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Lumbier | Actos del día

Nuevas gaitas suenan en Lumbier

La segunda generación de la Ilunberriko Txaranga amenizó el día grande de las fiestas patronales

M. Zozaya Elduayen - Viernes, 1 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los gaiteros actuales y los futuros: Eneko Abaurrea, Aimar Bidondo y Jorge del Castillo, con el txiki, Ander García.

Los gaiteros actuales y los futuros: Eneko Abaurrea, Aimar Bidondo y Jorge del Castillo, con el txiki, Ander García. (Foto: Unai Beroiz)

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Los gaiteros actuales y los futuros: Eneko Abaurrea, Aimar Bidondo y Jorge del Castillo, con el txiki, Ander García.Día de encuentro de la segunda generación de Ilunberriko Txaranga.Corporativos camino de la iglesia entre los gigantes. Fotos: Marian Zozaya

lumbier- Gaiteros y músicos de la segunda generación de la Ilunberriko Txaranga amenizaron el segundo día de las fiestas de Lumbier que, como es tradicional, honra a su patrón, San Ramón, en la misa con asistencia de autoridades , acompañados hasta las puertas del templo por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, gaiteros, y la Ilunberriko Txaranga, que ayer dio un respiro a los jóvenes que la componen actualmente.

También los gaiteros salieron solos sin las nuevas promesas: Jorge del Castillo Guindano, Eneko Abaurrea Beorlegui y Aimar Bidondo Aranguren, de 14, 13 y 14 años respectivamente, recientemente incorporados al trío que lleva 30 años acompañando a la Comparsa y al frente de los bailes populares. “Estamos contentos porque han empezado con muchas ganas, nos siguen de forma muy natural y han aprendido muy rápido. Los tres estudian música en la escuela;Eneko el bombardino, Jorge toca el saxofón y Aimar el clarinete en la banda”, explicaba el gaitero Luis Sancet, quien les ha formado previo estreno unos días antes de las fiestas, en los bailes populares de la plaza.

Jorge, Eneko y Aimar pertenecen a la cuadrilla Kalatuak, y lo habían hablado. “A los tres nos gustaba la gaita y nos animamos. Hemos aprendido unos temas que tocamos conjuntamente. Hemos ensayado durante el año y este mes, todo entero para debutar”, contaban.

Para Daniel Abaurrea, Luis Sancet e Iñigo Klariana, los gaiteros de Lumbier, los tres amigos representan el refuerzo y la continuidad. “Nos da satisfacción sentir que lo hacen con ganas”, apuntaban, mientras los txikis añadían: “Vamos aprendiendo y tocando poco a poco, en las kalejiras y en la plaza: Arin-Arin , Fandango, La Era todavía no, es más difícil. Necesitamos tiempo para hacernos con las boquillas y los dedos, pero tenemos claro que no queremos que se pierda la gaita en Lumbier”, expresaban.

Saben que tocar en fiestas significa vivirlas de otra manera. No les importa, afirman, están dispuestos a continuar tocando y disfrutando.

ILUNBERRIKO TXARANGA Varios hijos de los fundadores de la Ilunberriko Txaranga: Daniel Aristu, Matxena, Ángel M. López, el Rano, o Manolo Itúrbide, entre otros, los componentes de la segunda generación de la Ilunberriko Txaranga, dieron un respiro a la tercera, la joven txaranga actual para que descansara de la potente víspera.

“Teníamos ganas de juntarnos y pensamos que era buena idea salir medio día en fiestas”, relataba el trompeta, Mintxo López.

Javier Nicuesa, bombardino de la primera y segunda generación supera la media de edad de este grupo cuyas edades oscilan entre los 32 y 40 años, pero su satisfacción estaba a la altura. Miembro de la banda local que dirige Daniel Aristu, trompeta a su vez de la citada generación, la música le tira por tiempo.

Sólo necesitaron ensayar un día. “Mantenemos buen morro”, recalcaba López, para disfrutar de la mañana de ayer y deleitar al público. Alternaron su recuerdos y chascarrillos con piezas de su tiempo: Siete machos, Pamplona Feria del Toro o la jota Begi urdin.

De su encuentro hicieron una fiesta para los demás y antes de su retirada hacia la bodega de Forka, donde lo celebraron con una comida, recordaron también el paseíllo de mulillas al son de la banda hacia la plaza de toros, e hicieron un vermú de su época, que fue “muy buena” porque recogieron un legado que supieron mantener y transmitir como garantía de continuidad de la música en Lumbier.

El día grande, tranquilo y para los de casa, entre la resaca de la víspera y el fin de semana entrante, comenzó y finalizó con música: por la mañana, dianas, gaiteros, txarangas, bandurrias y guitarras en la iglesia por San Ramón. Por la tarde, tras el encierro de vacas y la verbena txiki, la txaranga de la tercera generación volvió a su puesto en uno de los momentos más concurridos de la agenda festiva. Le siguió el torico de fuego y el baile de La Era con los gaiteros. Hoy la juventud tomará las calles, con migas en las Arcadas, comida y ronda