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Koldo Martínez portavoz parlamentario de geroa bai

“El acuerdo programático nos ha permitido revertir recortes y hacer Presupuestos sociales: tenemos que cuidarlo”

Seguir con el desarrollo “social y económico” marca la agenda de Geroa Bai, cuyo portavoz pone en valor el carácter “histórico” del acuerdo con EH Bildu, Podemos e I-E

Andoni Irisarri Iñaki Porto - Domingo, 20 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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pamplona- Ha estado a punto de irse de vacaciones a Venezuela. Pero la cancelación de vuelos decretada por varias aerolíneas debido a la inestabilidad del país caribeño dejó a Koldo Martínez Urionabarrenetxea (Eskoriatza, 25 de febrero de 1953) en tierra con los billetes comprados. En su lugar, recorrerá varios países del sureste africano hasta retomar el curso político en septiembre. El viaje le ayudará a desconectar de su labor como portavoz de Geroa Bai en el Parlamento. Allí lleva dos años dando voz a la primera fuerza del cambio, en una tarea no siempre fácil. Muchas veces, le ha tocado dar la cara incluso por el Gobierno ante la oposición. Y, últimamente, también ante sus propios socios, para defender proyectos como el TAP o, más recientemente, el nuevo Salesianos. Con todo, le ve “buena salud” al cambio, y confía en que “un acuerdo programático potente” va a permitir mantener unido al cuatripartito para profundizar en el “desarrollo económico y social” de Navarra. A punto de entrar en el tercer curso de la legislatura, Martínez es consciente de que “los tiempos de las mayorías se han acabado” y tocará ser “humildes” para mantener una mayoría a la que abre los brazos al PSN. Pero advierte: “Nuestros socios son EH Bildu, Podemos e I-E. No aceptamos vetos a ninguna formación”.

Hágame un brevísimo balance de lo que va de legislatura.

-Hago un balance positivo. Con luces y sombras, pero con más cosas buenas que malas. Hay una cosa que me suele gustar recordar, y es que hace dos años consiguiéramos un cambio histórico en Navarra. Después de 40 años de franquismo, después de 40 años de gobiernos de UPN y PSN, por primera vez los sectores que no habíamos estado representados, o escasamente representados, llegamos al Gobierno. Yo creo que eso es algo histórico y a veces se nos olvida. La derecha y UPN le daban a esta alianza seis meses y mira, han pasado dos años y aquí estamos.

¿Qué se ha hecho durante este tiempo?

-Lo fundamental es que hemos mantenido un acuerdo programático y nos hemos mantenido juntos pese a nuestras diferencias. Con eso hemos conseguido aprobar dos Presupuestos con más de un 50% de inversión social, y también hemos empezado a revertir los recortes en derechos que hicieron el PP en el Estado y UPN en Navarra. Luego hay algo muy concreto que me gusta recordar siempre y es que este Gobierno es el primero que crea la dirección general de Paz y Convivencia, el instrumento para tratar de superar todas las heridas provocadas por la violencia ilegítima. No es fácil pero es el camino para llegar a una convivencia normalizada. Nos han criticado por esto: unos nos dicen que somos cómplices de los terroristas y otros de la policía, pero a mí me gusta decir que sólo somos cómplices de la reconciliación.

¿Cuáles serían las sombras de estos dos años, qué se ha hecho mal?

-Por un lado, creo que nos sigue faltando un poco de cultura democrática. A todos. Los 40 años del franquismo no se han desvanecido. Luego hay decisiones que ha tomado el Gobierno que, pese a estar respaldadas en el acuerdo programático, no han gustado a los socios. A veces se ha salido a la prensa a criticar decisiones olvidándose que, en mi opinión, es importante que el Gobierno tenga cierta autonomía para tomar decisiones. Eso ha sido foco de críticas.

¿Cuáles han sido esas críticas?

