La economía navarra produce más que antes de la crisis con 27.000 trabajadores menos

Cuatro años de recuperación no permiten restañar las heridas causadas por el desempleo

Juan Ángel Monreal - Domingo, 20 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Empleado trabajando en unas instalaciones.

Empleado trabajando en unas instalaciones. (MIKEL SAIZ)

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Empleado trabajando en unas instalaciones.

Pamplona- No ha pasado tanto tiempo, solo el suficiente para que muchos lo hayan olvidado. A comienzos de siglo, en el año 2000, Volkswagen Navarra llegó a contar con unos 5.500 empleados directos. El Polo se vendía más que nunca, cerca de 300.000 unidades, y los tres turnos completados en los años 90 funcionaban a todo ritmo en Landaben, que había encontrado en el coche alemán su catalizador. Más empresas, más actividad, más empleo, subidas de sueldo año tras año. El brillo exterior ocultaba sin embargo algunos problemas.

Volkswagen Navarra se encaminaba hacia una de sus crisis más graves, que se tradujo en un ERE con cerca de 600 despidos que no llegó a ejecutarse. Hubo un acuerdo, una rebaja de salario y jornada y otros ajustes llegaron más tarde. Hubo conflictos, pero también inversiones, se mejoró la productividad;unos años más tarde, VW era capaz de fabricar el mismo número de coches con 1.000 empleados menos. De cada cien trabajadores, habían desaparecido 18. Y en 2016 la fabrica arrojaba los mejores resultados de su historia.

Una fábrica no es un país, ni tan solo una comunidad. Y ni siquiera los factores que explican la transformación son los mismos, pero la economía navarra, al igual que su fábrica más importante, produce hoy más que antes de la crisis y lo hace con menos trabajadores. El PIB de Navarra en 2016 superó en casi un 1,5% el de 2008, mientras que el número de ocupados era todavía un 10% inferior -alrededor de 27.000 trabajadores, según la EPA- al que se registraba antes de que, en el verano de 2007, sonaran desde el otro lado del Atlántico las primeras señales graves de alarma.

Lo mismo, con algo de retraso -el PIB español solo ha superado el de 2008 en los primeros meses de 2017- ha sucedido en el conjunto del país, donde ya se produce más con todavía 1,9 millones de ocupados menos. Una ganancia de productividad que solo puede explicarse “por cómo está estructurado el mercado laboral”, explica José Luis Álvarez, director del Departamento de Economía de la Universidad de Navarra. “Si nos fijamos en el caso de Navarra, vemos que el número de trabajadores indefinidos es hoy igual o superior al de 2008, mientras que ha descendido sensiblemente el de trabajadores temporales. Vemos por tanto cómo el sistema productivo impulsa el empleo temporal cuando va cómo un tiro y, por el contrario, suelta este empleo como un lastre en los momentos de recesión”, señala.

De hecho, en el segundo trimestre de este año, Navarra contaba ya con unos 8.500 trabajadores indefinidos más que a mediados de 2008, si bien el número de temporales sigue siendo inferior, de tal manera que el número total de asalariados (235.300) es todavía inferior al de 2008 (240.000). La destrucción de empleo autónomo termina de explicar que el número de ocupados sea todavía en 2017 inferior en unas 18.000 personas al de mediados de 2007 y 2008.

Con la misma legislación laboral, Navarra aporta sin embargo matices a la realidad española. Su industria supone cerca del 30% del valor añadido bruto de su economía, la Comunidad Foral, que trata de recuperar el volumen de empleo industrial anterior a la crisis, algo para lo que todavía necesitaría crear más de 10.000 puestos de trabajo a tiempo completo. Su productividad en este tiempo se ha disparado: y de 62.860 euros por trabajador se ha pasado a los 80.378 de 2016. Si a ello añade los más de 20.000 empleos destruidos en el sector constructor, cuya productividad era inferior a la de la industria, se obtiene una ventaja que -advierte José Luis Álvarez- puede perderse en los próximos años si no se toman medidas. “Navarra y Euskadi están haciendo cosas para prepararse para lo que viene, con un plan industria, que busca potenciar la industria 4.0 y las nuevas tecnologías, pero ves comunidades con mucho potencial, como Catalunya o la Comunidad Valenciana, que tienen mucho margen de mejora”, explica.

Pese a que se han producido avances, el riesgo es volver a lo de antes, con un crecimiento que de nuevo vuelve a ser impulsado por el consumo de las familias, los servicios y el turismo. “Ahora que van las cosas a mejor es el momento de ver por dónde ir. Y modificar también un sistema laboral mal diseñado. El trabajador temporal es una persona en cuya formación la empresa no invierte y que a lo mejor él tampoco tiene todo el interés. Sabe que si van a echar a alguien él irá antes que un trabajador indefinido”, continúa José Luis Álvarez. Estos trabajadores, además, han acusado en mayor medida la rebaja salarial, muy superior entre quienes perdieron el trabajo que entre quienes lo mantuvieron. “La alternativa a esta bajada en los salarios -dice Álvarez- seguramente habría sido más desempleo”.