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Carmen Linares cantaora

“El flamenco es luz, pero también reflexión y profundidad;es la propia vida”

El Auditorio Baluarte acogerá hoy la actuación de un trío de lujo, el conformado por Carmen Linares, Arcángel y Marina Heredia. La cita, a las 21.00 horas

Una entrevista de Fernando F. Garayoa - Jueves, 24 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Carmen Linares, Marina Heredia y Arcángel, protagonistas de la tercera edición del Flamenco on Fire.

Carmen Linares, Marina Heredia y Arcángel, protagonistas de la tercera edición del Flamenco on Fire. (@Baluarte)

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  • Carmen Linares, Marina Heredia y Arcángel, protagonistas de la tercera edición del Flamenco on Fire.
  • Carmen Linares, a la izquierda, junto a Arcángel y Marina Heredia.

pamplona- Carmen Linares ya sabe lo que es cantar en el Flamenco on Fire. Hace dos años nos visitó junto a Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo. Ahora regresa con una propuesta muy diferente pero, eso sí, marcada por la verdad, a la que siempre otorga un primer plano en cada uno de sus espectáculos. ¿Cuál es esa verdad a la que hace referencia?

-Por supuesto que le doy mucha importancia a la verdad. El flamenco es una música que es muy verdad, que radica, a su vez, en la verdad que tú tengas y quieras ofrecer. Este es un espectáculo que ha dirigido Isidro Sanlúcar y en el que Marina, Arcángel y yo hacemos la parte del cante, en la que, aunque cada uno aporta su propia identidad, nos complementamos. Pero es que además contamos con el baile de Ana Morales;las guitarras de Miguel Ángel Cortés y El Bolita;y las percusiones de Paquito González. Y todos somos una piña, nos integramos perfectamente en el espectáculo, tratando de dar lo mejor de nosotros mismos e intentando hacer cosas diferentes, a través de músicas creadas por el propio Isidro, que van desde una bulería hasta una sevillana. El concierto tiene mucha variedad y colorido, desde un tema de Lorca que hace Arcángel hasta otro de Alberti que hago yo.

Un concierto que, efectivamente, presenta un amplio recorrido por el flamenco, lo que lo hace atractivo tanto para los neófitos como para los grandes aficionados. ¿Cómo se consigue esa deseada dualidad de público?

-Te puedo asegurar que hay una muestra de cante importante, aunque es tan extenso que abarcarlo todo en un solo concierto es imposible. Pero lo importante es que lo hacemos a través de voces distintas, lo que provoca que a la gente se le pase la hora y media volando. Ahí creo que radica el secreto. Y, por otra parte, es muy bonito que los artistas se junten, que estemos bien en el escenario, nos ayudemos y nos admiremos... Eso significa que lo que hace tu compañero te está llegando y, en cierto modo, te inspira cuando tú sales a cantar, porque hay una gran sintonía. Y nosotros nos lo pasamos estupendamente, estamos al deseo de que llegue el próximo contrato.

Tres generaciones distintas, tres formas de afrontar el cante. Lo normal sería preguntarles tanto a Marina como a Arcángel qué están aprendiendo de su experiencia con Carmen, pero no debemos olvidar que de los valores jóvenes también se nutre el arte. ¿Qué ha aprendido Carmen de estas dos voces?

-Muchísimas cosas. El artista tiene que estar con otros artistas, y cuanto más nos juntemos y colaboremos, más cosas nacerán;es una forma de alimentarte de otras maneras de cantar. Supongo que ellos habrán aprendido de mí, pero yo también de ellos, por supuesto, eso lo tengo clarísimo. A mí me gusta mucho mi generación, con cantaores importantísimos de los que he aprendido mucho;pero también aprendo de la juventud, de esa manera fresca. Ellos no han estado tan sujetos como nosotros, y eso que yo no pienso que haya estado ceñida a lo que había, porque he intentado saber mucho de mi profesión para luego poder expresarme. En el arte hay que juntarse, ver otras músicas y otras formas de entender el flamenco. Igual no te llegan, pero igual también te llevas una sorpresa.

