Jorge Blass: "No hay nada peor que un mago que no sorprenda"

Asegura que la magia se ha transformado a lo largo de la historia y tiene que adaptarse a los tiempos

Viernes, 25 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 10:58h

Jorge Blass en una imagen promocional.

Jorge Blass en una imagen promocional. (N.G.)

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Jorge Blass en una imagen promocional.

Iruñea - El ilusionista madrileño Jorge Blass, quien considera que "no hay nada peor que un mago que no te sorprenda", trae este sábado al Teatro Gayarre de Iruñea su nuevo espectáculo Palabra de mago con el que promete dejar "alucinados" a todos los asistentes, sin importar la edad que tengan.

Esta no será la primera vez que Jorge Blass actúe en Iruñea, de hecho, afirmó en una entrevista con Efe que le encanta la ciudad y que fue "una suerte" poder actuar en la Plaza de Toros en homenaje al maestro Turrillas. Para él, Palabra de Mago es su "show más especial y espectacular" porque a parte de magia hace monólogos que cuentan algo de su vida que han sido escritos junto al guionista y cómico J.J. Vaquero.

En el espectáculo la tecnología es una parte fundamental, "hay una teletransportación usando las redes sociales y una impresora 3D", informó. Además añadió que "hay una parte muy chula donde todo el teatro hace un número de magia en sus manos". Se entregan unas cartas al principio a los espectadores y llegado el momento, todos desde su butaca "hacen un truco de magia que se resuelve en sus manos. Es muy impactante", relató.

Cuestionado sobre el uso de las redes sociales en su espectáculo, el ilusionista tiene claro que "la magia a lo largo de la historia se ha ido transformando, hay que adaptarse a los tiempos". "En la Edad Media la magia estaba en los mercados, los magos eran juglares que hacían divertimentos, y al mismo tiempo robaban las monedas de oro de algunos transeúntes. Luego, en el siglo XIX se llevó a los teatros de una forma más elegante. Y ahora vivimos una era de tecnologías", argumentó.

"La chistera la usaban en esas épocas porque era algo usual, la gente la llevaba, por eso el mago la cogía y hacía aparecer un conejo. Sin embargo, ahora lo que la gente lleva son teléfonos móviles", prosiguió. Y, aunque las redes sociales supongan "un reto" porque hacen que la información "vuele y haya que blindar más los trucos", para Jorge Blass supone algo "positivo" ya que dan más visibilidad.

Aunque hoy en día Blass sea un ilusionista muy reconocido, admitió que muchas veces al sacar a alguien en uno de sus espectáculos ha sido un "desastre". "Pero aún así es algo muy positivo ya que es algo irrepetible, algo que mañana no será igual", añadió.

"Los niños son con los que menos sabes lo que va a pasar. Recuerdo una vez que hacía un truco con una naranja. La di para que la examinasen, y cuando volví a mirar ¡se la estaban comiendo!", rememoró entre risas. Por suerte no se la terminaron, aunque el ilusionista reconoce que dentro encontraron un objeto algo inusual.

Aún así, asegura que ser mago es "un lujo. Haces que la gente se asombre y te aplauda cuando ve tus números. Es una maravilla, no pienso cambiar de trabajo".

El ilusionista, a sus 37 años, y con 27 dedicándose a la magia, aún recuerda la ilusión de cuando era un niño y con seis años la descubrió. "Me encantaba el ingenio que había detrás de esos métodos de magia, y luego también lo que generaban en la gente. Yo les hacia magia a mis padres, a mi hermano y a mis amigos, y era una sensación muy positiva ver su cara de asombro y como abrían la boca" señaló.

Si tuviese que quedarse con un truco de magia de toda la historia sería el del Dado de Buatier De Kolta. "Hay muchas teorías, aunque nadie llegó a verlo. Consistía en un pequeño dado que se ponía en medio de una mesa y comenzaba a crecer hasta un tamaño muy grande y entonces aparecía una persona", dijo.