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Rajoy y Puigdemont dejan atrás el luto y retoman el pulso por el referéndum

El jefe del Ejecutivo advierte al Govern de que “no tolerará” su plan secesionista

El president catalán aboga por una “transición corta” hacia la independencia si gana el ‘sí’ en el referéndum de octubre

Humberto Unzueta - Lunes, 28 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Puigdemont y Rajoy se saludan en la manifestación de Barcelona.

Puigdemont y Rajoy se saludan en la manifestación de Barcelona. (EFE)

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Puigdemont y Rajoy se saludan en la manifestación de Barcelona.

PAMPLONA- La multitudinaria manifestación el pasado sábado en Barcelona en protesta por los atentados yihadistas del 17 de agosto ha puesto punto y final a la tregua obligada entre los Gobiernos español y catalán por el duelo a los muertos provocados por los dos ataques. Mariano Rajoy y Carles Puigdemont han estado obligados a cesar temporalmente las hostilidades por el referéndum del 1 de octubre y adoptar un lenguaje más medido y un pacto temporal de no agresión que, con pequeñas fisuras, apenas ha durado diez días. El presidente español retomó ayer el tono habitual de sus mensajes contra el proceso independentista y advirtió a su homólogo catalán de que renuncie a sus planes que en ningún caso permitirá. Lejos de amilanarse, el president del Govern se reafirmó en sus intenciones y aclaró que en caso de que el sí gane el referéndum la transición hacia la independencia será “corta”.

Tanto por los recientes atentados yihadistas en Barcelona y Cambrils como por las aspiraciones soberanistas, Catalunya copó gran parte de la intervención de Rajoy en un acto del PP en la localidad pontevedresa de Cerdedo-Cotobade, con el que el presidente español dio ayer por abierto el nuevo curso político. Sus palabras recobraron la dureza con la que se ha empleado contra la Generalitat en los últimos meses, salvo el paréntesis del duelo por los atentados.

soberanía nacionalRajoy recuperó su discurso de que los líderes políticos se dediquen a lo “fundamental”, entendido como tal los asuntos que “preocupan realmente a los ciudadanos” y recordó a Puigdemont que “lo que a la mayoría de los españoles les preocupa es que algunos responsables políticos renuncien a sus planes de ruptura, de división y de radicalidad”. Consciente de que el Govern a estas alturas no cederá, Rajoy avanzó su posición. “En nuestras manos está la responsabilidad de defender la soberanía nacional, la Constitución española y la legalidad de Catalunya, su Estatuto, sus garantías democráticas y su pluralidad”, señaló, para a renglón seguido remachar el argumento, aclarando a la concurrencia que “no os quepa la menor duda de que así lo hará el Gobierno español”.

Rajoy sigue sin aclarar la fórmula que empleará para intentar frenar las intenciones del Govern: si será a través del artículo 155 de la Constitución, que suspende la autonomía catalana, si será a través del Tribunal Constitucional (TC) y las inhabilitaciones judiciales, a través de un artículo de la Ley de Seguridad, mediante la intervención de los Mossos d’Esquadra y los colegios y centros escolares, o de cualquier otra manera.

Rajoy guarda bajo llave, si es que ya la tiene decidida, la vía para inutilizar el referéndum. Lo mismo que Puigdemont, que esconde sus principales herramientas para consumar esa votación y la legalidad que dará cuerpo al Estado catalán tras el 1 de octubre. En este juego del gato y el ratón, el Ejecutivo catalán no quiere enseñar todas sus cartas y espera hasta el último momento para retrasar y ralentizar así las impugnaciones judiciales anunciadas por el Gobierno español. Es el caso de la ley del referéndum o la de transitoriedad jurídica, dos instrumentos clave para poder llevar a cabo la convocatoria y la campaña electoral, y para dar cuerpo a una legalidad catalana tras la votación si gana el sí a la independencia.

Puigdemont se reafirmó ayer en su apuesta por “una transición corta, muy dialogada y muy negociada, pero corta” y abogó por avanzar rápidamente hacia la creación de un Estado catalán si vence el independentismo. “Si quedan aspectos que se tienen que ir trabajando, que se vayan trabajando en comisiones paritarias o tripartitas, con la UE, el Estado español y Catalunya”, precisó.

En una entrevista de ElNacional.cat, insiste en que el 1-O se celebrará y que la “garantía básica” que acompañará la votación será la ley del referéndum, que el Parlament deberá aprobar con el tiempo suficiente para permitir la convocatoria, lo que probablemente se produzca el 6 de septiembre, aunque está por ver si será en formato de ley aprobada por el Parlament o será un decreto-ley del Govern.

preocupaciónSobre la actuación que pueda llevar a cabo el Estado para impedir la consulta, Puigdemont explica que es una cuestión que le preocupa pero que no es su prioridad, y advierte al Gobierno español de que “tendrá que explicar muy bien” si intenta impedir la democracia. Sin embargo, se abre a paralizar el referéndum si Moncloa acepta negociar los términos del mismo: “Si el presidente Rajoy tiene interés en hablar, las puertas están abiertas”.

Preguntado por la hipótesis de que gane el sí pero que la participación no supere el 50%, responde que la proclamación o no de la independencia dependerá de las circunstancias y que se tendrá que tener en cuenta si ha habido “un escenario de rotura de la normalidad”, una situación que podría darse si él es detenido o inhabilitado. No obstante, considera que “de aquí a octubre no hay espacio para la inhabilitación” ya que aunque la reforma del TC prevé que ese órgano pueda suspender a cargos públicos, el Estatut fija los supuestos de inhabilitación del presidente de la Generalitat y el TC no figura entre ellos.

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