la carta del día

¿Agresividad sexual? Mejor, sistema patriarcal

Por Belén Bazán Benítez - Viernes, 25 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Leyendo el artículo de opinión Agresividad sexual de Antxon Villaverde, publicado en el periódico DIARIO DE NOTICIAS el 20 de agosto de 2017, me veo en la obligación conmigo misma y, para con el resto de las mujeres, de dedicarle unas breves apreciaciones a tan osadas palabras -por utilizar un término discreto-.

Desconozco quién es, dónde vive y con quién se relaciona dicho señor, pero me inquieta, para el bienestar de la sociedad, que los hombres que conoce -en mayor o, menor medida- no tengan capacidad de raciocinio y control sobre su propio cuerpo y mente, como se deduce de la lectura de su artículo.

Como segunda apreciación, quiero destacar la designación de “nueva” problemática a lo que él denomina “agresividad sexual”, adjetivo que da pistas de que su artículo carece de un mínimo análisis crítico de la Historia, así como de una revisión bibliográfica de la literatura escrita en torno a las consecuencias de las desiguales relaciones existentes entre mujeres y hombres.

Me preocupa que intente “naturalizar” un pensamiento y prácticas sociales que tienen su base en una construcción social, cuyos pilares básicos son una ideología patriarcal y sexista. Y, sobre todo, me alarma que la solución al problema que plantea pase por culpabilizar a las principales víctimas, las niñas y las mujeres.

Me gustaría comentar que la forma de vestir -por alusión- en ningún caso es causa de esa “agresividad sexual” que menciona, ni tampoco que las mujeres hayamos pasado de ser “discretas” a ser “atrevidas”, ni mucho menos, por una falta de aleccionamiento de las mujeres -hacia no sé muy bien dónde, ni por parte de quién-.

La causa de este problema, y otros muchos relacionados, se basa en un sistema social patriarcal que educa a hombres -supuestamente racionales, basándonos en el artículo de Antxon Villaverde- en la “naturalización” de conductas machistas y sexistas.

Mismo sistema social patriarcal que educa a las mujeres en la interiorización de la dominación y en una culpabilización constante de aquellas prácticas -muertes, violaciones, doble jornada laboral, menor salario…-, que se basan en la desigualdad imperante entre mujeres y hombres.

También me desconcierta que un periódico otorgue espacio a un discurso rancio, machista y sexista que no hace más que perpetuar la victimización de las mujeres y la legitimación del uso y abuso de poder de los hombres sobre las mujeres, basándose en prohibiciones de no se sabe muy bien qué paraíso.

Y, como acaba el artículo mencionado: “En la vida hay algo peor que el fracaso, y es el no haber intentado nada”. Por ello, sirvan estas breves palabras para recordarle a este señor que muchas mujeres -y, cada vez más hombres- estamos cuestionando y construyendo nuevas relaciones sociales y personales que se basan en la igualdad entre mujeres y hombres.

Cada vez hay más hombres que deconstruyen su masculinidad hegemónica y cuestionan los privilegios que se les ha otorgado por el mero hecho de haber nacido hombres. Y cada vez hay más mujeres que, día a día, luchan por romper las cadenas que les atan a la sumisión y se empoderan a través de diversas redes de mujeres que cuestionan y visibilizan discursos y prácticas como las que alude dicho señor.

La autora es socióloga experta en género