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Trepidante bajada de las reses de Eulogio Mateo

Una de las vacas despuntó y le imprimió un ritmo frenético a la séptima carrera
Solo tres mozos fueron atendidos con heridas leves

María San Gil J. Bergasa/I. Porto/D. Olóriz/ E. Sanz - Domingo, 20 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Cientos de espectadores se colocaron por las laderas para ver el Pilón de Falces.

Cientos de espectadores se colocaron por las laderas para ver el Pilón de Falces. (J. BERGASA/ I. PORTO/ D. OLÓRIZ/ E. SANZ)

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  • Cientos de espectadores se colocaron por las laderas para ver el Pilón de Falces.

falces- Las diez vacas de la ganadería de Eulogio Mateo, de Cárcar, firmaron ayer el encierro más rápido de los vividos estas fiestas y tan solo dejaron tres heridos leves con contusiones sufridas por caídas en el tramo final del recorrido. Y es que hubo varios mozos que no pudieron seguir la velocidad trepidante que impusieron las reses, sobre todo la Nº 623, Trepadora, y optaron por tirarse al suelo y buscar refugio en el madero.

A las nueve en punto y tras haber subido al corral durante el encierrillo “como una bala”, tal y como aseguraba Mateo, los animales salieron disparados del corral. De hecho, comentaban los mozos del municipio que corren habitualmente en la parte alta del Pilón, una de las vacas logró sacarle más de 20 metros a sus hermanas en los primeros segundos a pesar de que después, al llegar a las piedras, se frenó.

“Ese animal, el que ha tomado la delantera y ha abierto paso en la cuesta lleva años viniendo y siempre despunta, es muy rápida”, comentaba el ganadero navarro. Tanto es así que tomó la curva a una velocidad de vértigo y apenas hubo corredores capaces de correr delante. El resto de la manada, a escasos metros de distancia, terminó el recorrido a la vez.

Para esta ocasión, su 11ª participación en Falces de forma consecutiva, eligió cinco vacas experimentadas y cinco novatas ya que, insistía, “es bueno que alguna se sepa el camino y guíe a las demás aunque luego no sabes por dónde pueden salir”. Y es que a lo largo de estos años Mateo ha vivido de todo, desde la caída de vacas por el barranco, hasta la vuelta al corral de toda la manada.

Ya en el asfalto, y sin parada previa en el pequeño hueco que hay al finalizar la arena, las vacas entraron seguidas por los pastores al corral.

“Los espectadores buscan que los animales se vuelvan o se tiren a la poza, pero para un ganadero la carrera perfecta es que bajen rápidos, agrupados y con mucha chispa, que demuestren algo, que las vacas no bajen tontorronas y que no se escapen porque cuesta mucho recuperarlas después de la paliza que se pegan”, reiteraba Mateo.

Después, las miles de personas que se acercaron hasta el municipio aprovechando el fin de semana, disfrutaron con los relevos de cuatro vacas que hubo tras el Pilón, animales, afirmaba, “más bravas e independientes”. La ganadería de Cárcar completó la jornada de ayer con un gran despliegue de animales ya que sacó ocho reses diferentes en el encierro de mediodía y otras ocho por la tarde.

Los encierros del Pilón van llegando a su fin y hoy, última carrera de las fiestas, se mantendrá el dispositivo de los sanitarios y Protección Civil al máximo.

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