Música

El heroico fracaso del rock’n’roll

Por Javier Escorzo - Viernes, 1 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

concierto de luter

Fecha: 24/08/2017. Lugar:Caballo Blanco. Incidencias:Mucho público en una apacible tarde de verano. El concierto fue grabado y será publicado por El Dromedario Records.

Dice el bueno de Luter que el rock’n’roll es saber de antemano que uno va a fracasar, y quizás no sea esa una frase pesimista, sino, sencillamente, la prueba de que este madrileño tiene los pies en el suelo y no empieza la casa por el tejado. Al fin y al cabo, se trata precisamente de eso, de construir algo sólido, tangible y verdadero. Como un edificio. Y ya se sabe que, como en el cuento, si se construye con paja o con madera se termina antes y el resultado puede ser incluso más vistoso, pero, a la larga, nada resiste tanto como el ladrillo y el cemento. Eduardo García Martín (el nombre que se esconde tras el pseudónimo) lleva construyendo su edificio desde que tiene uso de razón. Primero lo hizo en diferentes bandas (Los Reconoces y Ginevra Benci) y, desde hace nueve años, como Luter. Tras cuatro discos (los tres últimos grabados en Navarra), ha llegado el momento de hacer balance con un disco en directo. Y para ello volvió a Pamplona, concretamente al escenario del Caballo Blanco, con su banda y algunos amigos ilustres.

Abrió con el tema Veterano, de su disco 333, su último álbum de estudio hasta la fecha, para retroceder después hastaVuelva usted mañana, de Ignora (2010), seguida de Atrapado, rescatada de su primer proyecto en Los Reconoces, allá por 2005. Y es que el madrileño se había propuesto hacer un repaso por su discografía aunque, eso sí, adaptando las canciones a su actual sonido;ahí juega un papel determinante su banda, formada por Mirko Vidoz al bajo, Eduardo Martínez a la guitarra y Robero Aracil a la batería, que le acompañan con precisión y contundencia, adaptando su sonido a lo que cada canción requiere. El sonido, ya de por sí excelente, mejora más (si cabe) cuando se une a ellos Kolibrí, guitarrista de Marea (y productor de los discos de Luter), para aportar su virtuosismo con las seis cuerdas en una electrizante versión de En un zarzal. A Kolibrí le tomó el relevo su amigo Kutxi, que hizo suya Misión a marte. No fueron las únicas colaboraciones de la noche, pues allí estaba Aurora Beltrán, que salió a cantar y tocar la guitarra enBarata mi filosofía.

Luter tiene mucha relación con Navarra y podría haber convertido el concierto en un carrusel de colaboraciones, pero, según comentó, no quiso excederse para preservar el tempo de la actuación, en la que también destacaron los oscuros aires de blues de temas como El pan del super héroe o Se acabó la tontería, o ese vals eléctrico llamado Orquesta libertad. Fue una gran noche;si se lo la perdieron, no se preocupen, pues el concierto fue grabado y se publicará en una fecha aún por determinar;el álbum verá la luz en la escudería El Dromedario Records, también navarra, y que en muy poco tiempo ha conseguido un catálogo envidiable, tanto por cantidad como por calidad. Así podrán revivir esta magnífica velada en la que Luter encarnó el heroico fracaso del rock’n’roll. De derrota en derrota, hasta la victoria final.