presas como la de Ancín o Labeaga están secas

El Ega, en el límite por la sequía

Salvemos el Ega lamenta un estiaje no visto desde 2012 y denuncia extracciones de agua “excesivas”

Un reportaje y fotografías de Julen Azcona - Miércoles, 23 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El río lleva un caudal pequeño a su paso por Estella-Lizarra.

El río lleva un caudal pequeño a su paso por Estella-Lizarra.

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El río lleva un caudal pequeño a su paso por Estella-Lizarra.Durante este verano, en Ancín no hay suficiente nivel de agua para rebasar la presa.Una de las fuentes del Ega en Ancín, casi totalmente seca.

La comunidad de regantes del valle de Valdega ya no riega cuando lo ve necesario para sus cultivos. Desde el mes de junio, los agricultores de la zona se han autoimpuesto un sistema de restricciones debido al estiaje que está sufriendo este verano el río Ega.

El guarda de la comunidad ya les avisó en mayo de que se acercaba un verano difícil: “La gente está respetando las limitaciones”, afirma. “Pero si sigue sin llover en lo que queda de agosto, en septiembre habrá que restringir más. Estamos en una situación límite”, asegura.

Se trata de una disminución del nivel del río que ha secado presas como la de Ancín o Labeaga y que, según afirma el secretario de la plataforma Salvemos el Ega, Juan Iriberri, “no se produce desde los años 2011 y 2012”. “Desde entonces no había faltado agua pero ahora el agricultor empieza a tener problemas y el escenario puede endurecerse de aquí a septiembre si sigue sin llover”, afirma.

Tanto los miembros de Salvemos el Ega como el guarda de Valdeaga coinciden en que con la llegada de precipitaciones “el río no va a subir” pero “esos días se dejará de regar”, por lo que los abastecimientos “se podrán espaciar de otra manera”.

Felipe Ajona, presidente de Salvemos el Ega, avisa de que el problema “no es la sequía” ya que esta “se trata de un fenómeno cíclico”. El propio río dispone, según explica Ajona, de mecanismos para sobrevivir al estiaje, gracias a una retroalimentación constante entre los acuíferos subterráneos y el caudal superficial.

“El problema viene cuando la Mancomunidad de Montejurra extrae demasiada agua de los acuíferos”, asegura Iriberri. “Entonces el equilibrio se rompe y el nivel freático de los acuíferos baja, convirtiendo las surgencias en sumideros”, añade, refiriendose a que el acuífero deja de poder enriquecer al río (a través de surgencias) y pasa a ser abastecido por él (sumideros). “Por eso el nivel del agua está tan bajo”, concluye el secretario. La plataforma llevan años denunciando la “excesiva carga” que se le está sometiendo al río con las extracciones que luego abastecen otras zonas de la Merindad de Estella.

Desde la Mancomunidad aseguran que la situación este verano es “más o menos normal, no de los peores años” y que “no tenemos problemas de abastecimiento, pero con las altas temperaturas sí que hay más consumo”. “Ha sido un año complicado porque la pluviometría del invierno ha sido muy baja y eso provoca que los niveles del acuífero principal estén más bajos”, añaden.

estudio del aguaDesde Salvemos el Ega denuncian la iniciativa de la Mancomunidad de incrementar “más del doble” las extracciones. El pasado 17 de agosto consiguieron que la institución iniciara un estudio de afección de las mismas en el Ega y los acuíferos de Lokiz, que presentará los resultados el 20 de diciembre.

Su intención es complementar esa evaluación pública con un estudio privado del caudal ecológico “para calcular el agua necesaria para mantener la vida en el río”.

Para recaudar fondos, la plataforma realizará su habitual fiesta reivindicativa en Murieta el domingo 2 de septiembre, con pintxopote, comida popular, conciertos, actividades infantiles y sorteos.