¡Catalunya sempre endavant!. Del turismo y otras simplezas

De repente ha surgido la ‘turismofobia’ contra el ahora mismo el mejor y más pujante sector y actividad de baztan

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Lunes, 21 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El turismo, sus servicios añadidos y el comercio son ahora mismo el sector más activo de Baztan.

El turismo, sus servicios añadidos y el comercio son ahora mismo el sector más activo de Baztan.

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El turismo, sus servicios añadidos y el comercio son ahora mismo el sector más activo de Baztan.¡Catalunya endavant!

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Puesque eso, que como lo que nos va es el péndulo, y no el de Foucault precisamente, hemos pasado visto y no visto de que “El turismo es un gran invento” que era un bodrio de película de Pedro Lazaga protagonizada por Paco Martínez Soria, el rústico más institucional, a la turismofobia, la protesta airada contra el moderno invasor y a lo del “turismo sostenible”, que debe ser el andar en sostén, con alpargatas de suela de esparto o sandalias de goma semitransparente, de las de entonces. A algunos que se dicen de izquierda (se autobautizan) abertzale en este nuestro país, el turismo no les gusta, nunca les ha gustado ni poco ni mucho, y aquí en Baztan lo que de siempre hubieran querido hacer, de haber podido, es tapiar los túneles de Belate y amurallar Endarlatsa.

Y el caso es que Baztan, en mayor o menor medida (menor) siempre ha sido lugar de veraneo (entonces no se decía turismo) y vacacional. Innecesario traer a la memoria los hoteles Jauregi (edificio del actual Bar Karrika), Lázaro, Antxitonea y Maitena en Elizondo, Berekoetxea en Elbete, Aizpuru en Oronoz, o las numerosas casas y palacios (Jarola en Elbete, Egozkue en Ziga, Arizkunenea y Datue en Elizondo, y otras en otros pueblos (Reparazea en Oieregi) que abrían desde julio a finales de septiembre (aquello sí que eran vacaciones) para acoger y alojar a visitantes clientes o familias propietarias residentes lejos de aquí.

Aquí hacían turismo (veraneaban) Valle-Inclán (en Jarola) y Zenobia Camprubí (esposa del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez, que lo hacía en el Hotel Maitena), el doctor Gregorio Marañón, el compositor Maurice Ravel, de Ziburu (Laburdi), que visitaba de continuo en Lekaroz al Padre Donostia y el pintor Darío de Regoyos. También, Camilo José Cela para su Del Miño al Bidasoa aunque desde Oronoz tiró hacia Pamplona quizás temeroso de topar con algún baztandarra ttuku-ttuku, el oriundo vasco y excelente actor Héctor Elizondo, y paro de contar porque si voy haciendo memoria me pasaría de página.

A este tipo de fobias de baratillo no hay que darles importancia mayor, son epidemia pasajera y para consumo interno, para tener entretenido y activo al personal adherido. En 2015, el alcalde de San Sebastián Juan Karlos Izagirre (EH Bildu) se felicitaba porque recibían “cada vez más visitantes” y con ellos el año 2014 fue “el mejor de la historia y 2015 va por el mismo camino”. Anteayer participó en apoyo de Ernai (juventudes de EH Bildu) con otros 500 a una manifestación en el Boulevard donostiarra en contra del turismo. Pura contradicción.

No hay motivo de alarma, esta fiebre es circunstancial. No conviene enfrentarse y tirar piedras contra un tejado que en Baztan lo mismo pesa el 40% de eso que le dicen PIB (Producto Interior Bruto). O probablemente más, bastante más. O sea.

las claves

Laviolencia más salvaje, el peor de los terrorismos habidos y por haber en el supuesto de que exista una escala para medirlo, el terrorismo negro que se dirige directa y alevosamente contra la población civil sin distinción de edades, condiciones y clases, ha golpeado de nuevo donde más duele y, en esta ocasión, ha sido cerca. El pueblo catalán es nuestro hermano, en Baztan lo consideramos algo muy propio, quizás desde la postguerra maldita en la que en esta tierra nuestra vimos penar a centenares de sus hijos en aquellos infames y horrorosos campamentos de trabajo, auténticos campos de exterminio en Erratzu, Amaiur e Irurita en particular.

