Juan Manuel Cañizares guitarrista flamenco

“Una obra de arte, espiritualmente hablando, tiene que ser tu hogar”

Baluarte acogerá hoy, en su escenario principal, el primer concierto del Festival Flamenco on Fire. La cita tendrá lugar a las 21.00 horas (entre 25,95 y 35,95 euros)

Fernando F. Garayoa / Unai Beroiz - Martes, 22 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Cañizares, ayer, en un momento del ensayo con la OSN.

Cañizares, ayer, en un momento del ensayo con la OSN. (Unai Beroiz)

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Cañizares, ayer, en un momento del ensayo con la OSN.

pamplona- “Estoy encantado de tocar con la Sinfónica de Navarra, porque es una maravilla de orquesta, son unos músicos increíbles y tengo muchas ganas de tocar con ellos”. Así de exultante se mostraba el guitarrista catalán antes de su concierto en Pamplona, que desgranó exquisitamente para DIARIO DE NOTICIAS.

¿Qué les da Juan Manuel Cañizares a las orquestas de medio mundo que se ha convertido en su guitarrista flamenco preferido?

-No lo sé, creo que están buscando algo exótico dentro del sonido de la guitarra. En mi caso, al venir del flamenco y haber tenido la experiencia con la Filarmónica de Berlín, dirigida por Simon Rattle, creo que han visto que, en el caso del Concierto de Aranjuez,podía sonar diferente, distinto, con otra estética. Pero, al margen de esto, también están buscando, por la propia experimentación que conlleva la vida, nuevas formas de sonar. En mi sonido encuentran el mundo del flamenco, y eso les atrae.

Y, situándose en el otro lado de la balanza, ¿qué le dan a Cañizares las orquestas y los compositores clásicos, en los que ha centrado sus más recientes grabaciones, como Granados, Scarlatti o Falla?

-Me dan muchísimo. Yo empecé a trabajar este tipo de obras en 1992, cuando el maestro Paco de Lucía me encargó transcribir tres piezas de la Suite Iberia, de Albéniz... no sabía cómo iba a sonar aquello, pero le dije que sí a Paco y me embarqué en un río para ver hacia dónde me llevaba. Y cuando llegamos al estudio, cuando empezamos a grabar, aquello empezó a sonar... A partir de aquel disco, que realmente había sonado y a Paco le había gustado el resultado, me dediqué a investigar y analizar obras de música clásica, porque me di cuenta de que aquello me enseñaba muchísimo. Todo lo que no había podido aprender en los libros que había estudiado en el Conservatorio, de Armonía, de Contrapunto... me lo enseñaban estos grandes maestros. Para mí han sido una fuente de aprendizaje muy profundo, musicalmente hablando. Y eso me lleva a que ahora, por ejemplo, estoy componiendo un nuevo disco mío de flamenco, que espero que salga este año, y pienso muchísimo qué nota voy a poner y dónde... Porque esto es cómo si te dedicas a analizar el Quijote y después decides escribir un libro. Lo que me ha dado el haber analizado esas obras es la capacidad de ver mi música desde otra perspectiva;y también una profesionalidad que antes no tenía, porque tocaba más sin pensar, por la impronta del momento. En el fondo, me aporta conocimiento y un mejor desempeño de mi profesión.

En Pamplona interpretará el concierto deAl Andalus, con Paco de Lucía en la memoria, ¡no se me ocurre nada más complicado para un guitarrista flamenco que componer todo un concierto teniendo como referencia en la memoria, y en el corazón, a semejante maestro!

