juanito y genaro, en la plantilla del txantrea

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tercera |J uanito y genaro, dos más en la plantilla del txantrea

M.J. Armendáriz Iban Aguinaga - Martes, 5 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Juanito y Genaro, en el vestuario del Txantrea el pasado sábado, a donde entran en las charlas previas.

Juanito y Genaro, en el vestuario del Txantrea el pasado sábado, a donde entran en las charlas previas. (IBAN AGUINAGA)

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Juanito y Genaro, en el vestuario del Txantrea el pasado sábado, a donde entran en las charlas previas.

“Juanito ha cuidado a los jugadores durante muchos años y se ha ganado el cariño de todos” “Con un jamón cenamos 50. Bueno, hay que añadir mucho tomate para que llegue a todos”

pamplona- Si has jugado a fútbol en el Txantrea, Juanito y Genaro no necesitan presentación. Ya los conoces. Si eres asiduo a los partidos de Tercera, puede ser que no sepas sus nombres, pero conoces perfectamente quiénes son. Para el resto, hay que decir que Juanito Ilundáin tiene 92 años y Jesús Fernández, apodado Genaro, 87. Que llevan más de 50 años colaborando con la sección de fútbol del Txantrea y que al día de hoy prácticamente son dos más de la plantilla.

Porque últimamente no hay presentación del equipo de Tercera del Txantrea en la que Juanito y Genaro no ocupen la primera fila. Porque no hay cena de equipo a la que falten si la salud se lo permite. Porque en las charlas técnicas previas al partido Juanito es el encargado de arengar a los chavales. Porque si todavía el sorteo del jamón deja dinero es por el buen humor que gasta de Genaro en la puerta. Porque cada uno ha aportado lo que tenía a lo largo de tantos años, ya fuera tiempo o el chorizo y la bota de vino en el autobús.

En la Txantrea se les quiere. Y ellos se han hecho querer. Han pasado ya décadas desde que Juanito, que trabajaba en una carpintería, empezó a cuidar a los chavales del equipo de Tercera. “Nunca faltaba el jamón, el queso, el chorizo... Lo que hiciera falta”. Así ha sido Juanito. Ahora muchos recuerdos se le escapan, pero da un golpe con el bastón en el suelo para recordar que, aunque su mente a veces no le deje rememorar todos los detalles, su corazón está ahí, en la Txantrea.

Los viajes en autobús eran un buen lugar para entablar amistades. Genaro le da la razón: “La pena que ahora, por el tema económico, se va menos en autobús y se echa mano más de coches particulares y no es lo que era”. Dicen que la relación con los chavales ha cambiado. “Antes nos íbamos con ellos de juerga después de las cenas. Ahora yo los veo más pendientes del móvil que de pasarlo bien. Aunque también cuenta la edad, porque antes éramos más jóvenes y seguíamos su ritmo”, comenta Genaro, que vive a 20 metros de las instalaciones.

Juanito es de Villava, pero su vinculación con el Txantrea ha sido constante. Ahora se ayuda de dos bastones para moverse, pero no le impiden acudir a ver los partidos y estar con esa segunda familia que para él es el Txantrea.

Genaro es socio desde 1952. “Nací en el 30, así que llevo una gran parte de mi vida aquí. Empezó como utillero, llevando en la camioneta cestas de mimbre con las equipaciones de los jugadores. “Como eran cestos muy grandes y no cabían en los coches normales, las llevaba en la camioneta. Con los años se dejaron de utilizar y ya se empezaron a llevar en bolsos, como ahora, y ya no hacía tanta falta, porque son más manejables y caben en cualquier sitio. Pero con aquellos cestos era otra cosa”. “Siempre he tenido buena relación con los jugadores, con los entrenadores que han pasado, con todo el mundo me he llevado bien”. Al igual que Juanito.

Genaro tomó el relevo en la venta de los boletos del jamón a José Luis Hijosa, otro colaborador de toda la vida del Txantrea que falleció en 2010. En el primer partido de la temporada el jamón le tocó a un socio y lo dejó para la plantilla. Esta semana tienen cena. “Con un jamón cenamos 50. Bueno, algo hay que añadir para que llegue a todos, sobre todo mucho tomate. Y si es algún huevo, mejor, pero eso ya da más trabajo”. Dice que los padres y algún socio son los que habitualmente dejan el jamón para la plantilla. Alguna de la prensa también. Y el jamón va directo a la cena.

Aunque Genaro es el encargado de vender los números del jamón, se desentiende del sorteo. “Eso sí, salen todos, ¿eh? Al año sólo un par se quedan aquí. El resto tienen dueño siempre”. Y asegura que no hay trampa para intentar dejarlo en casa. “Ni hablar. ¿Para qué? Si haces mil cosas buenas y un día haces una mala, ya te has jodido.Te van a recordar por esa. No merece la pena. Aquí somos legales”. Y con ese corazón con el que hablan, animan cada semana al Txantrea. Su pasión.