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Los terroristas preparaban una masacre en grandes monumentos

Los yihadistas declaran que el imán de Ripoll quería inmolarse
El juez decreta prisión incomunicada para dos de los cuatro detenidos, otro sigue arrestado y el cuarto en libertad provisional Compraron cuatro cuchillos y un hacha en Cambrils a las 21.30h

Imanol Fradua - Miércoles, 23 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Mohamed Houli Chemlal, Salah El Karib, Dris Oukabir y Mohamed Aallaa, en su traslado hacia la Audiencia Nacional desde Tres Cantos.

Mohamed Houli Chemlal, Salah El Karib, Dris Oukabir y Mohamed Aallaa, en su traslado hacia la Audiencia Nacional desde Tres Cantos. (EFE)

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Mohamed Houli Chemlal, Salah El Karib, Dris Oukabir y Mohamed Aallaa, en su traslado hacia la Audiencia Nacional desde Tres Cantos.

pamplona- Los Mossos d’Esquadra manejaban la hipótesis de que la célula yihadista que atentó el pasado jueves en Barcelona y Cambrils tuvo que activar su plan B tras ver cómo apenas unas horas antes perdía su arsenal de bombas guardado en la vivienda de Alcanar, con el que confiaba en protagonizar unos atentados aún más graves.

Ese extremo fue ayer confirmado en la Audiencia Nacional durante las declaraciones de los cuatro detenidos tras pasar por delante del juez instructor del caso, Fernando Andreu. Su plan inicial era mucho más ambicioso: apuntaban a volar con explosivos grandes monumentos de la capital catalana. Uno de los arrestados afirmó además que Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll, no solo ejerció como autor intelectual de la masacre, sino que incluso pretendía inmolarse en uno de los ataques que quedaron abortados.

Aunque a cuentagotas, ayer se fueron conociendo algunas piezas más del puzzle que los cuerpos policiales reconstruyen. Mohamed Houli Chemlal y Driss Oukabir fueron enviados a la cárcel en régimen de prisión incomunicada y sin fianza, mientras que a Salh el Karib se le prolongó la detención otras 72 horas y Mohamed Aallaa quedó en libertad provisional. Los cuatro declararon antes para atar los cabos sueltos de la investigación policial. Importante fue la declaración de Houli Chemlal, herido tras la explosión de Alcanar (Tarragona) y pieza clave para que los Mossos d’Esquadra fueran desenredando la madeja de lazos familiares del grupo, conformado por 12 miembros, y conocieran el modus operandi de los meses de preparación del ataque yihadista. Ratificó lo apuntado en las seis ocasiones en las que fue interrogado.

Houli Chemlal dijo desconocer que la explosión en Alcanar fuera a provocar que los miembros de la célula protagonizaran una acción terrorista a la desesperada en la Rambla y Cambrils, aunque conocía los planes de atentar desde hacía dos meses. En su punto de mira se encontraban monumentos de Barcelona que congregan a diario a miles de personas. Es el caso de la Sagrada Familia, al que diversos medios apuntaron como objetivo. La basílica barcelonesa, de hecho, apareció el año pasado en un vídeo del Estado Islámico como uno de los edificios de la civilización occidental a derribar por la organización terrorista. Durante su declaración, de hora y diez minutos, confesó que estaban intentado fabricar explosivos en Alcanar. Allí almacenaban más de un centenar de bombonas de butano para llevar a cabo diversos atentados de mayor alcance que los finalmente perpetrados. El auto del juez Andreu apunta que los Mossos hallaron en la vivienda “productos como acetona, agua oxigenada, bicarbonato y pulsadores para iniciar la explosión”, junto a gran cantidad de clavos para ser utilizados como metralla, lo que daría cuenta de la envergadura de la acción que preparaban.

Vestido con el pijama del hospital en el que ha permanecido convaleciente -y custodiado-, declarando cabizbajo y en voz baja mirando al suelo, el joven relató que la célula yihadista montada en Ripoll no disponía de más participantes que las cuatro personas arrestadas y las ocho fallecidas. De la misma forma, situó a Es Satty, el imán de la mezquita de la localidad gerundense donde vivían los implicados, y que falleció en la explosión en la que él resultó herido, como cabecilla del grupo. Ahondó en esta versión al afirmar que tenía planeado inmorlarse durante los ataques.

El segundo en declarar fue Driss Oukabir. Hermano mayor de Moussa Oukabir, abatido en el ataque en el paseo marítimo de Cambrils a tiros de los Mossos, Driss varió la versión ofrecida cuando fue detenido. En un principio aseguró que su hermano, menor de edad, le había sustraído su documentación para alquilar las furgonetas de la matanza. Por el contrario, en sede judicial mantuvo que fue él mismo quien cumplió con los trámites, si bien pensó que los automóviles serían usados para una mudanza. Menor información aportaron los dos últimos arrestados que declararon, Mohamed Aallaa -de 27 años de edad- y Sahl El Karib -de 34 años-, que se desvincularon por completo de las actividades de la célula terrorista. Aunque afirmara no utilizarlo pese a estar registrado a su nombre, el primero es el dueño del Audi A3 utilizado por los terroristas en Cambrils y que pocos días antes de los atentados sirvió para efectuar un viaje a París que ahora está bajo investigación policial. El segundo regenta un locutorio en Ripoll desde el que compró por internet billetes de avión para Driss Oukabir y el imán con destino a Marruecos. Lo hizo con su tarjeta de crédito y les cobró una comisión.

a prisión Una vez recogidas las declaraciones por espacio de más de cinco horas, la fiscal del caso, Ana Noé, solicitó prisión incondicional sin fianza para los cuatro detenidos. La defensa, por el contrario, solicitó la libertad. A la vista de que las investigaciones policiales se han ramificado en Francia y Marruecos, lo que ha motivado tres nuevas detenciones, y que los Mossos d’Esquadra tampoco dan el caso por cerrado y siguen efectuando registros, el juez Andreu envió a prisión a Houli Chemlal y Driss Oukabir. A ambos les acusa de delitos de integración en organización terrorista, asesinato y lesiones de carácter terrorista, aunque en el caso del primero se suma el depósito de explosivos y estragos. El Karib, por último, permanecerá en dependencias judiciales y a disposición del magistrado por un tiempo no mayor de 72 horas con el fin de que no interfiera en las diligencias que estos días se están realizando en el locutorio que regenta. Aallaa, por último, solo deberá de personarse todos los lunes en el juzgado más cercano a su domicilio, “ya que los indicios existentes sobre su presunta colaboración con el grupo investigado no son lo suficientemente sólidos”.