a partir de las 20.30 horas

“Sabicas dejó magia pura sobre todos los Habichuela ”

La sala Zentral de Pamplona se suma hoy al Flamenco on Fire con la actuación del que fuera líder de Ketama, que estará precedido por Popo. La cita, a partir de las 20.30 horas

Fernando F. Garayoa - Sábado, 26 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Antonio Carmona, cantante, guitarrista y compositor.

Antonio Carmona, cantante, guitarrista y compositor.

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Antonio Carmona, cantante, guitarrista y compositor.

pamplona- Obras son amores(título de su nuevo disco) y no buenas razones... Pero aunque este álbum esté marcado por el amor, también está cargado de razones, ya que cada amigo es una razón para encontrarse y componer.

-Sí, por ejemplo, Juan ha sido la razón de mi existir, como dice la canción que compusimos. Todos los que están, aunque yo cante con ellos, se han acercado a través de la guitarra, que es un instrumento que en mi casa nos encanta: podemos ser cantaores o percusionistas, pero morimos con la guitarra puesta. Todos los que han colaborado tienen un pulso muy parecido conmigo en lo personal y en lo musical. He vivido cuatro años en Miami y he tenido la oportunidad de conocer a Fernando Osorio, Álex Cuba, Luis Enrique, el príncipe de la salsa... Todos ellos componen, tienen varios Grammy americanos, son bichos... Son gente que cuando saben que estás en América, lo primero que piensan es en ponerse a componer contigo, porque allí nos aprecian mucho. Y, en este sentido, tengo lazos muy importantes con amigos, y lo que hago es compartir, escribir y luego plasmarlo en nuestras canciones, aquello de lo que quieres hablar en este vida.

Y, ¿era necesario tomar distancia y marcharse a Miami para componer?

-Yo estaba viajando bastante a Miami, donde pasaba varios meses. Hasta que terminé quedándome allí cuatro años porque mi hija fue a estudiar, y me pareció una oportunidad muy grande para disfrutar de una ciudad por la que pasan los músicos más grandes del mundo. Allí te encuentras argentinos, venezolanos... no me sentía extranjero. Pero yo lo hice por eso, no lo hice para ver España desde lejos... Que España estaba fatal y sigue fatal, por supuestísimo, y para la cultura, más, un mojón, estamos muy malamente. Eso ya se sabe, porque lo primero que se recortó en este país fue en cultura, pero los flamencos siempre hemos vivido en crisis, porque lo que hemos tenido nos lo hemos gastado. Así que nos da igual (risas). Pero, lo dicho, yo me fui a Miami por estar con mis hijas.

La figura de su padre sobrevuela todo el disco, al margen evidente de la canción Mencanta. La vida, a veces a uno lleva a creer en el karma o en el destino, porque esta canción la acabó apenas unas horas antes de que falleciera el gran Juan Habichuela.

-La terminé de cantar justo... Le dije: “Papi, espérame, no te vayas”. Pero tenía que cantarlo porque era el single y me quedaban cuatro frases. Así que me fui al estudio, porque la compañía la necesitaba para hacer el vídeo y salir en fechas. Y no me equivoqué en que fuera el primer single. Gracias a Dios que soy el hijo de Juan Habichuela, de lo cual me siento lo más orgulloso de este mundo. Creo que me parezco mucho a mi padre, con una forma de ver la vida muy parecida: él me enseñó que siempre hay que ser un señor, saber estar en tu sitio, ser muy trabajador y el ego guardártelo, porque en esta profesión no valen los egos. Mi padre ha sido muy bueno, ha sido un guitarrista que me lo ha enseñado todo, en lo personal y en lo musical. Este disco huele a él, está estampado su espíritu como persona y como músico.

Tu tío Pepe Habichuela me comentaba el año pasado que el sonido de los Habichuela ha quedado impregnado en los jóvenes flamencos, ¿lo siente así?

-Totalmente. El toque Habichuela es muy, muy Habichuela. Cualquiera de los Habichuela te coge una guitarra y te hace una falseta de esas que hacía mi padre y flipas en colores. Todos tenemos ese toque y a todos nos gusta la guitarra. Aunque, fíjate, empecé como percusionista siendo el líder de Ketama. Yo cantaba desde chico, en las bodas, comuniones y en los baretos, para ganarme la vida, porque era muy malo estudiando. Y me di cuenta de que la única manera de ganar para comer y para mi familia era cantar, y desde que tenía 13 años pasé por todos los garitos de mi barrio, Campamento (Madrid). Pero luego, todos tenemos ese espíritu guitarrero, como el de mí tío, Agustín Carmona, que hacía las guitarras a muñeca;la guitarra ha sido un instrumento emblemático en mi familia.

