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Emisión imposible

Lo de Bertín es pura física

Por Javier Arizaleta - Jueves, 7 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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Hay comunicadores que observan el mundo desde su perspectiva. Digamos que el mundo gira en torno a lo que ellos piensan o son. Es el caso de Bertín Osborne, que ha iniciado temporada después de que este verano Lolita Flores intentara suplantarle el programa con un par. Desde luego no lo consiguió. El verano ni es momento de grandes audiencias ni la idea de entrevistar a alguien en televisión en el caso de Lolita es nueva. Si uno echara la vista atrás, esta mujer ha aparecido en tal cantidad de programas de televisión de una u otra forma que lo suyo es de récord. Si por algo se caracteriza la televisión que hemos tenido es por la imposición de este tipo de personajes. Gente famosa con la que hemos crecido desde pequeños que bien poco nos ha aportado pero que los conocemos como si fueran de la familia. Conocemos más a Lolita y Bertín que al primo de Sarriguren, Bergara o de Kampezu. Otra cosa es que por más que aparezcan en televisión les tengamos un cariño exagerado como parece que se lo tienen los programadores. Hay una máxima en el negocio de la televisión que gira alrededor de poner en antena a aquellos personajes populares por encima de cualquier profesional cualificado. La popularidad tiene un plus. Algo con lo que algunas cadenas juegan y juegan. Repiten y repiten. Luego los ponen a cantar, a imitar, de jurados, les entrevistan o son ellos los que entrevistan. Son jueces y parte de la televisión que consumimos desde sus inicios. Y puede que buena parte de la audiencia se haya cansado de este juego que juega a ser identidad nacional lo que es simple compadreo. Decía Bertín Osborne que quería invitar a su programa Mi Casa es la tuya “a un nacionalista catalán para saber qué les hemos hecho”. Lo decía con esa mezcla de cachondeo y descaro con el que el mundo según Bertín dice las cosas que atañen al resto. Ignora, al parecer, que su éxito es directamente proporcional al hartazgo de su televisiva repetición. Es cuestión de física, Bertín.

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