Música

¡Qué bonito, Javi!

Por Javier Escorzo - Jueves, 24 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Concierto de Javier ruibal

Fecha: 17/08/2017. Lugar:Ciudadela. Incidencias:Concierto perteneciente al Festival de la Murallas. Muy buena temperatura y gran afluencia de público, que llenó las sillas que había preparadas, quedándose muchos de pie y disfrutando otros tantos tumbados sobre la hierba.

El jueves pasado Pamplona era, como todas las ciudades del orbe, Barcelona. Los buenos habitantes de esta inmensa aldea global que es el mundo teníamos el corazón encogido tras el terrible atentado de a Rambla, y como no existe mejor bálsamo para el alma que la música, el Festival de Las Murallas volvió a llenarse. En esta ocasión llegaba un artista de largo recorrido y talento más que contrastado;Javier Ruibal. El gaditano está celebrando sus treinta y cinco años de carrera y para ello ha publicado un disco en el que, en compañía de amigos como Jorge Drexler, Kiko Veneno, Pasión Vega o Miguel Ríos, repasa sus temas más destacados. Ese fue el repertorio fundamental de su concierto de Pamplona. Aquí no pudieron acompañarle los mencionados artistas, pero sí lo hicieron dos músicos excelentes: José Recacha a la guitarra y el bajo, y Diego Villegas a la flauta travesera, la armónica y el saxo. Tan solo tres personas sobre el escenario, pero que ofrecieron gran variedad instrumental, lo que permitía construir ambientes muy diferentes para cada canción.

Inicialmente apareció Ruibal solo con su guitarra, y tras dedicar el concierto a las víctimas de Barcelona, interpretó la delicada Lejos del mar, canción que escribió para la película del mismo título que en 2015 dirigió Imanol Uribe. Tras Tu vida en prenda, llegó La playa de la mulata, cuya letra narra una leyenda uruguaya, acompañada de unas melodías de clara influencia sudamericana. En la irónica Mi pequeño Buda se acercaron al blues gracias a la oscura armónica de Diego Villegas. Los músicos iban cambiando de instrumentos y entrando y saliendo del escenario según las necesidades de cada tema. Así, para Sueño que te sueño se quedaron solos Ruibal y Recacha con guitarra y bajo, respectivamente. La memoria le jugó una mala pasada en Once de Abril, pero después de tres décadas y media de carrera le sobran tablas y entre risas (suyas y del público), pudo terminar la canción. La denuncia social siempre ha estado presente en su música, y al presentar La reina de Áfricadeseó que los inmigrantes que vienen a nuestro país acaben sintiendo esta tierra como suya. También dejó patentes sus referencias literarias y musicales con Por tu amor me duele, poema musicado de Federico García Lorca y Bendito veneno, la canción que escribió para su álbum La piel de Sarajunto a Joaquín Sabina.

Estábamos llegando al final del concierto, pero todavía quedaban emociones que compartir, como Ave del paraíso, que fue cantada a medias con el público, al igual que el estribillo deGuárdame. No se redujo a eso la participación de la audiencia, que también se ocupó de las palmas en la alegre La gloria de Manhatan. La despedida llegó con una apabullante versión de Rosa de Alejandríaen la que la voz de Ruibal fue como un puñal desgarrando la noche. Ya en los bises, alguien del público no pudo reprimirse y resumió el concierto en un solo grito: “¡Qué bonito, Javi!”.