-Fue muy difícil, pero no solo en el aspecto técnico y de composición de la obra, que también. Los guitarristas flamencos habitualmente miramos la falseta, es decir, los interludios musicales que se hacen para que el cantaor o cantaora descanse cada dos o tres letras. Nosotros estamos acostumbrados a componer estas falsetas, que duran 15 o 20 segundos, y claro, pasar de eso a una pieza de 20 minutos es una faena, porque el todo tiene que ver con las partes y éstas tienen que estar engranadas, como si fuera una novela, es un mundo cerrado. En el caso de una obra como Al Andalus,y en lo que se refiere a la parte técnica, a la hora de componer, creaba una frase musical pero al mismo tiempo tenía que pensar en el todo para lograr que fuera un arco coherente, con su musicalidad propia. En este sentido ha sido mi primera experiencia y estoy muy contento, porque ha funcionado, al público le gusta y los profesionales, como el maestro Josep Pons, que fue el que dirigió el concierto de estreno en Madrid, dicen que tras el Concierto de Aranjuez,esta es una de las obras más importantes hechas para guitarra y orquesta. Y esto no lo digo yo, lo dice el maestro Pons. Para mí, que un profesional tenga esa visión de Al Andalusme anima mucho. Y, por otra parte, en lo que respecta al aspecto emocional, componer esta obra fue muy, muy difícil y lo pasé mal. Yo me enteré una mañana del fallecimiento de Paco y fue un mazazo, uno de los peores días que se ha anunciado algo en mí... En aquellos momentos estaba empezando a crear el concierto, y te puedo decir que las lágrimas caían por mis mejillas conforme iba componiendo. ¿Cómo se refleja eso en Al Andalus?Pues en el primer movimiento a través de un aire de bulerías, de Cádiz, de la tierra de Paco. Mientras que el segundo movimiento es una marcha fúnebre porque yo fui, junto a otros compañeros, los que portamos el féretro para darle el último adiós a mi amigo y maestro. Ese afecto está ahí, y eso es así porque no podía componer una nota sin pensar en Paco, porque espiritualmente estaba conmigo. El concierto, en general, está impregnado de emociones, desde la alegría más sublime hasta el dolor más triste que te puedas encontrar. Por ejemplo, en el tercer movimiento hago guiños a sus mejores obras, porque tenía que ser así: un concierto que va para Paco debía llevar su música, de otra forma no me quedaría tranquilo. Era una forma de hacer explícito lo que está implícito en toda la obra. Y la gente lo reconoce y lo agradece. Al final, el corazón ha podido con toda la carga y estoy muy contento con el resultado porque está hecho con total honestidad.

Me decía Paco de Lucía que “tú nunca controlas a la guitarra, siempre te controla ella a ti...”, que como tengas una milésima más corta, no sabes muy bien qué esta pasando pero algo empieza a fallar y te preguntas cómo es posible...

-Con la guitarra hay cosas que no dependen de ti, una uña, un milímetro de más supone un kilómetro de tacto... Y la guitarra flamenca es compleja sobre todo porque tienes que mantener un tiempo, es como si estuvieras hablando al ritmo de un metrónomo. En determinados palos, como las bulerías y los tangos, que son cantes, toques y bailes festeros, tienes que mantener el pulso como si fueras un metrónomo sin serlo, dándole vida humana. Imagínate que tienes que encajar las palabras con el metrónomo, pero no puedes hacer un rubato de expresión. Por lo tanto, en un salto que tienes que ir desde el primer traste hasta al quinto, como no lo asegures bien, al no poder hacer un rubato para desplazar despacio la mano, tensar y caer... Por eso es tan difícil, porque cada salto, cada movimiento debe hacerse con una precisión de relojero, necesita de mucho trabajo y mucho estudio. Y lo que decíamos antes, como te equivoques un poco limándote la uña... sacarás el concierto porque eres profesional, pero tu estado anímico no es el mismo. Creo que es uno de los instrumentos más difíciles que existen.

Su actuación en Pamplona no solo incluirá el concierto Al Andalus, sino que también recoge El sombrero de Tres Picos, de Falla, y, en su primera parte, composiciones propias, entre las que, curiosamente, rescata temas de su primer disco, Noches de imán y Luna (1997), como Lluvia de cometasy Lejana.

-Son temas que siempre están ahí, me gusta tocarlos y los aficionados los conocen, quieren que los toque... Noches de imán y Lunafue el primer disco de flamenco que grabé como solista, y casi todos los guitarristas flamencos me preguntan por él, me dicen lo bonito que era y lo suelen llevar en su iPhone. Es un trabajo que no envejece, es curioso pero se mantiene siempre joven, quizá porque es muy conceptual y tiene muchas ideas... La juventud se nota en este álbum porque lo quise meter todo, y hay un chorro de conceptos que ahora no grabaría de esta manera, sobre todo después de pasar por Falla o Albéniz.

