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Javier Olivares dibujante e ilustrador

“Dibujante es una palabra acogedora que incluye al ilustrador y al historietista”

Condestable acoge dentro del VIII Salón del Cómic de Navarra la exposición ‘Hijos de la noche’, de Javier Olivares, ilustrador y premio Nacional de Cómic 2015

Una entrevista de Fernando F. Garayoa Fotografías Unai Beroiz - Viernes, 1 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Javier Olivares, ayer en su exposición ‘Hijos de la noche’.

Javier Olivares, ayer en su exposición ‘Hijos de la noche’. (Unai Beroiz)

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  • Javier Olivares, ayer en su exposición ‘Hijos de la noche’.

Pamplona- El Condestable de Pamplona fue el escenario en el que Javier Olivares (Madrid, 1964) se vio sometido ayer a una entrevista con público. Unas horas antes, este reputado dibujante ofreció alguna de las claves que han marcado su trabajo a la par que apuntaló con sólidos argumentos el papel del ilustrador en los periódicos.

Premio Nacional de Cómic 2015, junto con Santiago García, por Las Meninas, comenzó su carrera en la revista Madriz, surgida al abrigo de la movida madrileña. En el salón del cómic presenta una muestra que recoge su lado más oscuro...

Hijos de la noche es la excusa que le trae a Pamplona pero también el refrendo de que Javier Olivares se ha convertido, de un tiempo a esta parte, en esa referencia que siempre suena cuando alguien necesita un ilustrador para una novela negra, un libro de misterio o similar. ¿Sarna con gusto no pica?

-Sí, pero esto ha sucedido casi sin querer, y poco a poco. Primero, por mi estilo, ya que desde hace tiempo tengo influencia de lo negro, me gusta mucho como color;de hecho, mis imágenes se sostienen muchas veces solo con las masas de negro. Además, mi trabajo suele ser urbano, tiene que ver con las ciudades, con las sombras, los ángulos... Digamos que hay una serie de elementos que acaban conformando un estilo pero que, en muchas ocasiones, he usado para cosas que no tienen nada que ver con el género negro, como libros infantiles, juveniles, cómics... Lo que sucede es que de pronto una editorial te encarga el libro deDr. Jekyll y Mr. Hyde,que hice con Santiago García, y a partir de ahí he ido encasillándome con diferentes trabajos, como los actores que hacen de malo, que todo el mundo ve y es difícil salirse de ahí. En cualquier caso es una exageración porque también tengo otros registros que hago en otros libros y en otras editoriales, pero la verdad es que no me puedo resistir cuando me cae un trabajo de este tipo... Si me dicen que es victoriana, o está ambientada en la antigüedad, o es de fantasmas o de misterio, me siento como en casa, me gusta y es un ambiente que recreo con facilidad.

Precisamente, primero fue un libro de relatos de Poe, después la adaptación de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, más tarde los cuentos de Dickens, después Sherlock Holmes y recientemente, Drácula. ¿Qué tiene la oscuridad que tanto le atrae?

-Probablemente tenga que ver con lo gráfico pero también con algún aspecto psicológico. Yo soy muy urbano, me siento más a gusto dibujando el ambiente de las ciudades, seguramente porque controlo mejor el espacio, aunque también he hecho otro tipo de incursiones, como La llamada de lo salvaje, de Jack London, para Nórdica, que no puede ser lo más opuesto a lo victoriano y a lo oscuro, porque transcurre en el Yukón, con la nieve, en grandes espacios, naturaleza... Pero también es cierto que con este trabajo tuve un momento de pánico por saber si mi manera de trabajar iba a encajar con este álbum, pero ese reto es lo que lo hacía interesante.

Al mejor estilo Jekyll y Hyde, o mejor dicho Ono y Hop,dos de sus personajes que hacen de ángel y diablo, siempre se ha manejado bien entre la ilustración y el cómic, sin renegar a ninguno de los dos.

-Siempre he estado con un pie en la ilustración y con el otro en el cómic, con lo cual, ninguno de los dos colectivos me considera de los suyos. Cuando hablas con los dibujantes de cómic dicen que soy un ilustrador que hace cómics, y cuando hablas con los ilustradores dicen que “es un dibujante de cómics, lo que sucede es que hace ilustración”.

Y Javier Olivares, ¿qué dice que es?

-Yo digo que soy dibujante porque, al final, he encontrado una palabra como ésta que es muy acogedora, que tiene dentro tanto al dibujante de historietas como al ilustrador. Y si hay algo que, para mí, es un nexo de unión entre las dos disciplinas es lo narrativo, no simplemente lo plástico. Yo siempre digo en los talleres y en las clases que se tiende a pensar que el ilustrador tiene una querencia solo por la imagen, como que no le interesa la narrativa del cómic porque es mucho más esclava y estás forzado a dibujar cosas que no quieres pero que necesitas. Como medio es muy determinado y no puedes saltarte cosas, porque requiere una disciplina, mientras que la ilustración parece más abierta, en plan de: como a mí me gusta dibujar, puedo ser ilustrador. Y yo, el primer día de clase les digo: “Vosotros, si queréis ser ilustradores no es porque os guste dibujar, que también, sino porque os gusta contar”. Porque lo que van a tener que hacer es contar una historia con imágenes, y eso requiere de unas herramientas que no son solamente dibujar de forma bonita o tener un bonito estilo, sino saber entrar en un texto y apropiártelo narrativamente. Y saber crear una narrativa, un estilo y un ritmo. Es un medio, en definitiva, que no tiene que ver solo con el dibujo, como creemos muchas veces, sino que tiene que ver más con la narrativa. Y en esa unión es donde yo creo que me muevo, porque digo que soy dibujante pero también me gusta decir que soy narrador, porque cuento cosas, que es al final lo que me gusta, más que dibujarlas.

