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Crecen un 32% en 15 años las personas con discapacidad que continúan sus estudios

El 4,7% de los navarros sufre algún tipo de discapacidad
El 85% son plenamente autónomos y solo un 7% han tenido que cambiar de domicilio por su discapacidad

Leticia de las Heras Oskar Montero/Cristina Solano - Sábado, 19 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un hombre ayudando a una mujer en silla de ruedas a acceder a un taxi adaptado.

Un hombre ayudando a una mujer en silla de ruedas a acceder a un taxi adaptado.

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  • Un hombre ayudando a una mujer en silla de ruedas a acceder a un taxi adaptado.
  • El 5% tiene grandes dificultades para moverse debido a las malas condiciones de accesibilidad urbana.

Pamplona- El número de personas con discapacidad mayores de 16 años que decide seguir estudiando ha aumentado en un 32,5% en los últimos años. Así se recoge en un informe del Observatorio de la Realidad Social que, junto con otra información recopilada por el departamento de Derechos Sociales, servirá para elaborar el plan de discapacidad, que en estos momento se encuentra en el portal de licitación.

Este informe indica que la tasa de escolarización en este colectivo ha alcanzado al 100% (en el 2002 era del 97,5%), la gran mayoría en centros ordinarios. En total, en la Comunidad Foral hay 24.389 personas con una discapacidad reconocida, lo que supone el 4,7% de la población total. Según apuntó el director general del Observatorio de la Realidad Social, de Planificación y de Evaluación de las Políticas Sociales, Patxi Tuñón, este colectivo tiene más dificultad que la población general para finalizar los estudios primarios y para obtener una titulación superior. Pese a esto, el porcentaje de personas con discapacidad que finaliza la segunda etapa de educación secundaria es significativamente superior al de la población general, con una tasa de éxito del 30,4% frente al 21,9% del conjunto de los navarros. El 9,3% de la población con discapacidad consigue finalizar estudios superiores, siendo las mujeres mayores de 45 años y con discapacidad motora las que con más frecuencia alcanzan este nivel formativo.

Pese al gran avance que se observa en cuanto a la educación de este colectivo, el 38% los afectados consideran que la oferta educativa no siempre garantiza la igualdad de oportunidades. Como propuesta de mejora piden que se amplíe esa oferta y que se dote con más recursos humanos especializados para ofrecer un mayor apoyo.

En este sentido, el estudio señala que su formación para acceder al mercado laboral continúa siendo escasa. Más de la mitad piensa que las políticas de empleo son bastante eficaces en la consecución de un empleo, si bien el 40% opina que no contribuyen nada o casi nada.

Sobre todo se forman los hombres y las personas con discapacidad física motora o con enfermedad mental. Para mejorar su inserción laboral este colectivo valora muy positivamente la adaptación de los empleos, así como las ayudas económicas o los trabajos con apoyo, y le dan aún más importancia al empleo como un elemento fundamental para alcanzar su integración social.

Algo más de la mitad de las personas están activas en el empleo, siendo la situación laboral de los hombres con discapacidad mejor que la de las mujeres. Así, su tasa de desempleo es del 18,9% frente al 24,7% de las mujeres, y hay más varones con trabajo. La brecha de empleo se traslada también a la tipología de los puestos, ya que ellos trabajan más en el mercado ordinario mientras que ellas se encuentras más presentes en los centros especiales de empleo y se dedican más a labores de hogar. Pese a esto, el estudio del Observatorio matiza que desde el 2002 se observa una mejora en la situación de las mujeres tanto en el empleo como en su nivel formativo.

La mayoría de las personas paradas lleva más de un año en esta situación y se observa un aumento del paro de larga duración entre 2002 y 2016 que alcanza ya a más de la mitad de las personas en situación de desempleo. Por lo que respecta a la situación económica, algo más de la cuarta parte vive con ingresos inferiores a 1.000 euros netos mensuales y tiene dificultades para llegar a fin de mes. Además, el 7,8% vive en hogares cuya renta se sitúa en la media o por debajo de la renta familiar media y las familias unipersonales tienen más dificultades económicas que las de cinco miembros.