Esta es la cuarta edición del Flamenco on Fire, han sido ya muchos los artistas en han pasado por Pamplona y en las diferentes entrevistas, el nombre de Carmen Linares aparece con notable frecuencia. ¿Qué siente al saber que sus compañeras y compañeros la tienen como una referencia ineludible, casi como un icono?

-A mí me hace mucha ilusión. Yo llevo muchos años cantando y pensar que hay artistas a los que les ha servido lo que he hecho o les ha inspirado mi discografía es una satisfacción que me llena de alegría. Nosotros, los artistas, lo que intentamos, al fin y al cabo, es llegar a la gente y que disfrute con tu arte.

Llega a Pamplona tras, entre otras actuaciones estivales, hacer Séneca en Mérida, festival en el que podemos decir que ha debutado como actriz, ya que como cantaora ha pisado en varias ocasiones ese escenario. ¿Cómo resultó la experiencia en una obra que, además y por desgracia, está más que de actualidad en un país que sufre la corrupción de forma casi cotidiana?

-Ha sido una experiencia muy bonita para mí. Yo ya había hecho cosas musicales en teatro, pero nunca había tenido un diálogo, y aquí tenía el papel de Hevia, madre de Séneca, lleno de enseñanza y moral, porque la ética de Séneca viene de su madre, que era una mujer muy culta y con grandes valores. Y, además, compartí escenario con Antonio Valero, un pedazo de actor, por lo que todo ha sido muy emocionante. Me decían: “No sabíamos que interpretabas”. Y les respondía: “Ni yo tampoco” (risas). Pero Emilio Hernández, con el que ya había trabajado antes, estaba muy seguro y el papel tenía unos diálogos sencillos. Todos me han tratado con mucho cariño y mimo, me han dado tal confianza que al final hasta me lo pasaba bien (risas). Para mí ha sido un lujo y un regalo que me ha hecho la vida.

El Flamenco on Fire nace y vive como un homenaje continuo al maestro Sabicas, un guitarrista al que usted se ha referido siempre como una inspiración.

-Sabicas ha sido uno de los grandes. Y, además, con una gran personalidad y un sonido propio, algo muy difícil. A mí me gusta muchísimo.

Curiosamente, llega a Pamplona con este Tempo de Luz y no con Verso a verso, su último trabajo, el primero desde 2008, ¿por qué?

-Si no voy este año, igual dentro de dos o tres, porque no voy a ir todos los años, resultaría cansina (risas). Pero el Verso a versolo tengo que llevar a Pamplona porque es un disco que tiene, para mí, otra dimensión y porque el Flamenco on Fire siempre arriesga y trae cosas nuevas, que para mí es el camino. He hecho un tratamiento de los poemas de Miguel Hernández a través del cante jondo, con otra manera de expresarme para los diferentes poemas, ya que confluye la típica formación de jazz, con piano, contrabajo y batería, junto con las guitarras flamencas que interpretan nuevas composiciones. Es muy completo y, de hecho, allá donde lo hemos presentado, hemos tenido mucho éxito. Pero no se puede hacer todo. A mí, esta propuesta con Arcángel y Marina me hizo mucha ilusión y quise renunciar a ella. Hay espectáculos que son atemporales, y Verso a versono es una cosa de moda: hace 7 años que hice un trabajo sobre Miguel Hernández y éste es la continuación, no lo he sacado por el 75º aniversario de su muerte.

Este espectáculo está marcado por la luz y por los palos más alegres del flamenco, pero, ¿también tiene cabida la oscuridad, el lamento?

-Absolutamente. El flamenco es luz, es la propia vida. Y tiene letras alegres pero también cantes de reflexión. Y creo que hay que tocarlo todo. Aunque en este espectáculo haya mucha luz, que la hay, también hay mucha profundidad a través de tonás, tarantas, seguiriyas, granaínas...

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