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El baserritarra escultor

Lesagibel obtiene en su caserío de Beintza Labaien la materia prima para crear sus esculturas de formas a veces imposibles. Hasta el 6 de septiembre las expone en Elizondo

Juan Mari Ondikol - Jueves, 31 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Fernando Lesagibel, junto a una de las piezas que expone estos días en la Casa de Cultura Arizkunenea.

Fernando Lesagibel, junto a una de las piezas que expone estos días en la Casa de Cultura Arizkunenea. (J.M.O.)

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Fernando Lesagibel, junto a una de las piezas que expone estos días en la Casa de Cultura Arizkunenea.Tres ejemplos de la obra de Lesagibel.
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“Mis trabajos son un juego de pequeños recorridos buscando luz o vacíos”

Elizondo- Fernando Lesagibel (Irun 1954), Lesagibel como nombre artístico, es como se define a sí mismo, un baserritarra que del trabajo en el caserío obtiene la madera necesaria para sus trabajos, desde el árbol vivo pasando por la tala, el secado y después el trabajo escultórico en casa. Aunque gipuzkoano de nacimiento, reside desde hace 38 años en la localidad de Beintza-Labaien, en Malerreka.

De formación autodidacta, hace 36 años comenzó a trabajar de cucharero. Durante cinco años asistió a numerosas ferias de artesanía en diferentes pueblos y ciudades como Iruña-Pamplona, Hondarribia, Lesaka, Irun, Errenteria, Getxo… Después trabajó en artesanía vasca durante más de tres décadas en la fabricación de argizaiolak, atabakak o kutxak. Posteriormente pasó a una etapa de investigación realista, haciendo tallas de imágenes religiosas o desnudos “que me encantan”, asegura. Pero Lesagibel no sólo utiliza la madera, también trabaja la piedra, haciendo escudos por encargo básicamente utilizando cincel y martillo como herramientas o también el alabastro y cristales de yeso.

Madera, pizarra, piedraA partir de este momento, desde hace ocho años el artista se dedica exclusivamente a la escultura. “Los trabajos que presento son un juego de pequeños recorridos buscando luz, en unos casos, vacíos en otros. Un mundo de estructuras dentro de lo abstracto”, reflexiona.

Utilizando para sus esculturas madera, pizarra o piedra, material que encuentra cerca de su caserío, usa para sus creaciones la motosierra cuando se trata de madera y cinceles y rotaflex cuando utiliza la piedra. En la fabricación de artesanía vasca, talla horizontal de un solo plano, utilizaba formones, gubias, escoplos o sierras como herramientas de trabajo fundamentales.

ExposicionesEs la segunda vez que Fernando Lesagibel expone en la Casa de Cultura Arizkunenea de Elizondo, la anterior fue el año 2013. En esta ocasión titula su muestra N-estetika. Está compuesta por 96 esculturas de sus actuales 200 obras catalogadas, en las cuales plantea “una serie de estructuras en madera donde el hecho estético es fundamental en mi interés por comunicar. Hecho estético basado en madera, forma y a veces color”.

En su trayectoria de escultor ha montado exposiciones individuales en lugares como Irun, Hondarribia, Bilbao, Elorrio, Zubieta y Basauri y ha participado en la localidad de Urrugne (Aquitania) en una exposición colectiva en la Galería Lanberri.

Confiesa que los escultores que le han marcado de alguna manera han sido Basterrechea, Oteiza y Chillida, y de la actualidad Koldobika Jauregi. “La estética es lo que más me interesa”, sostiene.

Si su maltrecha cadera se le permite, es seguro que el escultor seguirá recogiendo maderas y piedras cercanas a Xion Borda, su caserío en Beintza-Labaien, y seguirá “creando esculturas y trabajos abstractos en madera”. Los visitantes de su exposición se sorprenden por sus formas casi imposibles y en algún caso cuesta creer que sean una sola pieza.

La exposición se puede visitar hasta el 6 de septiembre en la Casa de Cultura Arizkunenea de Elizondo, en horario de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas durante todos los días de la semana.