AutonomíaUna de las conclusiones que se desprenden de este informe es que las personas con discapacidad residentes en la Comunidad Foral han aumentado su autonomía en el día a día, dependiendo menos de cuidados externos y mejorándo su calidad de vida. Tuñón señaló, por ejemplo, que en los últimos años ha aumentado hasta el 85% la proporción de quienes pueden manejarse con plena autonomía dentro de la vivienda, mientras que se ha reducido ligeramente el número de personas que necesitan trasladarse de domicilio, quedándose en un 7%.

Quienes optan por mudarse a una nueva vivienda son, en su mayoría, personas con discapacidad motora y lo hacen por la imposibilidad de adaptar su antigua vivienda. Desde el Observatorio señalaron que la gran mayoría pueden vivir en su domicilio sin apenas afrontar reformas para mejorar su accesibilidad o habitabilidad y son pocos los que no se financian con recursos propios las ayudas técnicas que necesita, aunque la administración pública les garantiza una serie de servicios de atención fundamentales como el teléfono de emergencia, el servicio de ayuda a domicilio, los centros de día y las estancias temporales en residencias.

Algo más de un tercio de estas personas, unas 8800, requieren algún tipo de ayudas técnicas imprescindible para facilitar su movilidad, siendo las más demandadas bastones, prótesis y adaptaciones y están asociadas, principalmente, a la discapacidad física, tanto motora como sensorial. El informe muestra un alto grado de satisfacción de estas ayudas, con una nota media cercana al 9. A estas ayudas acceden principalmente de manera privada, y les resulta fácil conseguirlas, en especial si sus destinatarios son menores de cinco años.

Entre las personas que reciben asistencia predominan las mujeres y los mayores de 46 años. Las tareas más demandadas son aquellas que se desarrollan fuera del domicilio, siendo la ayuda más solicitada la de ir al médico y la menos solicitada la ayuda para comer. En cuanto a los más pequeños, en Navarra hay 234 menores de 5 años con discapacidad en la actualidad y solo el 10% recibe asistencia especial por parte de personas externas al hogar. Patxi Tuñón reconoció deficiencias en este área, en el que tienen que invertir esfuerzos en mejorar, pues un 8% de quienes necesitan estas ayudas no disponen de ellas.

Las familias que tienen algún menor con discapacidad deciden prestarle atención en el seno de su propio hogar, sin acudir a ayuda externa, según el informe. Estas familias optan también en su mayoría por no renunciar por completo a su empleo, sino a solicitar ayudas relacionadas con la conciliación laboral para poder sobrellevar esta situación. En aquellos casos en los que eligen renunciar al empleo, acostumbran a hacerlo de manera temporal.

Los encuestados muestran en su mayoría preferencia por la sanidad pública. El 33% utiliza habitualmente servicios sanitarios privados, porcentaje que aumenta hasta el 44% cuando se trata de menores de seis años. El servicio sanitario privado más demandado es el dentista y, en el caso de los menores de seis años, la logopedia, el diagnóstico y la fisioterapia.

Este informe hizo de nuevo patente que existen problemas de adaptación de los espacios públicos a estas personas. En concreto, el 5% aseguró verse imposibilitado o con mucha dificultad para moverse de manera autónoma debido a las condiciones de accesibilidad urbana del entorno donde reside y de los establecimientos públicos. Para mejorar esto proponen principalmente modificar las aceras, haciéndolas más anchas, poniendo rampas y alisando los bordillos, así como eliminar barreras físicas y escalones.

Respecto al transporte público, encuentran grandes dificultades para utilizarlo de manera autónoma un 7,2%, en especial niños con discapacidad intelectual. Más de la mitad utilizan un coche particular no adaptado para sus desplazamientos, seguidos de un 35%, que emplea el autobús.

Patxi Tuñón se mostró satisfecho con los resultados obtenidos por este estudio. Pese a eso, reconoció que no todos los datos son buenos y que tienen que trabajar especialmente en ciertos focos. “Tenemos bastante información para hacer un buen diagnóstico y existe material abundante para acometer el plan de discapacidad, que para nosotros va a ser la máxima prioridad de aquí a que termine la legislatura”, aseguró comentando que el resto se encuentran ya más encaminados.

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