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60 minutos para convertirse en sumiller

Un año más se celebran en Pamplona las catas de vino impartidas por Migeltxo Goñi para todos aquellos que quieran aprender sobre esta bebida

Patricia Fernández / Iban Aguinaga - Jueves, 24 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Migeltxo Goñi, sumiller que imparte las catas de vino del edificio de ascensores de la calle Descalzos.

Migeltxo Goñi, sumiller que imparte las catas de vino del edificio de ascensores de la calle Descalzos.

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  • Migeltxo Goñi, sumiller que imparte las catas de vino del edificio de ascensores de la calle Descalzos.

“Todos entendemos de vinos. Es tan fácil como este me gusta y este no”

pamplona- ¿Qué es el vino? Esa es la pregunta con la que Migeltxo Goñi, sumiller, suele comenzar las catas de vino que imparte. El vino es muchas cosas, no hay dos iguales y no hay dos personas a las que le transmita lo mismo. Esto es algo que se puede aprender en las catas de vino que celebra el Ayuntamiento de Pamplona en el edificio del ascensor de la calle Descalzos.

Este verano se cumple la novena edición de catas en el edificio. Antes se celebraban en el Casino de la plaza del Castillo, ya que es una de las actividades fijas que programa el Ayuntamiento en verano. Desde la Escuela de Vino del Consejo Regulador llevan a cabo estos cursos, que cada año acaban llenando todas las plazas. A la actividad se apunta mucha gente de fuera como una opción turística en su ruta por la ciudad, pero también mucha gente de Pamplona y comarca para ampliar sus conocimientos sobre el vino, “por conocer nuevos vinos, ya que cada año son añadas nuevas”, explicó Migeltxo Goñi. En estas catas se ofrece una clase de una hora en la que los asistentes aprenden a catar: se enseñan las reglas fundamentales de la cata, los sentidos que se utilizan... Hay gente que igual no se atreve a apuntarse por no entender de vinos. Ante esto, Migeltxo Goñi lo tiene claro: “Todos entendemos de vino. Es tan sencillo como: este vino me gusta o no me gusta”, indicó. “Con el tiempo se va entrenando uno y va captando aromas nuevos, pero que no se asuste la gente a la hora de apuntarse”, añadió. Además, en estas catas, la enseñanza se realiza de forma participativa y se da a conocer desde cómo se coge la copa a ver las diferencias entre vinos tanto para los que saben como para los que no. “Sobre todo queremos enseñar cosas que se van a ver en la vida real, como si un vino tiene corcho, está avinagrado...”, apuntó Goñi. También en estos cursos los alumnos aprenden a maridar el vino: “Cada vez que bebemos un vino les pregunto con qué maridaría bien”, explicó Goñi, “siempre salen diferentes opciones y todos aprendemos, incluso yo”, completó el sumiller. Una de las grandes labores de la Escuela del Vino es “invitar a la gente a que participe porque así es más fácil entrar en este mundo”.

Cada año, el Consejo Regulador solicita el vino a las bodegas de Navarra. Estas envían sus productos y en cada cata se ofrece siempre un vino blanco, un rosado, dos tintos y un vino dulce a las 48 personas que participan, “para que la gente vea todos los tipos de vino que tenemos en Navarra y sus diferencias”. Desde la Escuela, además, se promociona a esas bodegas que aportan el vino: “mucha gente pregunta cómo acceder a los vinos de la cata y nosotros les indicamos las bodegas o vinotecas en las que está”, aseguró Goñi. “Mucha gente repite no solo en años, sino en días de la misma temporada, lo que es un orgullo para nosotros”.

Migeltxo Goñi lleva vinculado al mundo del vino desde 1996 y, para él, un buen sumiller tiene que tener “un buen dominio de los vinos, para saberle indicar al cliente el vino que va a maridar bien con la comida, y mucho don de gentes”. Y es que la Escuela de Vino también ofrece cursos a hosteleros entre las diversas actividades que realizan durante el año: “En verano hacemos catas por muchos pueblos de Navarra y durante el año hacemos distintos cursos en el Condestable, sesiones de maridaje...”, explicó Migeltxo Goñi.

Para este sumiller el vino de Navarra es el mejor, ya que “transmite el carácter que tenemos los navarros”. Los tintos “son con cuerpo y un poco más fuertes que en otros sitios”, y los blancos y los rosados “son muy alegres, festivos y que te transmiten amistad”. Actualmente, Navarra está despuntando con sus vinos en el ámbito internacional: “Cuesta triunfar porque hay mucha competencia, pero se están haciendo las cosas muy bien y hoy en día se ven los buenos resultados”, indicó Goñi. Como opinión personal, el sumiller no destacó ni el tinto, ni el blanco, ni el rosado, sino “vino de Navarra, porque hay ocasiones en las que se puede preferir uno u otro, pero siempre vino de Navarra”. En las catas de vino se utiliza principalmente la vista para ver el tipo de vino, si es joven o si tiene algún defecto. “No obstante, el olfato es el sentido que más nos aporta”. Y luego está el gusto, “que es para lo que más viene la gente”, comentó entre risas Goñi.

Además de los vinos, en las catas también se ofrecen tres tipos de queso denominación de origen: un DO de Roncal y dos DO Idiazabal en sus variedades ahumado y natural. Pero aquí no solo se realizan catas de vino, sino también de aceite: “La gente se sorprende de la cantidad de aromas que surgen del aceite”, explicó el sumiller de las catas que se celebrarán los días 24, 25 y 31 de agosto y el viernes 1 de septiembre y que tienen tan buen acogida como las de vino.

Para Migeltxo, el vino es amistad, diversión, placer, cultura, salud, gastronomía. “Todo lo celebramos alrededor del vino, por eso me gustaría que la gente se quitase el miedo y se adentrase en nuestro mundo”.

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