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Siempre hubo luz

Feria de lekeitio Urrutikoetxea y Mikel Larunbe ganan la final con una gran segunda parte, tras remar a contracorriente ante Danel-Rezusta

Igor G. Vico - Miércoles, 6 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Mikel Urrutikoetxea golpea con la derecha ante la mirada de un sólido Larunbe y Rezusta, que realizó un gran inicio.

Mikel Urrutikoetxea golpea con la derecha ante la mirada de un sólido Larunbe y Rezusta, que realizó un gran inicio. (Foto: Juan Lazkano)

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Mikel Urrutikoetxea golpea con la derecha ante la mirada de un sólido Larunbe y Rezusta, que realizó un gran inicio.

Urrutikoetxea-Larunbe 22

Elezkano II-Rezusta 16

Duración: 51 minutos de juego.

Saques: 1 de Urrutikoetxea (tanto 21) y 1 de Elezkano II (tanto 2).

Faltas de saque: 1 de Elezkano.

Pelotazos: 563 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 13 de Urrutikoetxea, 3 de Larunbe, 6 de Elezkano II y 4 de Rezusta.

Errores: 3 de Urrutikoetxea, 2 de Larunbe, 2 de Elezkano II y 2 de Rezusta.

Marcador: 0-1, 1-3, 1-4, 3-3, 3-4, 3-5, 4-6, 5-7, 6-8, 7-11, 8-12, 9-13, 10-14, 11-14, 14-14, 18-15, 19-16 y 22-16.

Apuestas: Se cantaron posturas de salida a la par.

Incidencias: Final del Torneo Sanantolines de la LEP.M disputado en el frontón Santi Brouard de Lekeitio. Buena entrada. Mikel Urrutikoetxea fue galardonado como el mejor pelotari del campeonato. En el primer partido del festival, Víctor-Ladis Galarza ganaron a Ezkurdia-Irusta (14-22). En el tercero, Agirre-Tainta vencieron a Mendizabal III-Lasa IV (17-18).

pamplona- Mikel Urrutikoetxea y Mikel Larunbe se llevaron ayer su segundo título del verano. Ya reinaron en el Villa de Labastida, donde tuvieron que ganar solamente la final debido al formato seleccionado para el torneo. En el Santi Brouard, sin embargo, tuvieron que nadar dos veces a contracorriente. Tuvieron que sufrir en la gran hoguera de los Sanantolines de Lekeitio. En la cita ante Danel Elezkano y Beñat Rezusta -fórmula práctica y tradicional en la que suman un artista con un pegador- volvieron a arrimarse al oficio y a la resistencia para acabar reinando. Ya lo hicieron ante Aimar Olaizola y Jon Ander Albisu, una combinación del mismo estilo, entre rumbosa e industrial. Con esos mimbres, en la resurrección, en no evitar el cuerpo a cuerpo, en recomponerse aunque pintaban bastos, estuvo la clave del dueto de vizcaínos. Siempre hubo luz. Aunque parecía que el eclipse de Rezusta podría cegar el rumbo del partido. Siempre hubo una brújula. Siempre hubo un fin. Siempre hubo empaque.

Con todo, Urrutikoetxea, en el duelo de paisanos al remate, estuvo más destacado que su contrincante, al que se le notó con el brillo más bajo que en la semifinal ante Jokin Altuna. Elezkano II contó con la guía de Rezusta en la primera mitad, pero no acabó de romper. Entretanto, sin cerrar las primeras diferencias y con Larunbe en versión trabajadora, el puntillero de Asegarce comenzó a acrecentar su sombra. Y acabó dominando cada esquina de la cancha lekeitiarra. Mikel acabó siendo el mejor pelotari de la feria. Fue GPS en la semifinal y una gota china en la final. Los números le avalaron: trece tantos hechos, más un saque, y apenas tres errores. También las matemáticas apoyaron el despliegue del zaguero de Galdakao, que terminó tres tantos y únicamente tiró dos pelotas. La combinación vizcaína funcionó de nuevo como un reloj, dando la vuelta al choque (10-14) con una tacada estupenda, noqueando a los azules, que apenas dieron síntomas de recuperación. Sin embargo, la remontada comenzó antes, después del 6-11 -la diferencia más amplia del enfrentamiento-, donde los colorados encontraron El Dorado del oxígeno en un tanto de cien pelotazos.

Fue Urruti estilete en la fábrica de Larunbe, resistente, partisano. La solidez les encumbró en Lekeitio y apagó el brillo inicial de Rezusta, que sumó su quinta final veraniega pero no encontró premio.

Y eso que comenzó como un tiro. Eléctrico. Rey Midas. Imperial. El bergararra fue sustento de Elezkano. Así, la final comenzó descompensada para el lado azul. Los detalles de los de Aspe, con más dinamita, rompieron de inicio la balanza. Aun así, Urrutikoetxea buscó la actividad para cambiar el ritmo del juego. Los vizcaínos tuvieron que emplearse a fondo con el viento en contra. La pegada de Rezusta determinó la primera mitad de tajo. Aun así, Larunbe no se vino abajo. Amaneció contestón ante el mejor zaguero de la actualidad.

Aunque hubo una igualdad en el tercer cartón, Elezkano II y Rezusta pusieron camino hacia el trofeo de los Sanantolines a base de imponer la segadora del de Bergara, abrir brechas y explotar la vena artística del de Zaratamo, que necesitó de varias balas para derrumbar el imperio de Urrutikoetxea, inmenso en defensa en el txoko. La distancia se abrió al máximo con el 6-11. A mitad de tajo, la chispa de Beñat comenzó a parpadear y hubo olor a sangre. Comenzó la remontada Larunbe con una apertura desde el suelo después de un tanto de cien pelotazos, traqueteo y defensa increíble.

A partir de ahí, con la dureza, otra vez como en la semifinal, los vizcaínos de Asegarce se vinieron arriba. Urrutikoetxea fue faro y anunció colmillo. La diferencia 10-14 no les arrugó el morro. Ayudó una falta de saque de Elezkano, larga. Un chute de adrenalina. Después, se vino el rodillo, la voltereta y la revolución perfecta de los vizcaínos, sin yerros y con dominio. Una combinación que sabe a gloria. Que sabe a título. A luz.