-Fundamentalmente en el campo de la educación, y en diálogo social. Decisiones que nosotros compartimos en gran medida. Un gobierno no puede estar constantemente consultando con los grupos, siempre que se base en el acuerdo programático. Esto es lo que creo que algunos socios no han terminado de entender.

Con esas luces y esas sombras, ¿cómo ve la salud del cuatripartito?

-Yo veo la salud bien, a pesar del ruido, a pesar de algunas diferencias que en este momento son claras. Hasta el momento, todos los problemas que hemos tenido los hemos sabido resolver. Un gobierno tiene que ser responsable y tiene que tomar decisiones, y nosotros tenemos clarísimo que nuestros socios preferentes son Bildu, Podemos e I-E por orden de escaños. ¿Que va a haber diferencias? Ya las hay. Pero tendremos que hacer un esfuerzo ímprobo por disminuirlas.

Adolfo Araiz consideró en una entrevista el domingo pasado en DIARIO DE NOTICIAS que Geroa Bai tenía un peso excesivo tanto en las tomas de decisión como en el Gobierno. ¿Dentro del seno del cuatripartito se ha hablado de esto?

-El Gobierno tiene abierto un canal de información constante con las cuatro fuerzas, con reuniones periódicas. Y desde el punto de vista del cuatripartito está la comisión de seguimiento, donde también examinamos las discrepancias que podemos tener. Tenemos claro que este Gobierno tiene que funcionar mediante el acuerdo, y para llegar a acuerdos todos dejamos pelos en las gateras. Yo suelo escuchar, a veces, que hay portavoces que dicen que una parte del acuerdo programático es más suya que de otros. Yo creo que el acuerdo programático es de todos. No considero adecuado que alguien diga que esta parte es más mía que tuya o al revés.

También Mikel Buil, de Podemos, pedía a Geroa Bai que atase en corto al PNV. ¿Se está produciendo un cambio en la agenda para que se hagan este tipo de peticiones?

-Las palabras de Mikel Buil me llamaron mucho la atención, porque creo que antes de decir estas cosas es mejor mirarse en el espejo. En Geroa Bai es cierto, está el PNV. Pero también estamos gente independiente, y las decisiones se toman no porque tú seas de un partido y yo de otro, sino porque se llega a un acuerdo. Cuando leí las palabras de Buil me quedé impresionado. Porque Podemos no es precisamente una fuerza uniforme en la que no hay ninguna diferencia ideológica: las hay, claro, como en todos los partidos.

Las palabras de Buil hacían referencia, sobre todo, al tema del TAP. ¿No se está quedando Geroa Bai sólo en la defensa de algunos proyectos?

-Yo siempre lo digo: este tren es el del acuerdo programático. Desde Geroa Bai creemos que es un proyecto estratégico para Navarra: un tren para pasajeros y mercancías, con salida a Europa, cuya financiación depende del Estado pero en el que Navarra tiene que estar para negociar un convenio que es importantísimo. Creemos en esto y nos vamos a meter hasta las cachas.

¿No da la sensación de que Geroa Bai esté haciendo pedagogía, tratando de convencer a sus socios a toda costa?

-Nos vamos a meter hasta las cachas, también en la pedagogía. Igual hay que tener más reuniones con los socios, igual hay que explicar las cosas mejor a la ciudadanía. Pero quizá las posturas de los socios en su negativa no sean tan unánimes como lo que está pareciendo. A mí me ha llegado gente de los partidos de los socios que me dicen: olvidaos de nuestros dirigentes y seguid adelante. Queremos tener tiempo para explicar todo bien y abrir el proceso todo lo que sea necesario, porque vemos que de momento las conversaciones con el Estado van por el buen camino: se han devuelto los 44,5 millones y se ha empezado a negociar por la conexión con la Y vasca, si por Ezkio o Vitoria. Son pasos y de lo que estamos convencidos es de que el tren es una necesidad fundamental en el desarrollo de la comunidad.

