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Observatorio de la Realidad Social

El 4,7% de la población navarra, 24.389 personas, sufre algún tipo de discapacidad

Derechos Sociales ha presentado un estudio que recoge la situación y evolución de estas personas durante los últimos años

EP - Viernes, 18 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 14:23h

Un momento del ensayo el pasado mes de mayo de "Sobre ruedas", un proyecto de Kon Moción con el grupo de danza de Amimet (Asociación de personas con discapacidad de La Ribera)VER VÍDEOReproducir img

Un momento del ensayo el pasado mes de mayo de "Sobre ruedas", un proyecto de Kon Moción con el grupo de danza de Amimet (Asociación de personas con discapacidad de La Ribera).

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PAMPLONA. El número de personas con discapacidad de 0 a 64 años en Navarra asciende a 24.389, lo que supone el 4,7% de la población total, según se recoge en el informe presentado este viernes por el director general del Observatorio de la Realidad Social, de Planificación y de Evaluación de las Políticas Sociales, Patxi Tuñón, y la subdirectora de Valoración y Servicios de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, Carmen Maeztu.

Más de la mitad de la población con discapacidad tiene una edad superior a 46 años, y a medida que aumenta la edad crece la incidencia de la discapacidad. Asimismo, se observa que en los últimos 14 años ha aumentado la discapacidad entre las personas mayores de 46 años y se reduce entre las personas con edades entre 16 y 45 años. La discapacidad afecta más a los hombres que a las mujeres, aunque a medida que aumenta la edad se reduce la diferencia por sexos, y en los últimos 14 años se ha ido reduciendo la diferencia de incidencia de la discapacidad entre hombres y mujeres.

Prácticamente la mitad de la población con discapacidad está soltera. Un 42,8% está casada, y el 7,9%, divorciada, separada o viuda. En los últimos 14 años se ha reducido el porcentaje de personas solteras, mientras que aumentan las casadas, divorciadas o separadas y viudas. La población divorciada o separada es la que más crece.

Por lo que respecta a las categorías de discapacidad, más de la mitad de población discapacitada padece una discapacidad de tipo físico motor. El resto se reparte a partes casi iguales entre enfermedad mental, discapacidad física sensorial y discapacidad intelectual. En cuando al grado de minusvalía, el informe señala que el 44,4% de la población presenta un grado de minusvalía de entre el 33 y el 64%;el 33,8% un grado inferior al 33%, y el 21,8% restante tiene un grado superior al 64%.

El perfil tipo de la discapacidad en Navarra sería un hombre casado, con edad entre 46 y 64 años, que reside en el área central de Navarra y presenta una discapacidad física sensorial de grado medio (33 a 64%).

MANERAS DE VIVIR Otro de los apartados del informe describe cómo viven las personas con discapacidad en Navarra atendiendo a las características de su hogar, a las personas con quienes conviven, a su grado de dependencia, a la necesidad de asistencia personal, a sus ingresos familiares o a la asistencia sanitaria que reciben. Así, se constata que las personas con discapacidad en Navarra viven en hogares integrados por algo menos de tres personas (el tamaño medio del hogar es de 2,8 personas), que presentan mayoritariamente una discapacidad física motora y son cabezas de familia en su hogar. El 15,2% de ellas viven solas y las personas menores de 15 años tienden a vivir en hogares con un tamaño superior (4 personas).

La gran mayoría de la población con discapacidad tiene un grado de dependencia bajo, lo que implica que posee una alta capacidad para realizar sus actividades cotidianas.

Entre las personas que reciben asistencia predominan las mujeres y los mayores de 46 años. Las tareas más demandadas se refieren a actividades fuera del domicilio y las menos demandadas se refieren a actividades dentro de la vivienda. La ayuda más solicitada es la de ir al médico y la menos solicitada es la ayuda para comer. La ayuda que reciben estas personas proviene más del ámbito familiar o privado que de los servicios públicos.

