Cambio de escenario

La calle, el ‘cuarto de estar’ del verano

Decenas de pamploneses y pamplonesas de todas las edades aprovechan el buen tiempo de la temporada estival para pasar las tardes en varios rincones del Casco Viejo y sus alrededores, refrescándose con helados y distintas bebidas.

Un reportaje de Cristina Jiménez. Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 20 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los bancos de la Plaza del Castillo, un buen lugar para disfrutar de un día soleado.

Los bancos de la Plaza del Castillo, un buen lugar para disfrutar de un día soleado. (Patxi Cascante)

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Los bancos de la Plaza del Castillo, un buen lugar para disfrutar de un día soleado.Los parques y plazas se llenan de gente de todas las edades.La plaza de la O es un punto de encuentro de jóvenes que acuden allí a diario para merendar con tranquilidad.La música también está presente en el ambiente veraniego.Los más pequeños aprovechan el calor para refrescarse con helados y mojarse en las fuentes.Las heladerías son uno de los principales reclamos del paseo de Sarasate.
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“Es como tener una bajera pero con más gente, gratis y mucho más grande” “Venimos mucho aquí porque no molestamos a nadie y nadie nos molesta a nosotras”

Dicen que los navarros solucionan sus problemas en torno a una mesa, comiendo y bebiendo. En verano, el escenario cambia un poco pero la situación es parecida: muchos pamploneses y pamplonesas aprovechan sus tardes libres para pasar las horas en distintos rincones del Casco Viejo y sus alrededores.

Los fines de semana son los días más concurridos, especialmente si el sol acompaña. Sin embargo, este agosto, más frío de lo habitual, no ha impedido que la estampa sea similar a la de otros años y la vida social en la calle no se ha visto perjudicada.

La gran protagonista es la Plaza del Castillo. Los 14.000 m2 que alberga no impiden que muchos encuentren en este espacio un lugar de encuentro cercano y familiar. Decenas de familias y cuadrillas de todas las edades se mezclan a diario con aquellos que recorren la plaza de manera casual.

María Elizalde, Marina Herrero y María Vizcay son tres amigas de 19 años que frecuentan este rincón. “Solemos venir de vez en cuando porque hay buen ambiente y cuando se hace de noche es una zona tranquila y bien iluminada”, explicaba Elizalde, que descansaba en uno de los bancos que rodean el kiosco central. Estas jóvenes aprovechan habitualmente la tarde para dar un paseo por el Casco Antiguo, hacer algún recado y terminar la jornada tomando algo en la Plaza del Castillo: “Es la mejor recompensa”, añadió Vizcay en tono jocoso.

En otro de los asientos, contemplaba el panorama un grupo de jubilados. Mari Carmen, Josefina, Puri y Jesús acuden todas las semanas a pasar un rato al salón de los pamploneses.“Se agradece que esté tan limpia y bien cuidada”, destacaba Josefina con la aprobación del resto. “Nos juntamos gente de todas las edades y lo mejor es que las villavesas nos dejan muy cerca”, señaló Jesús, aunque en este sentido, se mostró escéptico con el plan de amabilización del tráfico que este mes de septiembre se inicia en los alrededores del centro histórico de la ciudad.

A pocos metros de allí, en el paseo de Sarasate, numerosos jóvenes se reúnen durante las tardes de la temporada estival. Sentadas en la estatua que preside la calle, Beatriz Jiménez y Silvia Navarrete se alivian del calor tomando un helado. “Nos gusta este sitio por la proximidad de las heladerías;en días de calor es lo mejor”, comentó Jiménez mientras ultimaba su tarrina. “Con la de horas que pasamos aquí, es como nuestra bajera pero con más gente, gratis y mucho más grande”, bromeó Navarrete. Frente a ellas, dos pequeños aprovechaban la fuente próxima a los baños subterráneos para paliar el calor. “Al principio del verano venimos todos los años varias veces por la tómbola y hoy hemos aprovechado el buen tiempo para pasar la tarde y tomar un helado”, relató Andoni, padre de los dos chicos.

Otro de los grandes puntos de reunión durante las tardes son los jardines que rodean el Archivo Real y General de Navarra, junto al paseo de Ronda. “Las vistas desde aquí son muy chulas y nos gusta venir a ver el atardecer”, apuntó David Urabaien, de 26 años, que aseguró que es “un rincón muy bonito para echar unas cervezas tranquilamente”.

Cerveza era precisamente lo que no faltaba en la plaza de la O. Una cuadrilla de jóvenes merendaba en un pequeño círcuo al son de la música que salía por sus altavoces. “Nos traemos la comida de casa y venimos aquí por la tranquilidad”, afirmó Odei, miembro del grupo. En uno de los bancos de la plaza, reposaban en una sombra las vecinas de Mendillorri Egipto Lecumberri y Leticia Asenjo: “Lo que más nos gusta es el acceso directo a la Taconera y el paisaje que ofrecen las murallas”, comentaron madre e hija.

Amaia Barricart y Miriam Pérez descansaban en el césped del Rincón de la Aduana, junto a la iglesia de San Lorenzo. “Hay que aprovechar todos los ratos libres de las vacaciones”, señaló Barricart, que compagina su vida laboral con el ocio. “Venimos aquí a jugar a cartas porque no molestamos a nadie y nadie nos molesta a nosotras”, añadió Pérez, aunque confesó que además de la tranquilidad de estos rincones, también aprovecha el verano para la fiesta: “Hay tiempo para todo y somos jóvenes muy completas”, destacó entre risas.