documental del navarro David Arratibel

Converso: una conversación pendiente sobre la religión

EFE - Lunes, 4 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 17:47h

Arratibel posando par auna entrevista con motivo del estreno de su documental, "Converso".

Arratibel posando par auna entrevista con motivo del estreno de su documental, "Converso". (Iban Aguinaga)

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Arratibel posando par auna entrevista con motivo del estreno de su documental, "Converso".

Madrid. "Converso", documental del navarro David Arratibel, empezó como una película sobre la religión, pero se transformó en una "conversación pendiente" que el director tenía con su madre y sus hermanas, quienes habían abrazado recientemente el catolicismo, hecho que había creado una barrera en la familia.

"Pensaba hacer una película sobre religión y los órganos de iglesia y, mientras estaba grabando a mi cuñado Raúl, me di cuenta de que me interesaba otra cosa, así que le pregunté por la conversión de mi hermana y en ese momento la película se 'rompió'", ha explicado hoy a EFE el director, que estrenará la cinta en cines el 29 de septiembre.

El documental cambió entonces de curso, y Arratibel decidió interrogar a su familia sobre un tema del que no habían hablado en los seis años transcurridos desde que su hermana María, que negaba la existencia de Dios, empezó a creer en él. El director asumió el papel de "inquisidor" pero la película pasó a interrogarle también a él mismo.

La película les obligó a tener "una conversación pendiente" sobre la religión, un tema que antes no se hablaba en la familia porque el director tenía una posición "muy beligerante" al respecto, pero tras la realización del documental comprendió que su rechazo no era hacia la Iglesia ni hacia la decisión de su familia.

"Después de analizarlo entiendo que el conflicto se fue generando porque yo me sentía excluido", apunta el director, quien antes de la película nunca se había interesado por la parte "trascendental" de lo religioso, "quizá por una incapacidad de asimilarlo o una insensibilidad para este tipo de cosas", dice.

"Converso", asegura su director, le permitió "sanar" la herida que había con su familia, no solo con el lado materno, sino también con la figura de su padre, fallecido cuando Arratibel rondaba los veinte años y cuya memoria, dice, "tenía muy difusa".

"Al comienzo de la película hay una escena en la que se ve la imagen de Dios en la cúpula de la iglesia y luego se lee la palabra '¿padre?'. La gente cree que estoy vacilando con que Dios no me dice nada, pero realmente estoy llamando a mi padre ausente, con quien también tenía una conversación pendiente", advierte.

Más allá de "deshacer nudos familiares", el director plantea también la necesidad de "conversar", verbo con el que ha jugado en el título del documental para intentar entender al otro.

"Llega Nochebuena y mejor no hablar ni de religión ni de política para no dañar la cena, pero por qué no, por qué no intentar entender qué le pasa por la cabeza al otro. Al final, más allá de las diferencias, las religiones tienen denominadores comunes cuando se trata del ser humano".

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