Vuelta 2017

Froome y todos los demás

9ª etapa el británico demuestra su fortaleza en la cumbre del sol y consolida su liderato

Carlos de Torres - Lunes, 28 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Expresivo gesto de Chris Froome al cruzar ayer la meta. Fotos: Javier Lizón

Expresivo gesto de Chris Froome al cruzar ayer la meta. Fotos: Javier Lizón

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Expresivo gesto de Chris Froome al cruzar ayer la meta. Fotos: Javier LizónEl navarro Mikel Nieve, marcando el ritmo en la primera mitad del ascenso final de ayer.

benitatxell (Alicante)- El británico Chris Froome (Sky) dejó claro quién es el patrón de la Vuelta, con una inapelable victoria en el Alto de Puig Llorença que le permitió reforzar su liderato antes de la jornada de descanso de hoy.

Golpe sobre la mesa. Aquí manda el cuádruple ganador del Tour. Golpe al aire para celebrar una victoria que fraguó con un ataque prolongado en las últimas rampas que llevaban hasta la meta de la llamada Cumbre del Sol. Allí, con vistas sobre la Costa Blanca, divisó Madrid con una exhibición final.

Froome, que no ganaba etapas desde el Tour 2016, tenía la espina clavada por su derrota en el mismo escenario ante el holandés Dumoulin en 2015. Y se la quitó a lo grande. Superó a todos sus rivales en el tramo final. Entró eufórico 4 segundos antes que el colombiano Esteban Chaves (Orica) y 5 por delante del canadiense Michael Woods (Cannondale).

Chaves volvió a resistir y ya es el indiscutible jefe de la oposición, a 36 segundos, mientras que el irlandés Nicolas Roche se mantuvo tercero a 1:05 minutos. Esta vez se echó en falta el duelo con Alberto Contador, pero el madrileño no tuvo la respuesta de Xorret de Catí y Santa Lucía. Entró a 12 segundos junto a David de la Cruz. El catalán encabeza el pelotón español, sexto a 1.30.

En la fuga del día se metieron diez corredores. Markel Irizar (Trek), Marc Soler (Movistar), Marco Haller (Katusha), Lindeman (LottoNL-Jumbo), Ludvigsson (FDJ), Turgis (Cofidis), Lluis Mas y Diego Rubio (Caja Rural-Seguros RGA), Dunne (Aqua Blue) y Villella (Manzana-Postobón) se fugaron en el kilómetro 18.

El Cannondale se encargó de la persecución. Nunca tuvieron los fugados licencia para triunfar. No quiso el Cannondale. Esperaba al final el aliciente de la Cumbre del Sol, con dos ascensos, el primero como puerto de 2ª por una vertiente, y finalmente por la de verdad, en los últimos 4 kilómetros al 9% con rampas del 20.

La primera pasada la coronaron dos de la fuga, Soler y el sueco Ludvigsson, pero otra historia fue el ascenso final. Los combativos sacaron bandera blanca a 5,8 de meta. Y aparecieron los actores principales. Tambores de guerra.

Bardet trató de reventar la carrera con tres ataques, a los que respondieron el ecuatoriano Richard Carapaz y Enric Mas. Pero la carta ganadora la tenía el Sky, y el órdago lo iba a soltar Froome. Por eso Mikel Nieve anuló cualquier rebelión con un ritmo asfixiante.

Aún atacó De la Cruz, y el cuento se acabó a 500 metros de meta, cuando el líder apareció con su resplandeciente maillot rojo. Como un huracán. Esprint interminable con Chaves en sus talones. Incertidumbre. Emoción. Aguantó Froome, fuerte y seguro, confiado. Puñetazo al aire. “Aquí estoy yo”. Mensaje claro de Froome.

La Vuelta disfrutará este lunes de la primera jornada de descanso y volverá a la ruta mañana para la disputa de la décima etapa, con el Collado Bermejo tan cerca de la meta que promete nuevas emociones fuertes.