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Rajoy debe dimitir

Eludió, con el apoyo difícil de entender de UPN, en una intervención faltona e irrespetuosa ofrecer al Congreso explicaciones sobre ‘Gürtel’, pero la corrupción del PP y los procesos judiciales que vienen le están cerrando el círculo

Jueves, 31 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

la escenificación faltona e irrespetuosa con la que el presidente Rajoy trató de eludir ayer su obligación democrática de dar explicaciones políticas al Congreso por el caso Gürtel de corrupción del PP no sólo fue un ejercicio inútil para pasar página de este caso, sino que facilitó más argumentos para exigir su dimisión. Es cierto que Rajoy ha sabido sobrevivir a sus fracasos electorales primero y asentarse luego en la presidencia del Gobierno mientras veía pasar por delante de la puerta de Moncloa los cadáveres políticos tanto de sus adversarios en el PP como de sus adversarios externos en el PSOE. Pero esa supuesta capacidad de supervivencia difícilmente podrá salvarle del fango de la corrupción que rodea al PP y, por derivación, a él mismo como su presidente. La absoluta falta de respeto democrático que mostró Rajoy ante el Congreso eludiendo cualquier referencia a Gürtel y cualquier explicación sobre la corrupción del PP -utilizó el terrorismo yihadista, la batalla política en Catalunya e incluso la guerra sucia del Estado con el PSOE en el Gobierno para evitar responder a las preguntas de la oposición y para atacar a sus rivales políticos- sólo es un argumento más de su falta de altura política para seguir en la presidencia del Gobierno. En cualquier Estado democrático mínimamente serio y asentado, Rajoy y el PP hace tiempo que estarían fuera del Gobierno, y sólo la condescendencia inútil de una fuerza como Ciudadanos y las dificultades objetivas para lograr ahora una mayoría de izquierdas le permiten aferrarse a la débil mayoría parlamentaria que le apoya aún en el Congreso. La falta de explicaciones políticas sobre la corrupción y las más que evidentes falsedades que declaró ante el juez en su citación como testigo sobre el caso Gürtel avalan las acusaciones de mentiras, complicidad y encubrimiento sobre la corrupción del PP y le acabarán inhabilitando políticamente y quizá también judicialmente. Sin olvidar que ahora llega también el caso Púnica a los tribunales, otro ámbito de corrupción que inevitablemente acabará señalándole a él mismo. Un contexto que lastra también a UPN, empeñado -aunque parezca increíble políticamente- en mantener su apoyo y seguidismo a un Rajoy y a un PP al que la corrupción, pero también su política de austeridad, recorte de derechos sociales, laborales y políticos le puede pasar una dura factura electoral en un plazo más corto que largo frente a una izquierda que avanza y a un espacio social en el Estado favorable al cambio político creciente en las encuestas.

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