Madrid ha instado a dar respuestas rápidas. Da la sensación de que el Gobierno, en algún momento, va a tener que mojarse: si se firma, si se firma con acuerdo de los socios, si se firma sin acuerdo...

-No creo, por muchos motivos, que el Gobierno del Estado vaya a hacer una obra por sí solo, sin contar con el Gobierno de Navarra, que está mostrando una apuesta firma, fuerte y potente por el acuerdo. Tiempo hay. Lógicamente, la oposición va a hacer mucho ruido, diciendo que lo estamos retrasando y todas esas cosas... pero nosotros estamos tranquilos, porque vemos que hay cierta buena disposición por parte del Estado. Y porque creemos que en la fase de información que falta la ciudadanía va a ver este modelo como una necesidad. Otros socios hablan de otro tipo de tren, pero la realidad es que no concretan cuál.

¿Hay una fecha?

-¿Cuántas fechas se han manejado ya? 2010, 2013... ya tendría que estar el TAV, el primero, el de sólo personas a 300 km/h. Estemos tranquilos. Muchas veces los dirigentes ponen fechas, pero hay que tomarlas con prudencia. Y una obra de estas características lo exige.

El último caso en el que se ha visto la soledad de Geroa Bai ha sido en Salesianos.

-Lo de Salesianos es curioso. Es otro caso de herencia envenenada de UPN, pero quizá no se haya percibido con tanta claridad como la deuda o la Ciudad del Transporte. Visto que el PSIS era legal, teníamos dos posibilidades. La primera: echar atrás el PSIS, es decir, prevaricar. EH Bildu, en el Ayuntamiento de Pamplona, pudo prevaricar. Porque la concesión de la licencia de parcelación se retrasó un año y pico. Pero en un ejercicio de responsabilidad política, Joxe Abaurrea y el Ayuntamiento conceden la licencia de parcelación, una postura que nosotros apoyamos. Es el mismo ejercicio de responsabilidad política que ha hecho el Gobierno de Navarra al sacar la licencia de subasta, pero por el contrario, algunos sectores de EH Bildu, sobre todo en redes sociales, han cargado contra nosotros. Echar atrás el PSIS nos hubiese costado 37 millones de euros. En una decisión responsable, se decide que no hay 37 millones para eso.

Le han criticado que el proyecto es el mismo que con UPN. ¿Qué cambios ha hecho el Gobierno?

-Mejorar muchísimo las condiciones a través de Nasuvinsa, y hacer los cambios que eran posibles, lejos de discursos que pedían hacer posible lo imposible. Nasuvinsa, es decir, Navarra, ahora ya no va a tener el riesgo de una operación de compra venta: ahora sólo gestiona, vigila el proceso;Salesianos vende;y los promotores compran. Se ha llegado a un acuerdo con Salesianos por el que va a cobrar sólo 37,5 millones, pase lo que pase, y ese dinero va a ser fiscalizado y pagado a medida que se hagan las obras del centro de Formación Profesional en Sarriguren.

Los socios, como Podemos, le critican que no se ha puesto coto a la parte especulativa del proyecto.

-Tal y como ha quedado ahora, quiero que me digan dónde está la especulación: la plusvalía que se obtenga en la operación va a revertir íntegramente en vivienda social. Si la subasta se hace con un mínimo de resultados, habrá un Civivox, el Ayuntamiento de Iruña recibirá 4 millones... ¿dónde está la especulación? El único plan especulativo era el inicialmente previsto por UPN y PSN, no el de ahora.

Hay críticas, sobre todo en ordenación. ¿El Gobierno ha hecho todo lo posible en ese sentido?

-El Gobierno negoció con Salesianos el bajar tres alturas las torres. Salesianos, en un determinado momento, parece que está de acuerdo. Pero un día deciden que no, se echan atrás, con todo el derecho del mundo. Pudieron influir determinadas acusaciones, ahí ya no entro. El tema de las torres es opinable, como es opinable todavía no sé, el Kursaal de Donosti. Si es bonito o feo, son cuestiones opinables. Si va a cambiar el skyline de Iruña, lo va a cambiar sin duda. Si a mejor o a peor, eso ya...