Aquellos catalanes, nacionalistas o republicanos, dejaron una huella profunda de dignidad y bonhomía entre nosotros, y fueron muchos los que, una vez devuelto el derecho a la libertad que les arrebataron por la fuerza bruta, volvieron un año sí y otro también a hacer memoria y explicar el infierno que les hicieron sufrir. En la parroquia de Santiago Apóstol dejaron a su Moreneta, su Virgen de Montserrat, en testimonio de respeto y agradecimiento a las buenas gentes de este valle que, en lo que pudieron, un trozo de pan, unas sardinas, un trozo de tocino y sobre todo solidaridad y cariño, aliviaron sus penas.

No sé, no creo tanto tiempo después, si alguno de ellos vive todavía, pero sí con toda seguridad y conocimiento que lo han hecho y lo hacen muchos de sus hijos y de sus nietos, que por aquello o por lo que sea nos tienen un apego indisoluble, y se sienten como en casa. Es por esa íntima simbiosis que su dolor es nuestro, como todos, pero quizás cercano y profundo como pocos.

En estos casos, se suceden, no sabe uno por qué, opiniones y comentarios que le aturden a uno. Vía redes sociales, recibo el texto siguiente: “Es muy sospechoso que todos los días estén las Ramblas a tope de moros con el top manta y qué casualidad ayer (día del atentado) no había ninguno. Todos los días pasean Ramblas arriba y Ramblas abajo montón de moros y ayer no había ninguno. No atropellaron a ningún moro. ¿Qué casualidad, verdad?”. No sé a qué se deben estas afirmaciones ni si tienen fundamento ni me importa, pero me dejan perplejo.

Con ocasión del 11-S de las torres gemelas de Nueva York, la teoría de la conspiración funcionó a todo trapo. Se sucedieron las afirmaciones de que aquel día ni un solo judío acudió a su trabajo en los dos gigantescos edificios, y que ninguno resultó ni muerto ni herido, atribuyendo al Mossad o Mosad (el servicio de inteligencia, contraespionaje y contraterrorismo israelí) la advertencia de que nadie acudiera a cumplir con su actividad laboral. Con toda sinceridad, al margen de la información muy confusa de que disponemos sobre el atentado en el corazón de Catalunya, uno se siente confundido, atónito. Y sólo se me ocurre desear lo mismo: ¡Catalunyasempre endavant! ¡Adelante siempre! - L.M.S.

Lo que queda del día

Contradirección. Las bicicletas son para el verano y los chavales disfrutan felices con ellas, inconscientes del peligro. En Elizondo, van en dirección prohibida por la calle Jaime Urrutia. Quizás, alguien les debería advertir, de buenas formas, que no lo hagan. Por su bien.

el párrafo

“SOY EL MEJOR PASTOR”

“Este Elizondo (Emeterio) que hoy rebasa los sesenta años (estábamos en 1963) apareció en el Far West procedente de Sunbilla, el pueblecito navarro famoso por los buenos aizkolaris (de allí es Latasa), EN el año 1915. De pastor, por supuesto. Trabajó con ahínco en tierras de Wyoming, Colorado y Utah. En 1924 inició sus primeros pasos como ranchero independiente y hoy es un rico hacendista. Y presidente del Consejo de Administración del Fruits State Banck, de Colorado. Ahí es nada, de pastor a banquero. Él lo suele comentar con gracia e intención. “Soy el mejor pastor del mundo...”. Pastor de muchos millones de dólares. Interesante profesión, ¿verdad lector?”. (Ramón Ossa Echaburu,Pastores y pelotaris vascos en USA, Bilbao 1963).

de aquí

Centenario. “Ferrocarril Pamplona-Elizondo. El personal técnico encargado de hacer el estudio del proyectado ferrocarril Pamplona-Elizondo se encuentra trabajando en las proximidades del vecino pueblo de Garzain, y es de esperar que para dentro de pocos días estará terminado, pues solamente quedan ocho o diez kilómetros”. (El proyecto nunca llegaría a ser llevado a cabo, 27agosto 1917).