Has mencionado a Ketama. En alguna edición anterior del Flamenco on Fire sonaron con fuerza los rumores de un regreso de Ketama en este festival, ¿había algo de cierto?

-Ahora estamos, cada uno, regando su parcela y disfrutando de su estilo musical. Yo estuve en Ketama desde los 13 años, y no sé si habrá momento, ahora, para ese regreso. Porque, como digo, estamos disfrutando cada uno de lo que hacemos. Eso no quita para que, en cualquier instante, nos lancemos a hacer una despedida a Ketama como Dios manda, porque hemos sido uno de los grupos pop más revolucionarios y, gracias a nosotros, mucha gente se acercó al flamenco. El abanico del flamenco es muy grande, y nosotros somos una varilla de ese abanico pero que ha hecho mucho por el flamenco. Lo dicho, que en cualquier momento damos una sorpresa y nos juntamos o simplemente seguimos cada uno por nuestro camino. Ahora mismo, estamos a gusto así.

Seis años sin editar nada, aunque no ha estado parado en ningún momento, pero en los tiempos que corren puede ser hasta peligroso, ¿le rondó por la cabeza el miedo, el apuro o la premura por volver?

-Gracias a Dios, todo lo que he ganado durante toda mi vida lo empleé bien, y estos seis años que me pegué sin hacer nada fueron los seis años que estuve pendiente de mi padre;y es lo mejor que he hecho en mi vida, lo volvería a hacer otra vez. Cuando tú sacas un disco, te tienes que pegar, mínimo, un año fuera de casa. Te pasas cuatro meses de promoción en los que no ves a nadie, ni a mis hijos ni a mi mujer;me levantaba a las ocho de la mañana y me acostaba a las diez de la noche. El que algo quiere, algo le cuesta. Y ahora estoy con la gira. Pero, ya te digo, esos seis años han sido el tiempo que más he disfrutado de mi padre en la vida, de su sonrisa, de sus manos, de cómo hacía las almejas con vino, de cómo se sentaba y me hacía toques de guitarra... He disfrutado mucho de él porque ha sido mi mentor. Mi padre es como cuando ves el mar por primera vez, que te quedas sobrecogido;y yo me sobrecogía cada día que iba a verlo, y agradecía el ser humano que me había tocado, como persona y como artista.

Es inevitable preguntarle por Sabicas, ¿qué influencia tuvo en Antonio Carmona?

-Sabicas dejó sobre todos los Habichuela magia pura. He tenido la oportunidad de verlo en mi casa muchas veces. Recuerdo que doblaba las cuerdas de la guitarra y hacía el tambor de Semana Santa, o tocaba con un tenedor... Sabicas fue siempre un transgresor dentro del flamenco. En mi casa, todos somos Sabiqueros, todos sabemos hacer una falseta de Sabicas porque lo hemos oído, lo hemos mamao y lo hemos tenido muy cerca. Es un orgullo muy grande que se le esté dando este reconocimiento y esta vida, porque que se mantenga viva su imagen es un puntazo para el Flamenco on Fire y para Pamplona, es un golazo. En Andalucía eso no se da, teniendo artistas como la copa de un pino.

Como curiosidad, ¿qué es Camamasi, palabra con la que ha titulado uno de los nuevos temas incluidos en el álbum?

-Es una palabra que me he inventado y que hace referencia a un estado, es un vacile. Es una bulería que compuse por Skype con dos amigos, con Pablo Rosenberg, que estaba en Israel, y Claudia Alejandra Menkarski, que estaba en Los Ángeles. Y es una de las canciones más bonitas del disco. Estoy muy contento porque después de hacer dos discos fuera de España, esta vez lo he grabado aquí y huele de otra manera, más flamenca, con las guitarras de Juan, de Josemi, de Carlitos, el Paquete, yo también he tocado...

¿En qué formato y con qué repertorio vamos a disfrutar de Antonio Carmona en Pamplona?

-Hay canciones de Ketama, de Antonio Vega, de Serrat, de mis discos anteriores, por supuestísimo... Hay una gran variedad, sobre todo para tener al público contento, pero he montado nueve temas del álbum nuevo, algo muy raro, porque la gente lo que quiere oír son los temas conocidos;pero me he arriesgado porque son tan bonitos... Y, en cuanto al formato, voy con batería, bajo, guitarra eléctrica... Vengo venenoso, sí, me gusta porque suena muy bien y es que desde Ketama estoy muy mal acostumbrado, porque llevaba metales, coros... La verdad es que suena a gloria bendita, con Antonio Montoya, a la percusión, mi sobrino Juan... llevo a las nuevas generaciones de los Habichuela, me lo estoy pasando como un enano y pienso trasmitírselo a mi público del Flamenco on Fire y metérselo en la vena a Pamplona a tope.