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Empleo, presupuestos, fiscalidad y convenio, los ejes del cambio para el inicio del curso político

La revisión de la reforma fiscal y las terceras Cuentas Públicas priorizarán las primeras semanas
Las fuerzas del cambio también tendrán que acercar posturas sobre el TAP y la Ley de Policías

Sábado, 2 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Pare de la bancada del cambio, con Barkos y Ayerdi en primera fila, durante un plano.

Pare de la bancada del cambio, con Barkos y Ayerdi en primera fila, durante un plano. (Unai Beroiz)

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Pare de la bancada del cambio, con Barkos y Ayerdi en primera fila, durante un plano.

Pamplona. El lunes arrancará el tercer curso político de la legislatura del cambio. Lo hará con la primera sesión de Mesa y Junta del Parlamento de Navarra, con la que se retomará la actividad legislativa de un año clave para una legislatura que ya desprende cierto aroma preelectoral, aunque 2019 pueda parecer una fecha todavía lejana.

Hasta entonces, la mayoría de las fuerzas del cambio (Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E) tendrán que ir desarrollando los puntos que restan del acuerdo programático. Al menos, todos los que puedan. Algunos se quedarán para el último año y la siguiente legislatura, siempre que el cambio se mantenga.

Pero otros, y no poco importantes, están ya en la parrilla de salida y prestos para ser aprobados o modificados. Estos son algunos de los retos más inmediatos. El primero es la revisión de la reforma fiscal. De hecho, las fuerzas del cambio ya han mantenido algún encuentro con el consejero de Hacienda, Mikel Aranburu, con el objetivo de evaluar cómo ha funcionado la norma tributaria desde su aprobación en diciembre de 2015.

Consejero y portavoces del cambio ya han convenido en que lo primero es ver todos los datos (faltan los últimos de algunos impuestos, como el de Sociedades) para tomar decisiones, pero lo más probable es que haya algún que otro retoque. No se descarta aflojar la presión fiscal sobre algunos tramos del IRPF, revisar las deducciones por hijo o retocar el impuesto de Sociedades, que sigue siendo el más barato del Estado amén de las exenciones por creación de empleo e I+D+i. En esa dirección han apuntado al menos EH Bildu, Podemos e I-E por boca de sus portavoces en la serie de entrevistas que ha publicado a lo largo del mes de agosto DIARIO DE NOTICIAS.

Geroa Bai, el grupo mayoritario dentro del cuatripartito, ya asumió que no tendrá problemas en recular en algunos aspectos si los datos así lo evidencian, pero que lo prioritario es esperar a la exposición completa de Aranburu. De la mano de la revisión de la reforma fiscal va a estar la confección de los Presupuestos de 2018. Tiempo no sobra: teóricamente, todo tendría que estar prácticamente cerrado antes de Navidad.

Gracias a la reforma fiscal y a las medidas del Gobierno, todo apunta a que serán las terceras Cuentas consecutivas donde la inversión social será la nota dominante. Gobierno y cuatripartito comparten el deseo de seguir profundizando en políticas que hasta ahora se han materializado en la subida a las pensiones más bajas, la Renta Garantizada o la Ley de Vivienda.

Para este año el objetivo es invertir más en dependencia o mejorar la calidad del empleo, con el margen que permita un techo de gasto que volverá a crecer, aunque en menor proporción que años anteriores. Otros retos pasan por seguir invirtiendo en investigación y también acometer reformas en algunas carreteras, que prácticamente llevan 5 años sin inversiones para mejorar los firmes. Consolidar empleo público a través de oposiciones potentes y afianzar la inversión en la educación pública (hay prevista una oposición para profesores de secundaria y algunas plazas en primaria) también está previsto.

"Buenas noticias" en el convenio

Otro de los episodios más importantes que están por venir involucra al Convenio Económico. Desde enero negocian Navarra y el Estado por fijar el año base del quinquenio, la cantidad que la Comunidad Foral tiene que abonar al Estado por las competencias no asumidas. Y a tenor de lo que a finales de julio aseguró el consejero Aranburu, "a la vuelta del verano igual puede haber buenas noticias".

Estas buenas noticias pasarían por fijar una aportación dentro de la horquilla comprendida por Navarra en un extenso informe realizado por la Hacienda Foral, y que ha servido como base para las negociaciones mantenidas con los técnicos del Estado. Este informe fija la aportación en 340 millones en el extremo más beneficioso para Navarra, hasta los 495 en el tramo más alto.

En el peor de los casos, supondría un ahorro de más de 120 millones que se quedarían en las arcas forales, y el tanto político que se anotaría el Gobierno tras años de UPN en los que la aportación se disparó (hasta los 620 millones) con la pasividad de los regionalistas podría ser decisivo de cara a 2019.

Todo parece apuntar a que muy pronto se volverá a escribir otro capítulo sobre el corredor navarro de tren. El pasado 25 de mayo, Fomento propuso un borrador al Gobierno de Navarra que era prácticamente un calco del proyecto de 2010. En la última oferta, el ministro Íñigo de la Serna no concretaba algunos de los aspectos clave para el Ejecutivo foral. Entre ellos el concepto de corredor integral (desde la conexión a Zaragoza hasta la Y vasca), el de un tren mixto para pasajeros y mercancías y con salida a Europa.

Tampoco quedaba clara la financiación (aunque el Estado, en última instancia, vaya a pagar la obra), por lo que el Gobierno foral empezó a trabajar en una contrapropuesta. La reunión a tres bandas entre el Estado, Gobierno Vasco y Navarra del pasado 12 de julio se interpretó como un paso histórico en las negociaciones, y la devolución a finales de ese mismo mes de los 45 millones que el Estado adeudaba a Navarra desde las fallidas obras del anterior convenio de UPN son síntomas de que entre Navarra y España hay ánimo de entendimiento.

Todo, a pesar de las presiones que Javier Esparza, presidente de UPN, está ejerciendo sobre las negociaciones agitando el vacío pacto sobre infraestructuras que se jacta haberle arrancado a Rajoy. En cualquier caso, el Gobierno ha dejado claro que la respuesta a Fomento será compleja, requerirá tiempo y conversaciones con sus socios prioritarios antes de tomar cualquier decisión.

Arreón final por la ley de policías

La Ley de Policías es otro de los puntos que, al igual que el corredor navarro, ha generado controversia dentro del cuatripartito. En junio se prorrogó el plazo de enmiendas hasta el 30 de septiembre, y el desenlace se espera para este mismo mes.

El Gobierno tiene que cerrar un acuerdo con las centrales sindicales (APF y SPF), que siguen considerando que el complemento retributivo para las físicas del 17% del salario base (ahora es del 10%) y el modelo policial deben estar dentro de las negociaciones. En cualquier caso será el Parlamento quien en última instancia apruebe o no la ley.

Las discrepancias han sido múltiples, pero sobre todo han involucrado a Podemos e I-E, que se negaban a aprobar una ley sin un mínimo de consenso sindical. En otro orden de importancia pero también para el comienzo del curso están previstos avances en la Ley foral de la Oficina Anticorrupción. Lleva en estudio prácticamente desde que comenzó la legislatura, cuando se designó a Iulen Urbiola como coordinador.

Ahora, el Parlamento no sólo tiene que aprobar la ley, sino poner en marcha la propia oficina, ya que Urbiola al cumplir su trabajo volvió a su puesto como secretario de Baztan. Por último, se quiere poner encima de la mesa la Ley foral de Conciertos Sociales y Sanitarios: una fórmula para dar estabilidad económica a las entidades sin ánimo de lucro, y que así puedan planificar proyectos en marcos plurianuales.