Las familias que tienen algún menor con discapacidad deciden prestarle atención en el seno de su propio hogar, sin acudir a ayuda externa, según el informe. Estas familias deciden también, mayoritariamente, no renunciar por completo a su empleo sino solicitar ayudas relacionadas con la conciliación laboral para poder sobrellevar esta situación. Cuando renuncian a su empleo, lo hacen principalmente de manera temporal.

Por lo que respecta a la situación económica, algo más de la cuarta parte vive con ingresos inferiores a 1.000 euros netos mensuales y tiene dificultades para llegar a fin de mes. El 7,8% vive en hogares cuya renta se sitúa en la media o por debajo de la renta familiar media. Las familias unipersonales tienen más dificultades económicas que las de cinco miembros.

Las personas encuestadas eligen principalmente la sanidad pública. El 33% utiliza habitualmente servicios sanitarios privados, porcentaje que aumenta hasta el 44% cuando se trata de menores de 6 años. El servicio sanitario privado más demandado es el dentista, y, en el caso de los menores de seis años, logopedia, diagnóstico y fisioterapia.

EDUCACIÓN Y EMPLEO El 100% de las personas con discapacidad en edad escolar en Navarra están escolarizadas, la mayoría en centros ordinarios, con o sin apoyo especial. Tienen más dificultad que la población general para finalizar los estudios primarios y para obtener una titulación superior. Sin embargo el porcentaje de personas con discapacidad que finaliza la segunda etapa de educación secundaria es significativamente superior al de la población general (30,4% las primeras frente a 21,9% las segundas). El 9,3% de la población con discapacidad consigue finalizar estudios superiores, y son las mujeres mayores de 45 años y con discapacidad física motora las que en su mayoría lo logran. Estas personas consideran que la oferta educativa no siempre garantiza la igualdad de oportunidades y solicitan que se dote con más recursos.

Su formación para acceder al mercado laboral es escasa. Sobre todo se forman los hombres y las personas con discapacidad física motora o con enfermedad mental.

En los últimos catorce años la tasa de escolarización ha aumentado hasta el 100% cuando en 2002 era del 97,5%. El número de personas con discapacidad mayores de 16 años que decide seguir estudiando ha aumentado un 32,5%, y la población activa (ocupados y parados) ha crecido frente a la inactiva. También ha aumentado la población en paro y el número de personas que perciben la discapacidad como una limitación en la búsqueda de empleo.

Por lo que respecta a la vida diaria de estas personas, en los últimos años ha aumentado la proporción de quienes pueden manejarse con plena autonomía dentro de la vivienda y se ha reducido ligeramente el número de personas que necesitan trasladarse de domicilio.

La mayoría de la población con discapacidad se financia con recursos propios las ayudas técnicas que necesita, aunque la administración pública les garantiza una serie de servicios de atención fundamentales como el teléfono de emergencia, el servicio de ayuda a domicilio, los centros de día y las estancias temporales en residencias.

La mayoría de estas personas considera que tener un empleo es absolutamente necesario para su integración social. Más de la mitad (60%) considera que las políticas de empleo son bastante eficaces en la consecución de un empleo, si bien el 40% opina que no contribuyen nada o casi nada.

Para mejorar su inserción laboral valoran muy positivamente la adaptación de los empleos, así como las ayudas económicas o los empleos con apoyo.

Por lo que respecta al empleo, algo más de la mitad de las personas están activas en el empleo y algo menos de la mitad inactivas.

La situación laboral de los hombres con discapacidad es mejor que la de las mujeres: hay más hombres con empleo que mujeres. Además su tasa de desempleo es menor, un 18,9% frente a un 24,7% de las mujeres. Los hombres trabajan más en el mercado ordinario mientras que las mujeres trabajan más en centros especiales de empleo y se dedican más a labores de hogar. En los últimos 14 años ha aumentado la valoración del empleo como elemento fundamental para alcanzar la integración social de las personas con discapacidad.