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Francisco Fernández Nistal, sociólogo

“Las personas tenemos una gran capacidad de resiliencia, de salir adelante”

Su trabajo con afectados por daño cerebral le ha llevado a ganar el II Premio Alumni Distinguido de la UPNA, un reconocimiento a una vida dedicada a los demás

Una entrevista de Amaia Rodríguez Oroz Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 20 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Francisco Fernández, gerente de Adacen.

Francisco Fernández, gerente de Adacen. (Unai Beroiz)

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  • Francisco Fernández, gerente de Adacen.

Pamplona- Enhorabuena por el premio. ¿Cómo lo recibió?

-Fue una sorpresa muy agradable porque estas cosas nunca te las esperas, hay mucha competencia.

Es un reconocimiento, entre otras cosas, a una vida dedicada a los demás.

-Reconoce mi trayectoria profesional en general. En Adacen es donde más tiempo llevo, diez años ya, y podría decirse que es donde más esfuerzo he invertido.

Sociólogo, gestor empresarial, experto en motivación... Con un perfil tan amplio, ¿cómo llegó a trabajar con personas afectadas por daño cerebral?

-En realidad, estoy aquí como podría estar en otro sector, porque lo que yo buscaba en aquel entonces era un trabajo relacionado con la gestión. Sí es cierto que en su momento me atrajo la orientación social de este puesto. Evidentemente, había una parte importante de gestión, pero después había otra parte social fuerte, que es lo que me atrajo y lo que me ha retenido aquí. Esto no deja de ser una asociación de familiares, de familias de personas afectadas por un daño cerebral, y el clima que se crea es muy positivo. La junta directiva nos da su confianza y nos deja innovar y promover otras formas de hacer las cosas. Precisamente por esto último creo que el premio lo he recibido yo porque, aparte de un elemento de suerte, soy una persona de referencia en el centro porque soy el gerente, aunque detrás de mí hay un gran equipo sin el cual a lo mejor no habría recibido el premio de la UPNA.

¿Cómo se prepara uno para trabajar diariamente al lado de personas que han sufrido una situación trágica y, además, hacerlo de un modo profesional y desde cierta distancia?

-Navarra cuenta con asociaciones punteras en la atención a la discapacidad, no solo de daño cerebral, sino en la discapacidad física, en la intelectual, en parálisis cerebral... Y hay una buena cantera de profesionales con nuevos perfiles, como la fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia o los técnicos de atención sociosanitaria, que están recibiendo una formación buena en la que aprenden a dar una atención profesional, intentando aportar una dosis de cariño pero a la vez manteniendo una distancia para evitar el contagio emocional. En definitiva, se trata de mantener cierto equilibrio, que creo que es lo más difícil. Gracias a la formación sabemos más sobre el manejo emocional propio, el manejo conductual y emocional con las personas que atendemos.

¿Un elemento importante es la configuración de equipos interdisciplinares?

-Son muy importantes para lograr un abordaje integral de la persona. Esto facilita mucho la labor ante problemas que puedan surgir a la hora de abordar conflictos o debilidades de alguien del equipo, que se equilibran con las fortalezas de otros. Por eso, un grupo interdisciplinar de trabajadores es algo fundamental y es uno de los rasgos fuertes de Adacen.

Habla de formación. Usted ha impartido cursos a futuros profesionales de atención sociosanitaria. ¿Les traslada la idea de que todo el esfuerzo que hagan ahora puede revertir de forma positiva en la sociedad?

-Intento aportar una visión muy práctica de lo que es el trabajo. Los profesionales de ahora y los que vengan más adelante tenemos que tener claro cómo es el trabajo en el día a día en la atención a las personas con discapacidad y tenemos que tener una visión de hacia dónde va el sector en un futuro, para ser todos conscientes de los retos que tenemos por delante.

En Navarra hay diversas asociaciones que han impulsado diferentes proyectos, y ha conseguido buenos avances en cuanto a la prestación de servicios a personas con discapacidad u otras afecciones. ¿Cómo estamos en comparación con otras comunidades?

-Navarra tiene un punto de partida alto, aunque es cierto que hay que mejorar porque tenemos un reto muy importante por delante que es el envejecimiento de la población. Es un problema social de primera magnitud porque las personas con discapacidad tienen una mayor esperanza de vida y porque tenemos cada vez más personas mayores que van a adquirir una discapacidad a lo largo de su vida. En esta línea, debemos recuperar la cuantía de las prestaciones que se vio tocada en los años de crisis económica. Ahora mismo van a hacer falta muchos tipos de recursos de atención, puesto que solo existen el centro de día o la residencia, y necesitamos diseñar otros tipos de servicios que puedan atender a una persona con discapacidad en las diferentes fases por las que pasa. Todo esto con el objetivo final de que las personas tengan la máxima independencia y calidad de vida posible.

A lo largo de su carrera ha hecho mucho hincapié en la discapacidad sobrevenida. ¿Es una de las realidades más difíciles ante las que nos podemos encontrar?

-La discapacidad de nacimiento es igualmente dura para las familias, pero a mí me impacta especialmente la sobrevenida porque una persona puede tener una vida completamente autónoma, con sus ingresos, su familia y sus planes y, de repente, en un momento, se le cae todo su esquema vital. En ese sentido, a nivel personal y familiar resulta mucho más traumático. Es el ámbito en el que nosotros trabajamos y vemos cómo aparte de posibles secuelas físicas hay secuelas cognitivas o psicológicas que lo hacen todo mucho más complejo.

