Mar de fondo

Radio manta

Por Xabi Larrañaga - Sábado, 2 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un viejo conocido de la casa, amante de lolitas japonesas, ha ido más allá de Orión y hasta Senegal para echar mierda sobre el Otro, el Pobre, el Negro: “La Rambla, a las cinco de la tarde, siempre está llena de manteros. El día del atentado no había ni uno. ¿Peco de paranoia? Puede, pero el tam tam de las aljamas de la inmigración funciona de maravilla.” O sea, que quien vende zapas de pega en la calle, amén de fastidiar al tendero, es quizás cómplice del terrorista, recibió un chivatazo, estaba al corriente. En Hotel Problemski un africano se pregunta: “Por qué los europeos se lavan el pelo que dos minutos después estará en el suelo”. No se integran ni en la barbería.

Aunque cien habituales de la zona se manifestaron para condenar la masacre -“Solidaridad mantera con las víctimas”-, esquivaron al diablo sobre ruedas porque algo se olían. Cuatro mil judíos no fueron a trabajar a las Torres Gemelas una mañana de septiembre y decenas de manteros se ausentaron del asfalto condal una tarde de agosto. Rambla viene del árabe رramláملة, así que todo cuadra. El aspersor de heces sí que funciona de maravilla. No se tocan los extremos;es que un solo extremo, el de los canallas, se multiplica en el espejo.

49 inmigrantes, y muchísimos nacionalizados, fueron asesinados en los trenes de Atocha. Más de medio millar, heridos. Esos cadáveres, y esos mutilados y quemados, no nacieron en España y en España murieron o lloraron. Al famoso tam tam se le acabó la batería. Y mira que según Dragó suele avisar a tiempo, en el kebab y el locutorio, de que hoy toca bomba y mañana furgoneta. Tanto correrse hacia dentro y el cerebro tántrico se le ha hecho bilis. O Baileys.