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Imprudencia del conductor

Revocan una condena por un grave atropello en Pamplona a la salida de un garaje

La Audiencia entiende que la imprudencia del conductor fue leve, lo que se ha despenalizado, porque no pudo ver al peatón, que no estaba de pie en la acera

Enrique Conde - Domingo, 3 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Fachada del Palacio de Justicia de Pamplona.

Fachada del Palacio de Justicia de Pamplona. (Oskar Montero)

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Fachada del Palacio de Justicia de Pamplona.

Pamplona- Un conductor, vecino de Pamplona, ha sido absuelto de una imprudencia grave tras haber atropellado a un peatón a la salida de su garaje en septiembre de 2014. El suceso se produjo en la calle Bernardino Tirapu del barrio de la Rochapea a las 5 de la madrugada. La víctima, entonces de 42 años, sufrió heridas graves, entre ellas fracturas costales y de clavícula, de las que tardó en curar 531 días. Si bien el conductor había sido condenado en primera instancia por el Juzgado de lo Penal número 3 a una pena de tres meses de prisión, por considerar la jueza que había cometido una imprudencia grave al estar el peatón de pie y arrollarle al salir de la rampa, la Sección Primera de la Audiencia Provincial ha revocado parcialmente dicha condena y ha absuelto al conductor al observar que la imprudencia es leve, circunstancia despenalizada ahora.

También el conductor había sido condenado a perder el permiso de conducir durante año y medio, cuestión ahora revocada. En cuanto a la responsabilidad civil, el acusado sí que debe indemnizar a la víctima con 574 euros por los días de hospitalización, 30.548 euros por los días de incapacidad y con 6.282 euros por las secuelas, aunque la responsabilidad civil directa se declara del seguro del coche del conductor.

El tribunal ha estimado el recurso del procesado y considera que el atropello se produjo, en base a las lesiones y los informes policiales que obran en las diligencias, no cuando el peatón se encontraba de pie andando por la calle sino que se hallaba en otra posición, bien de rodillas, sentado o tendido en el suelo. Por ello, la Sala entiende que de esta manera el conductor no pudo observar al peatón antes de acceder a la calle desde el aparcamiento. El suceso aconteció el 14 de septiembre de 2014 y en la sentencia se relata que el vehículo del procesado iba muy cargado y aceleró para salir del garaje sin que se le cerrara la puerta, “por lo que no extremó la atención, lo que produjo que accediese a la acera tras rebasar la misma sin apercibirse si en la acera había un obstáculo. Así el coche realizó un brinco o traqueteo, y entonces se detuvo, comprobando que había pasado por encima de un peatón, que apareció tumbado en el suelo a metro y medio de la puerta y en paralelo a la misma. El peatón no se encontraba de pie en el momento del alcance, pudiendo estar tumbado, de rodillas o agachado, dado que no presentaba marcas en su cuerpo de un golpe, ni el vehículo tenía daño alguno de un posible impacto”.

En primera instancia, la juez de lo Penal entendía que el atropello se había producido “después de que el peatón fuera golpeado por detrás y, como consecuencia de dicho golpe, desde esa posición, se apoyara sobre el capó del coche, cayera al suelo tendido paralelo a la puerta del garaje y que luego le pasaron por encima las ruedas del lado delantero derecho”. Pero la Audiencia mantiene otro criterio porque el informe médico del atropellado y los peritos no revelan “la presencia de lesiones en el peatón que permitan inferir que fue golpeado antes por el coche, lesiones distintas de las que presentaba al ser pasado por encima por la rueda”. Por lo tanto, la Sala cree que el peatón no estaba de pie, por lo que “la visibilidad era notoriamente más reducida” y que no fue golpeado previamente por detrás.