Mesa de Redacción

Tocar la inmortalidad

Por Joseba Santamaria - Jueves, 24 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La ciencia tiene llaves que abren las puertas del conocimiento infinito. Los avances en la investigación científica y la capacidad de las nuevas tecnologías están acercando la ciencia objetiva a una realidad que ha superado con creces las expectativas generadas por las novelas y películas del género ciencia-ficción hace sólo unos años. Cuando Michael Crichton escribióJurassic Parken 1990, voces científicas dieron por imposible la clonación de animales extintos a partir de muestras de ADN fosilizadas, pero la literatura fantástica plantea hoy la posibilidad de llegar a clonar personajes históricos. O ni siquiera George Orwell imaginó que su visión de la humanidad sujeta a la guerra perpetua y a la asfixiante falta de libertades en 1984 sería superada por hechos reales. O los submarinos o cohetes espaciales que describió Julio Verne a finales del siglo XIX... Incluso hay ya ratones transgénicos con un 45% más de vida y sin riesgo de cáncer. Dicen que con avances así el elixir de la eterna juventud deja de ser una utopía, incluso que se puede llegar a la inmortalidad. Quizá la ciencia no tenga límites, pero el retraso en el envejecimiento origina interrogantes sociales y económicos. Interesa vivir y vivir mucho, pero también vivir sanos y en condiciones positivas de convivencia y sociabilidad, y eso exige compromisos con los derechos de ciudadanía y recursos públicos para atenderlos. Los fármacos alargan la vida, pero se trata de vivir estando vivos, no de estar vivos sin vivir la vida. Porque la ciencia también es política. Y la ficción ya adelantó mundos -Un mundo feliz, de Aldous Huxley, por ejemplo- donde la ciencia había llegado a tocar la inmortalidad y el escenario era muy poco o nada humano.