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75 rostros de Aezkoa a través de los ojos de una artista

La cascantina Begoña Munárriz ha retratado a plumilla a 75 vecinos del valle de Aezkoa, un trabajo que, junto a unas entrevistas, recoge en ‘AezkoanºaS’

Patricia Carballo - Lunes, 21 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Begoña Munárriz posa junto a alguno de sus retratos en la exposición que permanecerá abierta hasta el 27 de agosto en el bar Errotaberri de Garralda.

Begoña Munárriz posa junto a alguno de sus retratos en la exposición que permanecerá abierta hasta el 27 de agosto en el bar Errotaberri de Garralda.

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  • Begoña Munárriz posa junto a alguno de sus retratos en la exposición que permanecerá abierta hasta el 27 de agosto en el bar Errotaberri de Garralda.

“Si no conozco a la gente, no puedo retratar a una persona ni darle la expresión que quiero darle”

garralda- A Begoña Munárriz Guezálaz le gusta observar y sus obras son siempre un reflejo de lo que ven sus ojos. Esta artista natural de Cascante, que pasa largas temporadas residiendo en Garralda, ha encontrado en el valle de Aezkoa el lugar donde sentirse como en casa y como tal, ha querido plasmar en plumilla los rostros de 75 vecinos del valle con los que tiene algún tipo de relación. Por eso, casi el 80 % de los rostros retratados en el libro pertenecen a vecinos de Garralda, pero lo titula ‘Aezkoanºas’ porque, al menos, hay una muestra de cada uno de los nueves pueblos que componen el valle.

Comenzó esta obra a finales de 2014, tras haber terminado otro trabajo con tintas de colores y con la intención de retomar la técnica de plumilla con tinta china. Tenía ya bocetos empezados a lápiz, por lo que pronto se hizo con unos cuantos. “Cuando llegué a 15, mi marido me animó a continuar hasta los 50”, asegura. Fue entonces cuando se le ocurrió hacer a cada persona una pequeña entrevista que incluiría en un libro, junto a cada retrato. Sin embargo, entre los 50 retratos casi no había mujeres, algo que no consideraba que fuera representativo, por lo que se dispuso a cazarlas. “Estuve varias tardes en Casa Tulubio, con las señoras mayores que juegan al parchís, y fue muy interesante. Gracias a ellas continué en esto”, recuerda.

El proceso que lleva a cabo con cada una de las personas es observarlas, sacarles varias “fotografías robadas” y comenzar a dibujar con la plumilla. “Yo dibujo en base a lo que tengo en la mente sobre esa persona, las fotos las utilizo para coger algún detalle o repasar los rasgos de la cara. Por eso, si no conozco a la gente, no puedo retratar a una persona ni darle la expresión que quiero darle”, aclara.

Dejándose guiar por sus sensaciones, comienza por los ojos, continúa por los rasgos de la cara y de la nariz, y termina con el cabello, que le permite dar más volumen. “Casi todos me están mirando porque así es como yo les veo. De la misma manera, si esconden algo en su rostro, yo también lo reflejo”, explica. El resultado son caras de todas las edades que transmiten ternura, ingenuidad, tranquilidad o alegría. “Noto que mucha gente ve como yo, que reconoce a cada persona. Al final, quienes menos se reconocen son los retratados”, asevera. Tras dos años y medio de trabajo, ha decidido poner fin, para poderse dedicar a otro proyecto llamado 12 momentos, 12 sueños, 12 revelacionesque inaugurará en Pamplona en otoño. “Tenía que ponerme un límite. Lo quería haber terminado para el verano pasado, pero con la muerte de mi madre, estuve unos meses sin poder avanzar”, apostilla.

las tres preguntas A pesar de que cada retrato transmite la esencia de cada persona, Begoña creyó conveniente realizarles una pequeña entrevista para que cualquier lector entendiera los sentimientos de la población aezkoana. “He aprendido muchísimo. No tengo ningún interés político ni social, solo soy altavoz de lo que dicen;de hecho, he escrito las entrevistas literales”, destaca la artista. Así, en solo 10-15 minutos, los retratados tenían que responder a las preguntas ¿Qué es para ti Aezkoa?, ¿Qué profesión tienes /cómo es tu vida en el valle? y ¿Cómo te gustaría que fuera el futuro de Aezkoa?. Preguntas no tan sencillas que han dado pie a un auténtico estudio sociológico de la realidad de la vida en el valle de Aezkoa y de su futuro. “Todos los aezkoanos son amantes ciegos de su valle, lo sienten como su hogar, y muchos están felices por haber tomado la decisión de vivir aquí, pero también noto que son muy pesimistas con el futuro y que hay un subterráneo político-social, lleno de envidias, malentendidos y prejuicios, que les condicionan a la hora de relacionarse ”, apostilla. Sin embargo, ella, que admite que no ha tenido ningún problema con nadie, insiste en que los retratos son un reflejo de sus ojos. “Son una muestra de cómo veo yo a la gente de este valle y por eso no deben verse como fotografías, sino que son el reflejo de las sensaciones que me genera cada persona”, aclara.

EXPOSICIÓN Hasta el domingo 27 de agosto, el bar Errotaberri de Garralda acogerá una exposición con los 75 retratos, a los que ha añadido un autorretrato como homenaje. Será por las tardes y el fin de semana también abrirá por las mañanas de 10 a 14 horas. Asimismo, el Día del Aezkoako Eguna, (17 de septiembre), será el último día para poder admirar esta obra de arte.

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