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‘Zonahospitalaria’, no gracias

Por Manuel Rekalde Glaria - Lunes, 21 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

No sé qué pensarán ustedes pero yo no me lo podía creer, una revista titulada Zonahospitalaria distribuida a montones, a sacos, por los centros de salud. ¿Pero no habíamos quedado en que la filosofía de la Atención Primaria era sacar la salud de los hospitales? Me pregunté, ingenuo de mí, pensando que el ingenio formaba parte del arsenal propagandístico de Osasunbidea. Hay que decir que el diseño, discreto, invitaba a pensarlo, todo muy técnico. Pero el título chirriaba, y además los artículos eran en su mayoría propaganda de consultas privadas. Así que de momento no le di mayor importancia, ocupado como suelo estar en otras cosas que creía más importantes. Hasta que por fin un día tuve cinco minutos para consultar la página en Internet, entonces supe que los que ponen la pasta son Cinfa, una mutua, numerosos negocios relacionados con la sanidad, bares cercanos a los hospitales y tres constructoras.

¿Cómo es posible que esto esté sucediendo en los centros de salud de Pamplona? Y supongo que en los hospitales, que por el momento creo que siguen siendo públicos. ¿Cómo es que nadie reacciona? Por varios motivos. Primero, los gestores no se enteran, un asunto demasiado terrenal. En cuanto a los profesionales, estamos tan aturullados con los protocolos, programas y pseudomedicina en general, que no vemos lo que ocurre a medio metro de nuestras narices.

De hecho, cada vez que saco el tema nadie se siente concernido. Y los pacientes están encantados con todo lo que suene a médico, con cualquier cartel, publicación o serie de televisión en la que aparezca alguien con bata blanca o información sobre técnicas diagnósticas o tratamientos, aunque sean bulos. Precisamente, si hace unos días advertía aquí de la transcendencia de la decisión de visitar a un médico, en Zonahospitalaria se nos invita a acudir en masa.

Me preocupa que alguien pueda llegar a ver esta publicación pseudocientifica como un elemento de divulgación beneficioso para el enfermo. No lo es, es propaganda y las constructoras lo saben. Y me entristece la pasividad de los responsables de este gobierno que no se han enterado de que la revista que más se lee en los edificios que gestionan está subvencionada por un laboratorio. Luego se dedican a darnos la tabarra con lo que gastamos. Aunque saben que el ciudadano occidental vive obsesionado con la salud (la nueva religión y como consecuencia uno de los más grandes negocios) dejan la educación para la salud, en la que tanto dinero se han gastado durante décadas, en manos de empresas privadas. Me parece estupendo que existan alternativas privadas de todo tipo y colaboro con ellas, pero promocionar enfermedades y tratamientos en lugares llenos de gente asustada (o sea, posibles consumidores) conlleva un aumento de las consultas, del consumo, del gasto, y sobre todo de la dependencia. Es comprensible que sea el objetivo de la sanidad privada y que por tanto lo intenten con todos sus medios, lo que me cuesta entender es que se permita en los centros sanitarios públicos.

El asunto me recuerda al pasaje evangélico en el que Jesucristo expulsaba a los mercaderes del templo. Pero aquí nadie se atreve, casi les veo más capaces de llamar a Carlos Sobera a dar una homilía sobre el colesterol.

Pero el asunto es demasiado serio y como profesional de la sanidad pública creo mi deber notificarlo y pedir que se impida la distribución de la revista Zonahospitalaria en los centros sanitarios públicos de la comunidad. El autor es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

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