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A la contra

La charca

Por Jorge Nagore - Domingo, 3 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Lo que queda de aquí al 1 de octubre va a seguir siendo una gran charca de fiemo en la que no va a brotar nada ni bueno ni fértil ni hermoso, porque, entre otras cosas, no va a quedar suelo por el que arrastrar la imagen de los Mossos, de sus dirigentes, de los políticos catalanes que impulsan la votación y de todos aquellos que están a favor de que los ciudadanos catalanes se expresen con libertad frente a las urnas. La guerra hace mucho que está abierta y la masacre de Barcelona no ha hecho sino dar más madera a Madrid y a sus alrededores físicos y emocionales para seguir horadando y enmierdando todo lo que haga falta, una táctica que hasta la fecha solo ha parecido apuntalar o incrementar las aspiraciones independentistas de muchos que ni siquiera tenían una postura y las simpatías de otros muchos fuera de Catalunya. De lo que no cabe ninguna duda es de que el seguimiento, análisis, escrutinio, crítica y a poder ser despellejamiento que desde el primer minuto se ha tenido con la policía catalana desde los medios de comunicación jamás se ha tenido en la toda la Hª con las distintas policías españolas en ninguno de los muchos atentados y asuntos difíciles, oscuros y turbios que han tenido lugar en los últimos 40 años, lo que demuestra con claridad que al centralismo nacionalista le ha molestado sobremanera el papel básico de una policía periférica y que cuando de ponerse a investigar o a informar se trata hay que correr mucho más -aún no me atrevo a hablar de mentir, aunque Julian Assange afirma que El Periódico se ha inventado el aviso de la CIA- que si el atentado hubiese tenido lugar en Las Rozas. No se trata de que Catalunya, sus dirigentes y su policía sean mejores o peores que nadie. Se trata de que hay todo un batallón político y mediático empeñado en explicar a España que sí, que son peores, por no decir una cuadrilla de hijos de puta y además inútiles.

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