¿Qué temas habría que poner encima de la mesa en este curso y en lo que queda de legislatura?

-El acuerdo por el Convenio Económico es lo fundamental. Es una prioridad importante porque nos jugamos el autogobierno en sí. En lo que queda, insistiría en lo que ha sido una tónica general: la unidad de desarrollo económico y desarrollo social. Lo económico es fundamental para satisfacer el desarrollo social, y si no es para esto ¿para qué queremos desarrollo económico? Nos queda seguir apostando en I+D+i, porque va a ayudar mucho a la cohesión territorial. Creo, también, que hay que pensar en mejorar las carreteras navarras, a las que no se ha metido un duro en muchos años, están en situación precaria. Junto con estas dos cosas, seguir avanzando en un Canal de Navarra pegado a las necesidades de los regantes y alejado de los planteamientos faraónicos de UPN, y el tema del tren.

Mikel Buil soslayaba también que creía que ya había fuerzas que se habían dado por satisfechas en materia social. ¿Se refería a Geroa Bai, del que dice que puede estar perdiendo la agenda social?

-Para nada. No seré yo, no será Geroa Bai y, permíteme, no será el Gobierno, el que se quede contento con lo avanzado en derechos sociales. Porque queda mucho por recorrer. Sobre todo en dependencia y en empleo, porque hay menos parados pero el reto tiene que ser mejorar la calidad del empleo, tanto en mujeres como en jóvenes.

A la vuelta del verano se va a hablar en el cuatripartito de la reforma fiscal. ¿Con qué idea va a ir Geroa Bai a esas reuniones?

-Nuestra actitud va a ser la de escuchar al consejero y ver, con el respaldo de los datos, el efecto que ha tenido la norma. Luego ya tomaremos decisiones. ¿Habrá que aligerar algunas cargas fiscales? ¿Habrá que profundizar otras? Pues igual sí. Pero hasta no tener los datos concretos no queremos decir nada.

¿Cómo recibió Geroa Bai la recomendación del Defensor del Pueblo de revisar en profundidad la reforma fiscal? La hizo en base a un caso particular, de una persona que tuvo que pagar cuatro veces más en la declaración de la renta.

-La recibimos con cierta preocupación, porque el caso en el que se basaba era muy llamativo. Entendiendo la dureza de ese caso concreto, nuestra visión es más social y global, menos pensada en un individuo o una familia. La política fiscal es una política viva, y nosotros no tenemos ningún miedo a decir “sí, en esta medida nos pasamos y en esta nos quedamos cortos”. Así lo haremos, pero una vez que tengamos los datos en la mano.

Cerrado el balance del Gobierno. ¿Cómo ha visto a la oposición en el Parlamento? ¿Y a UPN y Javier Esparza?

-En estos dos años me ha llamado la atención el grado de crispación: la oposición se ha echado al monte. Han basado su oposición en falsedades como la imposición de la ikurriña, el euskera, en el deseo de cargarnos el PAI cuando es este Gobierno el que lo ha reforzado... Han pasado completamente por encima de los datos. A UPN le veo desnortada, sin programa, enfadada, muy dolida por haber perdido el Gobierno. A Javier Esparza le veo preso de esa pérdida de norte. No le veo como un líder potente. Le veo sin liderazgo.

Usted, personalmente, ha tenido algún que otro encontronazo con la oposición. ¿Tiene algo de autocrítica que hacer Koldo Martínez?

-Por supuesto. Yo llevo en la política profesional dos años, y reconozco que me he equivocado muchas veces. Yo ya sé que a veces entro al trapo, como un torico bravo. Aprenderé con el tiempo, digo yo.

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