La carrera de Cañizares es muy amplia, desde lo sinfónico a lo más puro pero también pasando por artistas como Peter Gabriel, Al Di Meola o The Chieftains. Una carrera que muestra una versatilidad paradigmática aunque para un guitarrista como usted sacarle chispa al pop quizá le sepa a poco.

-Es muy diferente, claro... Pero las experiencias musicales que he tenido han sido siempre muy placenteras, desde los primeros discos de El Último de la Fila hasta con Peter Gabriel. Y con esto quiero decir que han sido experiencias que me han enriquecido mucho porque he visto como otros músicos viven el ritmo y la armonía, que pueden ser comunes en todas las músicas, pero se viven de manera diferente. Siempre me han atraído en estas colaboraciones la curiosidad y las ganas de aprender. Pero es cierto que, desde que me metí con Falla y Granados, descubrí otro mundo, hasta el punto de que siento que son discos en los que Cañizares colabora con Falla y Granados, porque, aunque no pueda hablar con ellos, he tenido que analizar su música, y eso me ha dado un concepto que no tenía antes, una forma distinta de ver la música. Es un aprendizaje que me ha influido en la forma de componer, lógicamente.

Ha actuado en muchos y muy diversos escenarios, pero imagino que la sensación de tocar en el Museo del Prado, donde grabó una actuación para televisión, será diferente a todo.

-Sí, ostras, fue una maravilla, con todos los cuadros... Siempre digo que todo el arte está relacionado. Por ejemplo, las melodías serían las líneas del cuadro, la armonía sería el color, la perspectiva sería el ritmo... Y estar tocando allí a Granados, rodeado de cuadros de Goya, es una maravilla. Con un respeto inmenso, eso sí. Además, la guitarra sonaba muy bonita, es uno de los sitios sin público en los que más me he sentido como en el hogar, porque cuando escuchas la música tienes que sentirte como si estuvieras en casa. En este sentido, recuerdo una ocasión especial, el pasado enero, en Japón, cuando fui a tocar junto con la Orquesta de la NHK, dirigido por Juanjo Mena, que me di una vuelta por Kyoto, e iba escuchando los primeros discos de Paco, con los auriculares, concretamente La fabulosa guitarra de Paco de Lucía.Y lo escuchaba mientras paseaba entre los templos, ¡y qué bonita era esa música! Pega en Kyoto, pega en Barcelona, pega en Pamplona, pega en todos los sitios. Era mi hogar espiritual en ese momento. Una obra de arte tiene que ser tu hogar, tienes que tener ahí, espiritualmente hablando, tu cocina, tu sofá... Y en el Museo del Prado estaba rodeado de hogar.

Y de Pamplona, a Milán, a donde también viajará con Al Andalus.

-Sí, a Milán voy con el maestro José Antonio Montaño, donde grabaremos Al Andalusen directo con la Orquesta Verdi. Y lo voy a hacer así para que todos los buenos aficionados lo puedan escuchar, porque no todo el mundo ha tenido la oportunidad de hacerlo y quiero que la gente a la que le gusta la música pueda disfrutarlo. Estoy muy ilusionado, tanto por lo de Pamplona como por lo de Milán, ¡me lo voy a pasar fenomenal!

el concierto

‘Al Andalus’. El maestro José Antonio Montaño regresa a Baluarte con la Orquesta Sinfónica de Navarra tras haber dirigido el estreno absoluto del balletEl laboratorio del Dr. Fausto, producción del Teatro Real de Madrid. En esta ocasión, el público disfrutará de un concierto sinfónico que incluirá Al-Andalus Concierto Flamenco para Guitarra y Orquesta,de Juan Manuel Cañizares, donde el propio autor interpretará la parte de solista. El programa será completado por obras de Manuel de Falla y del propio Cañizares. El desconsuelo por la muerte de Paco de Lucía, con quien Cañizares compartió diez años de trabajo y de honda amistad, es el germen del que brota Al-Andalus.

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