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Venezuela, una mirada histórica

Por Javier de Miguel Sáenz - Miércoles, 23 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Hace ya años que manifesté mi desagrado con los modos y formas de Chávez y de Maduro y mi desacuerdo con el fondo de alguna de sus políticas. Pensaba, y pienso, que las limitaciones y los errores de las políticas de quienes se enfrentan al capitalismo en su versión neoliberal en América eran y son un reflejo de las graves insuficiencias estratégicas del conjunto de la izquierda, también de la nuestra.

Pero ello no era, ni es, obstáculo para reconocer en la situación venezolana un episodio de una lucha de clases que en estos momentos se manifiesta de un modo trágico y descarnado.

No es éste un momento cómodo para opinar sobre Venezuela enfrentándose en España al bloque PPELPAISPSOE que, junto con la mayoría de los medios de comunicación, hace de vocero de los intereses de la oligarquía venezolana. Una oligarquía que utiliza a una parte importante de la ciudadanía que legitímamente se opone al gobierno de Maduro para dirigirla a una situación sin retorno. Recordemos 1973, una huelga de camioneros financiada por la CIA desabastece a Chile, la burguesía se manifiesta con caceroladas por el desabastecimiento y el once de septiembre las fuerzas armadas salvan al país.

UNA MIRADA HISTÓRICA

El proceso iniciado con la victoria electoral de Chávez en 1999 es consecuencia del hartazgo de la ciudadanía venezolana ante lo sucedido en el período histórico que va desde 1958 hasta ese año de 1999.

A lo largo de esos cuarenta años, la democracia cristiana y la socialdemocracia se alternaron en el gobierno sin que la mayoría de la ciudadanía venezolana sintiera vivir en un país que vivía sobre una balsa de petróleo. Unos gobiernos que saquearon el Estado venezolano, que vieron cómo entre 1974 y 1984 tres ministros de Defensa huyeron del país por corrupción.

Un régimen que en una época de altísimos precios del petróleo, su precio se multiplicó por 2,7 entre 1978 y 1981, sufrió el 18 de febrero de 1983 un viernes negro, con una fuerte devaluación del bolívar. Un régimen que no supo o no quiso sacar a Venezuela del monocultivo del petróleo.

Un régimen que vio cómo en 1993 se destituía a un presidente por corrupción, ese Carlos Andrés Pérez amigo del alma de Felipe González, que murió en su verdadera patria, EEUU, en 2010.

Un régimen que en 1989 ante las protestas por la escasez y la astronómica subida de los precios desató una dura represión, el caracazo que supuso entre los 300 muertos admitidos por el gobierno y los entre 2.000 y 3.000 señalados por organismos internacionales. Por cierto, el gobernador de Caracas era ese hoy martir de la democracia llamado Antonio Ledezma, que se distinguió los siguientes años por la dureza de la represión, decenas de muertos incluídos, contra estudiantes, trabajadores y pensionistas.

Cuando se dice que el chavismo ha arruinado a un país rico, convendría recordar el país que heredó y la situación de la mayoría de la ciudadanía venezolana.

UNA OPINIÓN ¿IMPERTINENTE?: LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA

Esta misma oligarquía, ya desde las primeras victorias electorales de Chávez, tomó la opción insurreccional. Recordemos que ya en el lejano 2002, ¿ya era una dictadura?, impulsó un golpe de estado que triunfó unas horas y que contó con el apoyo entusiasta y democrático de Aznar. Este golpe de estado instaló como presidente/dictador al presidente de la patronal, más claro agua.

En la lectura del manifiesto golpista de 2002 se puede ver (consultar YouTube) a Julio Borges, hoy presidente de la Asamblea Nacional, Leopoldo López y Henrique Capriles. De nuevo YouTube nos muestra a (sí, al golpista) Leopoldo López al mando del pelotón de sicarios que detiene a los ministros de Interior y Justicia. Como puede deducirse, la dictadura asesina de Chávez no fusiló a éste ni a otros golpistas.

Esa élite golpista apoyada y financiada por EEUU (véanse los documentos destapados por WikiLeaks) ha organizado una campaña de desestabilización combinado la guerra económica y la movilización violenta. Por supuesto que las fuerzas policiales han cometido abusos.

Llevan años desatando una guerra económica que pueden sostener años, pero no la ciudadanía a la que quieren llevar a la desesperación. Y es que la oligarquía ha encargado la dirección política a sus mismos hijos e hijas, dejando en segundo lugar a sus peones interpuestos de años atrás. Son ellos y ellas, ricos, educados en EEUU, con la tranquilidad que les da el tener sus capitales a buen recaudo, los que utilizan a su pueblo para defender, como siempre, sus intereses.

Ésta y no otra es la dirección política de la insurgencia venezolana. Graves son los errores del gobierno venezolano, pero ésta es la alternativa. Le van a hacer pagar caro al pueblo venezolano el atrevimiento de haber levantado la cabeza y en un gesto de dignidad, enfrentarse a la injusticia, que hoy se llama neoliberalismo.

Mientras escribo estas líneas, el presidente de EEUU anuncia que no descarta intervenir militarmente en Venezuela. PPELPAISPSOE, ¿no estáis jugando con fuego? Ni una palabra para pedir contención a la oposición, ni una palabra para pedir libertad para acceder a las urnas a quien quería votar el día 30 de julio, ni una palabra para condenar la violencia, armada incluso, en las manifestaciones. Ni una palabra hasta hoy para condenar las amenazas del presidente de EEUU.

¿Qué hubiese sucedido si el pasado 27 de mayo las decenas de miles de personas que nos manifestamos en Madrid (cero según ese ejemplo de periodismo que es EL PAIS) con las Marchas de la Dignidad, hubiésemos estado precedidas de unos cientos de guerrilleros que organizados, pertrechados, algunos con armas de fuego, hubiésemos asaltado la sede de la Comunidad de Madrid, quemado a dos o tres personas por parecernos del PP, asaltado con bombas incendiarias y quemado a ocho policías? (ver de nuevo YouTube)... ¿De cuántos presos políticosestaríamos hablando en España al día siguiente?

Pobre pueblo de Venezuela, tan lejos todavía del socialismo y tan cerca de EEUU.

El autor es profesor de Historia

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