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17 céntimos

Por Ana José Jacoste - Martes, 22 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Aunque no es el título de una película, lo que se constata aquí podría proceder del mundo de la ficción. En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica 33/2013, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Tudela (I-E, PSN y Tudela Puede) con el apoyo de la CUP, respaldaron, en pleno municipal, la retirada del nombre de 49 calles del Barrio de Lourdes correspondientes a tudelanos muertos en el bando nacional de la Guerra Civil y que fue usado por Franco como instrumento de propaganda de su simbología, “símbolo de exaltación del franquismo” .

Nunca fue justo que estos nombres fueran los que dieran título a estas calles del Barrio de Lourdes. Tras muchos años de necesidad de justicia y reparación de daños morales hacia aquellos otros que no han tenido derecho a nombre de una calle, ni mucho menos, llega esta ley, ni más ni menos que 60 años después. ¡Ya era hora! En la asamblea informativa que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Tudela organizó en mayo en torno al proceso del cambio de nombres de las calles, la “excusitis” invadió a parte de la ciudadanía del Barrio de Lourdes, animada por voces populistas que buscaban ruido y protagonismo.

Varias fueron las razones aducidas por los asistentes a la primera de las asambleas, algunas muy lejanas de aceptar que ya es hora de dejar de exaltar al régimen franquista.

Me han molestado enormemente las excusas vertidas y usadas para hacer todo este ruido mediático: la incomodidad o molestia y el coste que conllevaría. A ello se añade la excusa del rango de edad a quienes, supuestamente, más iba a afectar: la tercera edad. ¿Motivos? Porque son quienes no iban a saber hacer la gran cantidad de trámites al respecto y porque no sabían el gasto que les iba a ocasionar.

Así hubo quienes, como salvadores e informadores de la verdad, de “lo que se venía encima al vecindario del Barrio”, se lanzaron a pedir firmas, llamando casa por casa, usando como bandera de presentación: “es que no sabéis lo que os va a costar…”. Y con este sistema consiguieron firmas. Me ha parecido denigrante todo lo acontecido en torno al cambio de los nombres pero poner además, como telón de fondo, la excusa de “la pobre gente mayor” me ha parecido el remate final. La tercera edad sabe informarse y tiene criterio propio y si no, sabe preguntar. Sabe a quién vota, sabe lo que quiere. Todo ello para que, en definitiva, las molestias al vecindario vayan a ser mínimas (y la causa lo merece) y el coste que va a suponer al Ayuntamiento, por vecino, sea de 17 céntimos. Hay motivos mucho más molestos, injustos y que nos cuestan muchísimo más dinero que podrían ser objeto de petición de firmas o de consultas populares.

Por cierto, yo pediría firmas para que los corruptos devuelvan el dinero robado con descaro (según el juez Gómez Bermúdez puede llevarse a cabo).

Por cierto, yo pediría firmas para no mantener a la Monarquía ni a sus familiares, amigos, derroches, desfalcos y entretenimientos diversos -algunos de escándalo- con dinero público.

Por cierto, yo pediría firmas para que las mujeres objeto de violencia machista tengan protección.

Por cierto…

Algunos las han pedido por 17 céntimos.

La autora es vecina del Barrio de Lourdes

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