El peso de la saga

Por Teobaldos - Martes, 29 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

concierto de kiki morente y juan habichuela nieto

Intérpretes: Kiki Morente, cante. Juan Habichuela nieto, guitarra. Lugar: Sesión nocturna del Hotel Tres Reyes. Fecha: 27 de agosto de 2017. Público: lleno.

juan Carmona Habichuela, nieto, hace hincapié en su nombre artístico porque es nieto de Juan CarmonaHabichuela, saga que arranca de Habichuela el viejo;y sobrino nieto de otro grande de la guitarra, Pepe Habichuela, presente en la sala. Kiki Morente, cantaor -también con incursiones en la guitarra y composición- es hijo del inolvidable Enrique Morente. Hay que recalcar esto para situarnos, y situarles, en dos de las sagas más importantes del flamenco. Ciertamente el apellido puede ayudar a abrir puertas;pero, en este caso, pocos artistas jóvenes se suben al escenario con la presión que deben soportar estos dos chicos. Muy apoyados por sus respectivas familias, claro, pero…

Afortunadamente, los dos son muy buenos. Por orden de aparición en escena, Juan Habichuela,Nieto, acompañado de El Melón, en la segunda guitarra, y Paco, en el cajón, da una verdadera lección de toque delicado, incluso primoroso en muchos momentos;con concesiones al virtuosismo más rabioso -estilo Lucía, para entendernos- pero, siempre, desarrolla un toque con muchísimos matices. Lo que más me gustó, las distintas voces, muy claras, que saca a su guitarra: sobre todo las dos más extremas, un finísimo trémolo en la parte de sonido más agudo, contrastando con un pulgar francamente poderoso, redondo y de yema, en el otro extremo. Ambos, equilibrados, dándoles preponderancia según tomaba el tema una voz u otra;y todo con mucho gusto, sin aturdir, sin enturbiar. Yo creo que Pepe Habichuela, sentado en frente, estaba contento -siempre recordaremos al maestro en su toque que llega y nunca grita-. En las bulerías de su tercera intervención, desplegó todo ese dominio técnico que tanto se lleva -para el que lo puede hacer, claro-, pero que en este caso, es muy musical, porque va a los matices en piano, con suavidad, medias voces y pocas brusquedades. Lo cual no quiere decir que sea un toque sin fuerza. Al contrario, todo ese fraseo es más efectivo para ir al sentimiento. La segunda guitarra tiene su momento de gloria en un toque, a solo, íntimo y clásico. El cajón, también su solo arrebatador.

Kiki Morente tiene una voz clara, limpia y con cuerpo, con mucha carnosidad, cálida. Sale y, a palo seco, canta un martinete, susurrado;se le añaden el percusionista y el segundo guitarra con coros: un comienzo, en corto, muy del gran Morente. Luego, con El Nieto van a firmar una velada magnífica. Van a ir por muchos palos: bulerías, taranta, tarantos, siguidiya, fandangos, etc. y temas de canciones concretas. Pero, además, Morente tiende a innovar;tanto en letras, como en los paronesque hace en los melismas, con falsetes, y contrastes de voz poderosos. En las letras, que, a veces, abandonan la rima, a favor de la conversación cotidiana: por ejemplo, el juego, lleno de humor, del tic-tac del reloj;o la retahíla de nombres propios, volviendo al verso. Todo muy personal, como las dos dedicatorias, que entusiasmaron al público: “Flamenco, bonita, Pamplona / sus balcones y sus plazas / sus mujeres / y taurina / donde nació la guitarra / de Sabicas”. “Al cante no le molestes / tócale muy despacito / como Habichuela y Morente”. Recomendación, esta última, que Kiki cuida, porque, ciertamente, no tiende al grito desaforado.

Magníficas las introducciones de Habichuela a la guitarra, muy acogedoras para el cantaor;y de gran finura: “Como viento sobre la nevada” en los trastes más agudos. Y algo que no podía faltar: una canción del padre: Málaga la bella, dedicada al torero Dámaso González, recientemente fallecido. Versión muy sentimental, apoyándose el cantaor en su propia guitarra;hasta derivar en un luminoso jaleo de todos.

La velada se hizo esperar -casi una hora- por el retraso en el espectáculo de Poveda;pero, mereció la pena. Hasta el año que viene.