¿Estamos preparados para estos reversos que nos da la vida?

-Trabajando en Adacen me he dado cuenta de la resiliencia de las personas, de la capacidad de salir adelante. Aunque un aspecto que realmente me preocupa de todo esto es la sobrecarga que tienen las familias en una situación así. Venimos de una idea de asistencia en la que las familias pueden asumir el cuidado de sus familiares, pero cada vez las familias son más reducidas y no pueden asumir esta labor, que no es solo de cuidado, sino que adquieren muchos más papeles, como el de abogado, asesor económico, etcétera.

Es cierto que en muchas ocasiones nos centramos únicamente en la persona afectada y nos olvidamos de que detrás hay una familia con muchas necesidades...

-Pongamos un ejemplo. En los accidentes de tráfico son muy llamativas las cifras de los muertos, pero nunca se habla de los heridos con secuelas permanentes que quedan tras un accidente. Por supuesto, tampoco se menciona a las familias que después de esto sufren las consecuencias. Por otro lado, una cuestión clave es la de género. Los cuidadores son fundamentalmente cuidadoras, con todo lo que supone. Por eso, tenemos un reto importante en incorporar nuevas prestaciones, como las prestaciones de cuidados profesionales en el hogar, que supondrían un apoyo importante.

Como gerente de Adacen, ¿qué considera que aportan las asociaciones que no pueda aportar la Administración?

-Siempre hay un debate social sobre si la atención debe ser pública o no. Navarra es un buen laboratorio para el desarrollo de servicios, donde siempre ha existido una cultura de cooperación, de asociacionismo. Eso ha hecho que las asociaciones decanas, como Aspace y Anfas, lleguen a los 50 años de trayectoria. En este sentido, el hecho de que se puedan generar servicios desde la percepción en primera persona de las necesidades de los afectados y sus familias es un elemento que nadie puede aportar excepto las asociaciones, que son las que trabajan día a día con estas personas. No hay que olvidar tampoco que muchos de estos servicios han acabado siendo prestados por la Administración a través de sus propios medios, lo cual es también positivo, pero en cuanto a capacidad de innovación y de adaptación creo que las asociaciones son un elemento diferencial. Después, por supuesto, está el papel reivindicativo, que es el ADN de las asociaciones.

¿Es importante crear una red entre las personas con discapacidad y la sociedad?

-Las redes de apoyo son fundamentales. De hecho, gracias a estas hemos conseguido salir de la crisis. Evidentemente, las familias han jugado un papel fundamental y las organizaciones sociales también, pero deberíamos trabajar en consolidar estas redes entre personas afectadas y sociedad. Debemos crear un enfoque sociocomunitario y habrá que dar un salto en cuanto a la proximidad en la atención a personas con discapacidad y personas mayores. Los centros de día y las residencias tienen un papel clave y lo seguirán teniendo, especialmente cuando el nivel de dependencia de una persona es muy alto, pero a lo mejor es importante generar recursos de cercanía que aporten apoyos o servicios a una persona que sea menos dependiente y que pueda estar en casa.

¿Cuáles son los retos a corto plazo en el tratamiento a las personas con discapacidad?

-Todo lo que sea proporcionarles mayor independencia y mayor inclusión en la sociedad es un reto inmediato. Esto lo conseguiremos a través de definir nuevos modelos de atención, a través de un mayor desarrollo de la atención sociosanitaria, donde se incorpore n concepto de calidad de vida psicosocial, no solo biológica. En general es crear un concepto más holístico. Además, todos tenemos que hacer un trabajo por conseguir un mayor acompañamiento a estas personas y un reconocimiento de sus derechos. Hemos avanzado mucho en cuanto a la dignidad, como se puede ver en los términos que utilizamos para referirnos a estas personas. Todo lo que sea promover una mayor vida autónoma es un reto. Parece algo obvio, pero hace unos años, cuando una persona estaba mal, ingresaba directamente en una residencia. Con el actual modelo es muy costoso dar a esta población la atención que merece, pero debemos trabajar en ello porque nunca sabemos cuándo nosotros lo vamos a necesitar.

las claves

“La discapacidad sobrevenida es un hecho muy traumático porque se desmonta nuestro esquema vital”

“No se habla de los heridos con secuelas permanentes tras un accidente de tráfico ni de sus familias”

“Debemos dar un salto en cuanto a proximidad en la atención a personas con discapacidad y mayores”

el protagonista

Extenso currículum. Después de cursar Sociología en la primera promoción de la UPNA, Francisco Fernández realizó una especialización en gestión empresarial internacional por la Universidad de Georgetown (Washington). Después, recaló en el ESEUNE Business School de Bizcaia y cursó un postgrado en recursos humanos, motivación de equipos, comunicación y liderazgo en la London School of Economics. Además, Fernández es presidente de la start-up Rehub Health S.L. y fundador de la asociación Davintsi para el fomento de la tecnología con impacto social. Trabaja como gerente en Adacen y desarrolla acciones de responsabilidad social relacionadas con el envejecimiento. Por otro lado, ha diseñado campañas para prevenir accidentes de tráfico recientemente reconocidas por el Gobierno de Navarra y Policía Foral. También es vicepresidente del CERMIN, vocal del Consejo Navarro de Discapacidad y miembro de la Federación Española de Daño Cerebral.

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