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30 años de historia bien valen un cohete

El grupo scout Lykos, con mucho arraigo en la localidad, será hoy el encargado de lanzar el chupinazo que dé inicio a las fiestas de Noáin

Mikel Bernués Unai Beroiz - Miércoles, 23 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Arriba, de izquierda a derecha, Borja Garisoain, Javier Imbuluzqueta, Javier Armendáriz, Paula Izco y Marina Salido. Abajo, Beatriz Sola, Leire Lanz, Jon Mikel Merino y Nekane Guzmán, todos ellos monitores de Lykos, con el pañuelico festivo con el logo de

Arriba, de izquierda a derecha, Borja Garisoain, Javier Imbuluzqueta, Javier Armendáriz, Paula Izco y Marina Salido. Abajo, Beatriz Sola, Leire Lanz, Jon Mikel Merino y Nekane Guzmán, todos ellos monitores de Lykos, con el pañuelico festivo con el logo de su grupo.

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Arriba, de izquierda a derecha, Borja Garisoain, Javier Imbuluzqueta, Javier Armendáriz, Paula Izco y Marina Salido. Abajo, Beatriz Sola, Leire Lanz, Jon Mikel Merino y Nekane Guzmán, todos ellos monitores de Lykos, con el pañuelico festivo con el logo de

“Ser scout es algo que vives desde siempre, que llevas dentro y no se puede explicar”

noáin- Han alcanzado la madurez con sus 30 años de vida. Y aunque ya lo han celebrado varias veces (el patrón de los scouts cayó en Noáin a propósito de la efeméride, los antiguos monitores y los nuevos también quedaron para cenar...), todavía les quedan homenajes por delante. Quizás el más relevante, hoy en la plaza de los Fueros de Noáin.

El grupo scout Lykos es el encargado de dar la bienvenida a la fiesta. Un reconocimiento a una familia numerosa (unas 80 personas, 16 de ellas monitores) con mucho arraigo en la localidad. Suyas son tres de las cinco carrozas que pasean por el pueblo en Reyes, y también se encargan de organizar a los enanos y sus disfraces. En carnaval, con los jubilados, reparten manduca en la txistorrada popular, y se encargan de este viernes de fiestas. Además, muchos vecinos de Noáin han colaborado de una u otra manera con sus campamentos o actividades.

Todos los monitores de este grupo custodiarán a mediodía a Jesús Arteta, el encargado de prender la mecha del cohete. “Le hacía muchísima ilusión, hicimos votación entre nosotros y así lo decidimos”, explica su compañera Beatriz Sola. En Noáin la tradición manda que a los elegidos como mayordomos de honor por votación popular (en Internet), les toca además el privilegio de protagonizar el chupinazo. “Se agradece mucho que se reconozca nuestro trabajo”, dice Borja Garisoain, también monitor.

Lykos les ha enseñado a convivir, a respetar y ser solidarios, a valorar lo que tienen día a día y a sacarse las castañas del fuego, responden cuando se les pregunta por qué son scouts. “Antes en Noáin había una tradición;el año que hacías la comunión luego podías entrar a scouts. Era la ilusión de todo el mundo. Es algo que vives desde siempre, que llevas dentro y no se puede explicar”, cuenta Paula Izco. “Y nos da un poco de pena ver cómo eso se está perdiendo”, explica después.

Cuando a estos jóvenes les cayeron los 18 años tuvieron que elegir: seguir como monitores o dejar el escultismo. “Tienes esa ilusión de enseñar todo lo que has aprendido durante tantos años, todos los valores, las actividades...”, resume Borja.

la vida sigue igualCuenta Beatriz Sola que el hecho de lanzar el chupinazo supone una motivo de alegría extra “después de un año complicado”. En octubre de 2016 siete de los nueve grupos scout se desvincularon del Arzobispado. Lykos entre ellos. Abandonaron su sede en la parroquia y se marcharon a un local compartido que les cedió el Ayuntamiento. “La vida sigue igual. Ahora incluso los siete grupos somos más fuertes y estamos más consolidados y unidos. Todo lo que nos ha pasado nos ha hecho tener las cosas muy claras, seguir por el mismo camino y fortalecernos”, dice.

“Los primeros momentos sí fueron muy duros”, detalla Sola. “Al disolvernos no pudimos echar a andar hasta diciembre. Estábamos sin los chavales, que es lo que te motiva. Era trabajo sucio, papeles y papeles y reuniones”. Hoy, a partir de las 12.00 horas y alejados de la burocracia, tienen un motivo más para la celebración.