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El conductor fue caminando a pedir ayuda

Condenado por conducir ebrio, salirse de la N-121-A y destrozar 300 m de valla

El conductor se fue caminando a pedir ayuda y, al llegar los guardias, fingió un secuestro

Enrique Conde - Jueves, 31 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Fachada del Palacio de Justicia de Pamplona.

Fachada del Palacio de Justicia de Pamplona. (Oskar Montero)

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pamplona - Un conductor navarro ha sido condenado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra, que ratifica otra sentencia anterior del Juzgado de lo Penal 1, a una multa de 1.920 euros y a perder durante 15 meses el permiso de conducir después de haber sufrido un accidente en la N-121-A en Anué, llevarse por delante 200 metros de valla de un margen y 100 metros del otro al efectuar un volantazo y dar positivo posteriormente. Cuando el acusado salió del vehículo, se dirigió andando por la carretera a pedir ayuda y fue localizado por unos guardias civiles, que percibieron su estado de ebriedad. De hecho, según refleja la sentencia, a estos les relató inicialmente que había sido objeto de un secuestro y que había sido liberado en ese lugar, pero al encontrar los agentes el coche en las inmediaciones, comprobaron que su versión no era verídica y que el hombre podía encontrarse en estado ebrio. Hora y media después del accidente arrojó un resultado positivo de 0,39 mg. de alcohol por litro de aire, lo que no constituye en sí una tasa delictiva (se sitúa en 0,60), pero que justifica su condena por el hecho de que influyera tanto en su conducción que llegara a accidentarse.

Los hechos ocurrieron a las 5.45 horas del 27 de marzo de 2016 cuando el conductor circulaba con un Seat León por la carretera N-121-A en dirección Behobia. Al llegar al kilómetro 19, en el término de Anué, el procesado perdió el control del vehículo, se salió por el margen derecho de la calzada y, tras enderezar la dirección y regresar a la vía, volvió a salirse por el margen izquierdo, rompiendo en su trayectoria hasta 300 metros de las vallas protectoras. El conductor salió entonces del coche para buscar ayuda y se encontró con una patrulla de la Guardia Civil en la carretera NA-8104. De ahí lo dicho. Fingió un secuestro, pero los agentes apreciaron que presentaba fuerte olor a alcohol, habla pastosa, movimientos oscilantes, ojos apagados y rostro pálido, por lo que se le sometió a la correspondiente etilometría. El seguro del vehículo del conductor tuvo que indemnizar al Gobierno de Navarra con 5.308 euros por los daños en la infraestructura.

El acusado recurrió la sentencia del juzgado penal, pero la Audiencia confirma el criterio usado por la juez. Así, considera que si bien el resultado de 0,39 mg/l. de aire “no permite la presunción legal de que condujo bajo la influencia de alcohol”, también es cierto que la prueba se realizó “una hora después del accidente y aún así el resultado fue positivo, el conductor admitió que había bebido algún cubata y chupito, a lo que cabe añadir que ya en el atestado consta como causa del accidente la velocidad inadecuada para las condiciones del conductor y de la vía, así como la intoxicación etílica de aquel, lo que dio lugar a su salida de la vía. Dado que además algunos de los síntomas que presentaba, tales como la halitosis alcohólica fuerte y notoria a distancia, no pueden ser debidos a un estado de shock, como alegaba el recurrente, sino a la influencia del alcohol”.

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