Dos calles hermanadas para un mismo día de fiesta

San Agustín y Calderería celebraron su jornada con homenajes y juegos infantiles

Cristina Jiménez Javier Bergasa - Sábado, 26 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Maritxu, dueña del comercio más antiguo de las dos calles, recibió un cariñoso homenaje.

Maritxu, dueña del comercio más antiguo de las dos calles, recibió un cariñoso homenaje.

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Maritxu, dueña del comercio más antiguo de las dos calles, recibió un cariñoso homenaje.Con solo mes y medio, Sarabe recibió su primer pañuelo de fiestas.

pamplona- Las fiestas de las calles del Casco Antiguo ya son un clásico del verano pamplonés. Ayer fue el turno de San Agustín y Calderería, que celebraron, como es tradición, su día grande de forma conjunta.

A las 17.30 horas, un peculiar cohete, protagonizado por los más pequeños, dio paso a una tarde festiva en la que no faltaron los juegos infantiles, ni las ya tradicionales txistorrada y piperrada. El maestro de ceremonias fue Dima, vecino de Calderería, que con solo 9 años, animó y divirtió a los asistentes desde uno de los balcones cercanos a la parroquia de San Agustín.

Junto a él, las pequeñas Yumalay y Hanan lanzaron montones de caramelos y se mostraron visiblemente contentas: “Es un día para comer, jugar y estar con los amigos”. La abuela de esta última, presenciaba el momento con alegría. “Vivimos las fiestas en familia, ya llevamos aquí cuatro generaciones”, comentaba Mertxe, “mis padres se casaron aquí, yo también y mi hija y mi nieta ahora viven en esta calle”.

Uno de los momentos más especiales fue el recibimiento a Sarabe, que con solo mes y medio vivió, entre aplausos y caricias, las primeras fiestas de su calle natal. Los vecinos colocaron un pañuelo de fiestas al recién nacido, que también recibió un aurresku a modo de bienvenida. “Somos trabajadoras de esta calle así que no vamos a poder disfrutar del día libre”, confesó Ana, su madre.

A pesar del enfrentamiento entre las dos calles durante la sokatira, la relación entre los vecinos es “excelente”. Así la describió Maritxu, dueña de la carnicería de Potro Goñi, en Calderería, quien también recibió un homenaje de los vecinos en forma de placa, por ser dueña del comercio más antiguo de las dos calles. “No me lo esperaba y me hace mucha ilusión. Cuando lo sabes está bien, pero cuando no, todavía mejor”, apuntó Maritxu, que lleva más de 60 años al frente de este establecimiento: “Yo no vivo aquí pero los vecinos son estupendos”, concluyó.