En este mundo digital en el que estamos inmersos, queramos o no, y que afecta a la ilustración y al cómic, queramos o no, ¿es de los que piensa que abre nuevas puertas y posibilidades o de los que cree que nos está haciendo perder rebeldía, autenticidad...?

-A este respecto podemos hablar de la ilustración y del cómic pero, si ampliamos el foco, podemos hacer referencia a casi de todo... Lo digital es maravilloso, es increíble e inevitable... Hay gente que decide no tener un tono digital,pero la vida es mucho más complicada porque te alejas de todo lo que está pasando y de la manera en la que la gente se comunica, que es esa. Yo creo que, como casi todos los avances en la historia de la humanidad, lo digital es proporcionalmente igual de bueno que de malo;es decir, cuanto más alucinante y más posibilidades te da cualquier herramienta que inventamos, inversamente proporcional es el daño que puede producir. Es como los árboles, que son simétricos, arriba tienen la copa y abajo la raíz. Lo digital va a ser como todo, maravilloso para unas cosas y espantoso para otras. Y, por supuesto que está coartando lo que teníamos en cuanto a relaciones personales, ya que ahora todo el mundo está pegado al móvil, cuando antes charlabas mientras que ahora nadie habla. Y en la ilustración y el cómic está pasando lo mismo, se han abierto unas puertas increíbles a la hora de manipular la imagen en el entorno digital, que ya no solo es estática sino que podemos incluir movimiento, música, acción... Yo no tengo ni idea de cómo van a narrar los historietistas e ilustradores dentro de 40 años... Lo digital estará ahí, pero es que el papel todavía tiene un canto de cisne mucho más largo de lo que se decía;no es tan fácil quitarse de encima el libro porque es un invento muy bien pensado, pero sí que tendrá que encontrar su espacio. Yo sigo confiando en el sentido común de la gente porque las historias se van a tener que seguir contando, porque la gente quiere seguir leyendo, viendo series... Y nosotros, como narradores, tenemos que proporcionárselas. Yo estoy con un pie en lo tradicional, porque aprendí a hacerlo a mano, de una forma artesana;pero también soy un usuario de lo digital para trabajar y para explorar nuevas maneras de, precisamente, trabajar, como he hecho en el último libro, en el que partiendo de un dibujo muy sencillo he ido incorporando capas con el ordenador. Me parece un camino interesante, yo no he sido de los apocalípticos, en el sentido de que lo digital va a acabar con nuestro mundo;qué va, apocalipsis hay todos los días.

En un tiempo en el que la manipulación informativa está a la orden del día y en el que la crisis ha hecho especial mella en los medios, principalmente en los periódicos, ¿qué aporta una ilustración a una noticia?

-Es curioso, porque también se dijo hace tiempo, con el auge de la fotografía, que la ilustración no era necesaria, como si fuera un problema de utilidad... La ilustración no es periodística, sino más bien sentimental, plástica, es más bien una interpretación, es una opinión. Se ha ido perfilando la idea de que el dibujo es una opinión gráfica, es una impronta personal. Por supuesto que una foto también puede serlo, pero en la prensa, la imagen tiene una cariz más informativo, de mostrar la realidad, lo que está pasando: esto ha ocurrido porque ha sido fotografiado. Nosotros en el periódico no tenemos ese espacio, el nuestro es mucho más simbólico y de opinión. Nuestro trabajo se divide en dos bloques: uno, el que tiene que ver con las noticias y artículos de opinión, en los que acompañamos al escritor o periodista, aunque también demos nuestra opinión de alguna forma, ellos con el texto y nosotros con la ilustración. Pero luego, hay otro bloque en el que la ilustración puede ser más decorativa, incluso informativa, con los gráficos, de ciencia o de salud;aquí acompañas pero no tiene un cariz de opinión, sino que es un trabajo mucho más relajado. De hecho, en casi todos los periódicos, la ilustración sigue siendo un campo que no ha sido abandonado. Y es lo que hace interesante a un periódico, porque las fotografías parece que las puede hacer cualquiera, todos somos fotógrafos, mientras que la ilustración todavía es algo que hacen unos cuantos. Y esa especie de idea de lo particular, de lo raro, de lo poco habitual, también es un valor para un periódico.

las claves

“Si queréis ser ilustradores no es porque os guste dibujar, que también, sino porque os gusta contar”

“Cuanto más alucinante es y más posibilidades te da una herramienta, más daño puede producir”

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