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La prevención de la legionela se extiende a piscinas, hoteles y residencias

Estos controles se unen a la vigilancia de hospitales y torres de refrigeración

Esta bacteria puede provocar neumonía grave y fiebre de Pontiac

Leticia de las Heras Patricia Lostado - Miércoles, 6 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Varias personas, relajándose en una piscina de hidroterapia.

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  • Varias personas, relajándose en una piscina de hidroterapia.

Pamplona- El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha incorporado a su programa de prevención de la legionelosis en 2016 y 2017 la inspección de piscinas cubiertas, hoteles y centros residenciales sociosanitarios al considerarlas instalaciones de riesgo para la expansión de la legionela, que puede provocar neumonía grave y fiebre de Pontiac.

Estos controles suponen un refuerzo del programa de vigilancia que realiza este organismo de manera ordinaria en centros hospitalarios y torres de refrigeración, actividad a la que se suman las investigaciones que lleva a cabo para determinar las causas de casos concretos de enfermedades provocadas por esta bacteria, que son de obligada de declaración ante las autoridades sanitarias.

La legionelosis es una infección causada por la bacteria Legionella pneumophila, que puede ocasionar neumonía grave y la fiebre de Pontiac, más leve y similar a una gripe. Las personas con mayor riesgo de adquirir la infección son los varones, personas fumadoras o alcohólicas, los enfermos crónicos, personas de edad avanzada o con deficiencias en su sistema inmunitario. El número de casos declarados en la Comunidad Foral es oscilante, pero se mantiene relativamente estable en los últimos años, con una incidencia media de 22 casos anuales en los diez últimos años. Según informó el Gobierno, el ISPLN investiga y adopta medidas de control en la totalidad de los casos y brotes de la enfermedad.

En concreto, el refuerzo del programa de vigilancia realizado por el ISPLN se centró en el pasado año en la inspección de 97 residencias sociosanitarias, lugares de especial interés debido a que albergan a personas mayores o inmunodeprimidas, más vulnerables a las enfermedades que puede provocar la legionelosis.

Este año, las inspecciones de refuerzo se realizaron en piscinas cubiertas y hoteles, donde están programadas un total de 96 actuaciones, completadas ya a más del 70%. Así, está ya en fase avanzada el proceso de revisión de 23 piscinas cubiertas que cuentan con vasos de hidromasaje, en las que se han recogido 36 muestras de agua. También se está ultimando el programa de control de los sistemas de agua caliente sanitaria en 42 hoteles de más de 50 camas. A esta actividad se suman los controles que se realizan en la red sanitaria y las 21 inspecciones previstas en 2017 en torres de refrigeración, en las que ya se han tomado 35 muestras de control. Se prevé además auditar documentalmente diez instalaciones más de este tipo.

Propagación Estas inspecciones se realizan en instalaciones acuáticas debido a que la legionelosis se encuentra en concentraciones pequeñas en medios hídricos naturales, pero también artificiales como tuberías de agua caliente, torres de refrigeración, piscinas de hidromasaje o fuentes ornamentales. En estas instalaciones la bacteria encuentra condiciones favorables para crecer y ser una fuente de infección para las personas. Estas condiciones son la temperatura comprendida entre 20 y 50 grados, la corrosión e incrustaciones en los circuitos de agua, un mantenimiento sanitario inadecuado o un diseño incorrecto que lleva a un estancamiento del agua.

La transmisión de la bacteria a las personas se hace a través del aire, donde llega en forma de aerosoles, pequeñas gotas de agua dispersas en el aire y contaminadas con una cantidad suficiente de bacterias que se producen durante el funcionamiento de estas instalaciones de riesgo, en especial circuitos de agua caliente y torres de refrigeración. Desde ahí penetran en el organismo por vía respiratoria. El tiempo de incubación de la enfermedad es de entre dos y diez días.

El ISPLN analiza todas las declaraciones de casos para determinar el origen del contagio. Para ello, revisa la encuesta epidemiológica realizada a cada paciente, que incluye datos clínicos y las posibles instalaciones de riesgo a las que ha podido tener exposición durante el periodo de incubación. Se inicia entonces la investigación a fin de identificar la instalación responsable.

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