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El gol del triunfo lo anota Iker Muniain

El Athletic vuelve a ganar al Panathinaikos

Certifica su presencia en la Europa League con una actuación que mejora notablemente cuanto había ofrecido hasta la fecha y se impone con autoridad al Panathinaikos

José L. Artetxe - Jueves, 24 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 22:37h

GRA331. BILBAO(BIZKAIA), 24/08/2017.- El jugador del Athletic de Bilbao Iker Muniain (d) marca gol ante el Panathinaikos durante el partido de vuelta de la ronda playoff de la Liga Europa disputado hoy en el estadio de San Mamés. EFE/JAVIER ZORRILLA

El jugador del Athletic de Bilbao Iker Muniain (d) marca gol ante el Panathinaikos. (EFE)

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  • GRA331. BILBAO(BIZKAIA), 24/08/2017.- El jugador del Athletic de Bilbao Iker Muniain (d) marca gol ante el Panathinaikos durante el partido de vuelta de la ronda playoff de la Liga Europa disputado hoy en el estadio de San Mamés. EFE/JAVIER ZORRILLA

BILBAO. Europa es una realidad tangible. El Athletic culminó con brillo la tarea desarrollada a lo largo de muchos meses de la última liga y el par de eliminatorias estivales que son un incordio, además de entrañar un riesgo que no siempre se valora.

El equipo de José Ángel Ziganda asumió con energía la parte que le correspondía ofreciendo un buen encuentro, con diferencia el más completo de cuantos ha hecho. Partía con un marcador que facilitaba la misión, pero en vez de cumplir el expediente quiso plasmar su jerarquía y lo logró ampliamente. Le pasó por encima al Panathinaikos, no cabe extraer otra conclusión al cabo de noventa minutos gestionados sin un sobresalto. El gol que en solitario figuró en el marcador no es sino un pálido reflejo del rendimiento alcanzado. San Mamés asistió al avance experimentado por el equipo con tranquilidad y satisfacción. Esto de ayer se debe parecer bastante más a lo que el entrenador tiene en mente.

Lo sucedido en la ida sembró cierta incertidumbre, pese a que el resultado fuera estupendo, pero anoche el Athletic despejó cualquier atisbo de temor. Trabajó a fondo, tuvo criterio y carburó de principio a fin. Ni siquiera la ausencia de última hora de alguien tan carismático como Raúl García, con gripe, le alteró el pulso. Ziganda optó por centrar a Muniain y dar entrada a Córdoba. Podía haberse decidido por una alternativa más conservadora, pero al darle el empujón al chaval transmitió lo que deseaba al vestuario y este correspondió al gesto brindando un encuentro notable. Sin sombras y con luces, de desigual intensidad, pero encendidas constantemente para cegar al oponente y rebajar su entidad en muchos enteros. La sombra fue el Panathinakos, impotente, sometido a la autoridad del anfitrión.

Saltó el equipo con la lección bien aprendida. Se trataba de no dejar ningún cabo suelto a fin de orientar la contienda a su gusto. Es decir, tomar las riendas, empujar y morder. Jugar al fútbol e impedir que el Panathinaikos hallase la pausa que necesita para desplegar unos argumentos que ya enseñó en su campo con las consecuencias conocidas. En esta oportunidad la indecisión estaba terminantemente prohibida: cargar con la iniciativa tenía como única finalidad estrenar el marcador cuanto antes, no servía con controlar la situación. Afortunadamente los jugadores interpretaron el guion con el dinamismo y el atrevimiento precisos para establecer una distancia que el rival enseguida captó.

