Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Plataneros ignorados

Otra tarde con la terna por debajo de una manejable corrida, ayer de San Román
El Cid cortó la única oreja

Manuel Sagüés Lacasa - Lunes, 21 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El Cid, que debutaba en Tafalla, cortó la única oreja de la tarde al precioso toro sardo lidiado en 4º lugar y de nombre ‘Fundido’, al que (en la imagen) aplica un pase de pecho. Fotos: Unai Beroiz

El Cid, que debutaba en Tafalla, cortó la única oreja de la tarde al precioso toro sardo lidiado en 4º lugar y de nombre ‘Fundido’, al que (en la imagen) aplica un pase de pecho. Fotos: Unai Beroiz

Galería Noticia

El Cid, que debutaba en Tafalla, cortó la única oreja de la tarde al precioso toro sardo lidiado en 4º lugar y de nombre ‘Fundido’, al que (en la imagen) aplica un pase de pecho. Fotos: Unai BeroizEl joven Borja Jiménez, de Espartinas, debutó en esta plaza ante ‘Cortado’, un buen toro de San Román ante el que estuvo por debajo.Un desconocido Antonio Nazaré, también vestido de verde manzana como Jiménez, torea en redondo a ‘Cantor’, burraco lidiado en tercer lugar.

TAFALLA- La segunda feria de Navarra abrochó su larga e intensa programación con una corrida en la que los toreros volvieron a estar por debajo de las posibilidades que ofrecieron los toros;en este caso de la bien presentada y noble corrida de Antonio San Román.

La feria arroja un balance con peor nota que en años anterior, pero esta bajada en calidad y cantidad de trofeos se debe más a la falta de actitud y a la impericia con la espada de los toreros, que al juego de la materia prima corrida y lidiada. Salvo el borrón inicial de la tan descastada como lamentable corrida de Marqués de Albaserrada, el resto de encierros ofrecieron con claridad posibilidades de triunfo.

En la corrida de San Román la vecina de la izquierda pedía transmisión a los toreros, vamos, como todos los días. Y, eso, volvió a faltar transmisión y poder, eficacia y torería.

Dejaremos para mejor ocasión, nunca mejor dicho lo de mejor, las líneas que hablen de Antonio Nazaré. La otrora zurda más prometedora del escalafón se fue sin corresponder al público;y este, le dedicó música de viento.

Ahondando en lo del molesto viento, que petateó (autoinvitado indeseado -Obanos, Navarra-) todas las tardes, se puede añadir a lo de la impericia con los aceros la de conocer y/o elegir los terrenos.

¿Cuántos plataneros enmarcan el centenario coso navarro? Pues 12. Los 12, además de los papelillos pertinentes, decían a gritos que las faenas, como el día anterior descubrió Sánchez Vara, se debían plantear en el tercio o las rayas de entrequerencias de toriles y la puerta del encierro. Los 5 plataneros donde se toreó, al otro lado, no pararon de blandir su ramaje. Los otros 7, quizá también amansados por estar en primera fila de otro brillante concierto de la banda de música, esperaron sin respuesta toda la tarde a animales y coletudos para brindarles mejores tablas de escena.

Un toro de San Román, el 14 de nombre Cortado, quizá se lleve el premio de la feria, aunque no se le lució lo que merecía. Protagonizó este animal el tercio de varas más emotivo de la tarde, montándose sobre sus cuartos traseros y acometiendo a galope. Empujó y romaneó de forma espectacular y el piquero se agarró con valor y eficacia. Emoción y aplausos muy taurinos.

El Cid, veterano pero debutante en la ciudad, pasó un tanto de puntillas, aunque visto el resultado de sus colegas, en especial el de Nazaré, se fue todo contento por cortar una oreja de otro buen toro, el 4º, un sardo preciso de nombre Fundido. Este Fundido tenía un pitón izquierdo profundo. El Cid lo vio y lo probó, pero dos rachas de aire en terreno mal escogido y su justita disposición, negaron esa esperada zurda del sevillano en pos del lucimiento del toro. Como fue el único de la función que mató con brevedad, se llevó una orejita, que diría un antiguo compañero en estas lides.

Borja Jiménez, arropado por todo Espartinas (es un decir: eran su hermano Javier y su padre taurino, Espartaco), era quien hacía augurar la transmisión que decía mi vecina. Nada. Superado por Cortado, sin tino y sin buscar los terrenos que repetían y repetían los ignorados plataneros.

Los toros

Ganadería. Seis toros de Antonio San Román, cuatreños salvo el 5º, cinqueño. Bien presentados en conjunto. Nobles y manejables, de escasa casta, salvo el 3º, de mayor y brava movilidad y, también el 4º y 5º, aplaudidos en el arrastre. Cumplieron o se dejaron en el primer tercio.

Los TOREROS

El Cid. En el primero, silencio. Y en el cuarto, oreja tras aviso.

Antonio Nazaré. En el segundo, silencio tras aviso. En el quinto, pitos.

Borja Jiménez. En el tercero, silencio tras aviso. En el quinto, silencio.

Las gradas

Presidencia. Correcta a cargo de Pablo Larrasoaña, Francisco Sagardía y Andrés Pemán.

Incidencias. Media entrada en otra tarde más de temperatura agradable pero con rachas de viento que perjudicaron en varios momentos de las lidias.