebeca, del Hotel Lloret Rambles, relató su experiencia: “Es trágico, he visto varias personas en el suelo atropelladas y la gente estaba corriendo y llorando”. “La furgoneta ha bajado por el centro arrasando con todo”, añadió. “Ahora no podemos salir y nuestros huéspedes están nerviosos y llorando porque no saben dónde están algunos de sus familiares”, explicaba hacia las seis de la tarde a La Vanguardia.

“Tenemos a los clientes dentro, muy nerviosos, porque no sabemos qué ha pasado exactamente”, coincidía un camarero del restaurante Núria, justo enfrente de la fuente de Canaletas. Este relató que cerraron rápidamente todos los comercios, con un cierre de persianas casi inmediato a petición de la policía y por iniciativa propia.

En la misma línea, Maite, una trabajadora del Hotel Royal de la Rambla, situado a pocos metros, explicó que agentes de policía instaron al establecimiento a que “nadie salga del hotel bajo ningún concepto”. “Yo estaba atendiendo a unos clientes que acababan de llegar y hemos oído un gran estruendo;por la cristalera he visto que la gente en la calle se quedó como petrificada y de pronto empezó a correr y gritar”, añadió.

En uno de los locales más conocidos del mercado de la Boquería, la barra del Quiosco Universal, se advirtió un movimiento extraño. “Empezamos a ver gente tirar mesas”, contó Miguel Arza, camarero del local en declaraciones a la Cadena Ser. El restaurante tiene un almacén en el sótano, así que los trabajadores se escondieron allí. “Hemos saltado allí dentro enseguida y, al cabo de un rato, hemos subido y hemos salido a las Ramblas. Hemos visto a gente tirada por el suelo, herida, de hecho un compañero se ha acercado a ayudar a una chica, pero la Policía nos ha dicho que no podíamos estar allí”, explicó Arza.

El Corte Inglés de la zona se convirtió también en un refugio improvisado para muchas personas que huían. “He oído muchos gritos y he visto mucha gente corriendo. Me he ido de allí hacia El Corte Inglés porque me he puesto muy nerviosa”, confesó una señora.

Otra mujer relató que incluso la propia policía le indicó que se refugiase dentro del centro comercial. Luego, por una puerta lateral que no da a la plaza de Catalunya, la sacaron junto a otras personas.

La policía fue desalojando uno a uno los comercios abarrotados haciendo salir a todas las personas que se encontraban allí con las manos en alto. - D.N.

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