Se vio un Athletic decidido, con las revoluciones a tope, aunque sin incurrir en precipitación. Tomó la pelota y se puso a moverla con gracia, celeridad y la precisión suficiente para ir asomando por el área helena. De nuevo Susaeta tuvo mucho peso en la fase donde la creatividad mejoró ostensiblemente el nivel futbolístico observado hasta la fecha. Aduriz y Córdoba fueron los primeros en incordiar a la zaga, luego al ariete le anularon por fuera de juego un cabezazo a la madera y por fin, sin hacerse esperar en exceso llegó el fruto a la puesta en escena que la cita reclamaba. Fue una maniobra excelente: Aduriz bajó un centro largo que solicitó a Etxeita, se detuvo por un instante para dar tiempo a que Susaeta se colase a la espalda de la defensa y le entregó la pelota con delicadeza para que este la pusiera en paralelo y en ventaja al hombre que entraba por el centro, Muniain.

La acción condensó el tipo de propuesta desplegada por el equipo de Ziganda, que con la ventaja adquirida se inclinó por otro tipo de planteamiento. Dejó que el Panathinaikos avanzase unos metros y equilibrase el capítulo de la posesión, aunque sin realizar una sola concesión en las inmediaciones del área de Herrerín. Es cierto que Chávez estrelló un zurdazo en la madera, si bien la acción se ha de registrar como algo excepcional. La prueba es que el cuadro visitante no volvió a exigir los servicios de Herrerín hasta pasado el minuto 90.

La guinda

La segunda parte discurrió por similares parámetros, con el Panathinaikos incapaz de sorprender, carente de fuerza e imaginación. Era patente que había interiorizado la imposibilidad de voltear la ronda y su ánimo estaba tocado. Enfrente hicieron una lectura práctica de la coyuntura, se dedicaron a esperarle tras la divisoria para robar y salir en vertical. Así se fueron sucediendo aproximaciones de todas las facturas: una penetración brillante de Susaeta que Muniain empalmó mal, un disparo de San José desde la frontal, otro avance de Susaeta hasta la cocina, un mano a mano de Aduriz que picó en exceso para eludir la salida del meta tras pase de Williams y alguna más.

Fue coser y cantar, pero sin dejar de currelar, claro. El técnico griego intentó cambiar el paso refrescando su línea ofensiva, pero de nada le sirvió. El Athletic se había plantado acertadamente en el campo y dejó que la debilidad del Panathinaikos fuese aflorando sin remisión. Quedó demostrado que la posesión merece la pena solo si va acompañada de ideas. Todas le pertenecieron al bloque rojiblanco, que hasta pareció tomarse un respiro en determinadas fases. Tampoco albergaba motivos para forzar la máquina más de lo imprescindible.

La guinda corrió a cargo de Córdoba, que dejó patente su calidad. El chaval es atrevido y trabajador, lleva la pelota como los buenos, con la cabeza levantada, y ayer ofreció un catálogo de intervenciones muy interesante. Su presentación en sociedad en una cita con enjundia fue impecable. Una alegría más en una jornada donde el Athletic en conjunto resultó convincente, estimulante para el aficionado.


ATHLETIC: Iago Herrerín;Lekue, Etxeita, Laporte, Balenziaga;San José, Beñat (Min. 74, Mikel Rico): Susaeta (Min. 65, Williams), Muniain (Min. 80, Aketxe), Córdoba;y Aduriz.

PANATHINAIKOS: Vlachodimos;Johansson, Koutroumbis, Kolovetsios, Hult;Bryan Cabezas (Min. 67, Guillermo Molins), Zeca, Kourbelis, Lod (Min. 67, Altman);Luciano y Chávez (Min. 74, Donis).

Gol: 1-0: Min. 22;Muniain.

Árbitro: Benoit Bastien (Francia). Mostró tarjeta amarilla al local Lekue (min. 75) y a los visitantes Johansson (min. 27) y Luciano (min. 34).

Incidencias: Partido de vuelta de la ronda de ‘play-off’ de la Liga Europa, disputado en San Mamés ante 42.747 espectadores y sin aficionados en la zona que se suele acotar para la afición visitante, aunque sí había un centenar de ruidosos seguidores verdes en otra zona del campo.

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